Prefabricados de la lengua

La semana pasada solo hubo sesión con el grupo C. En ella hablamos de esos "prefabricados de la lengua" que son las frases hechas. Seguro que más de uno ha pensado que yo iba a hacer la vista gorda y no publicar vuestros trabajos pero aquí están más abajo. Seguro que a más de uno se le alegrarán los ojos e irán, después de leer su texto, con la cabeza bien alta.
Yo he estado toda la semana con el corazón en un puño y la mosca detrás de la oreja. Me tomo muy a pecho cada entrada del blog y eso me trae de cabeza. Pero me al final consigo echarme la tarea entre pecho y espalda aunque vaya con la lengua fuera.
Soy culo de mal asiento y viajo de un lado para otro, siempre voy con los pies por delante y suelo andar con pies de plomo. Pero también me gusta buscarle tres pies al gato y sacar de vez en cuando los pies del tiesto.

Recomendamos varios libros:






Como no quiero poneros la cabeza como un bombo pongo los pies en polvorosa y cierro este post con algunos de los textos que comentamos en el taller. Seguro que os abren los ojos y comprobáis que también los grandes jugaban con las frases hechas:

Ahondar en las frases hechas

Meditad preferentemente sobre las frases más vulgares, que suelen ser las más ricas en contenido. Reparad en ésta, tan cordial y benévola: «Ме alegro de verte bueno». Y en ésta, de carácter metafísico: ¿Adónde vamos a parar?». Y en estotra, tan ingenuamente blasfematoria: «Por allí nos espere muchos años». Habéis de ahondar en las frases hechas antes de pretender hacer otras mejores...
Reparad en ésta: «Abrigo la esperanza» y en la mucha miga que tiene eso de que sea la esperanza lo que se abrigue. La verdad es que todos abrigamos alguna, temerosos de que se nos hiele.

Antonio Machado. Juan de Mairena

Matar la tarde

Las cinco y cuarto todavía. Bajará. ¡Qué va a hacer! Hasta las nueve que se cena... ¡Cuánta tarde queda por matar todavía! Matar la tarde. Irla matando célula por célula, minuto por minuto, y verla cómo va perdiendo sangre, sin ningún entusiasmo tampoco por su muerte, porque es como un trabajo rutinario, de oficina, el de matar todavía. Irse llenando los dedos de la sangre de la tarde, una sangre cenicienta y templada que se escurre como arena, que ni siquiera deja mancha...

Carme Martín Gaite. El balneario

El tiempo en que las palabras eran nuevas

Ricardo Reis sonrió también, con una sonrisa más prolongada, y dijo, con mucho gusto, o cualquier frase de este tipo, que abundan, igualmente triviales, cotidianas, aunque sería lamentable perder el tiempo analizándolas, hoy están vacías ya, gastadas, sin brillo ni color, recordemos sólo cómo habrían sido dichas y oídas en sus primeros días. Será un placer. Estoy a su disposición, pequeñas declaraciones que por su osadía harían vacilar a quien las decía, y que harían estremecerse de temor y esperanza a quien las oyera, era entonces un tiempo en que las palabras eran nuevas y los sentimientos comenzaban.

José Saramago. El año de la muerte de Ricardo Reis

Tomar la palabra

Cuando el catedrático doctor Lastra tomó la palabra, ésta le zampó un mordisco de los que te dejan la mano echa moco. Al igual que más de cuatro, el doctor Lastra no sabía que para tomar la palabra hay que estar bien seguro de sujetarla por la piel del pescuezo si, por ejemplo, se trata de la palabra ola, pero que a queja hay que tomarla por las patas, mientras que asa exige pasar delicadamente los dedos por debajo como cuando se blande una tostada antes de untarle la manteca con vivaz ajetreo.

Julio Cortázar. Ultimo round


Y aquí os dejo un vídeo donde se recopilan algunas frases hechas relacionadas con la música como "soñar la flauta". Lo puedes ver en este enlace.


Propuesta de escritura

Como tenéis muchos pájaros en la cabeza, andaos con ojos y escribid un texto con frases hechas. Seguro que al leer quedamos con la boca abierta

Y estos son algunos de los trabajos recibidos hasta ahora



Frases hechas

A don Francisco de Quevedo y Villegas

Les ha llegado el encargo
a mis mientes, ya maltrechas,
de escribir con frases hechas.
No me niego y, sin embargo,
me resulta un algo amargo
tener que esforzarme tanto
pues puede estropearme el canto,
¡vaya un quebranto!

Del lobo veo las orejas,
me da un brinco el corazón,
quiero cantar mi canción,
mas sin recursos me dejas.
Pero ahí voy, ¡no quiero quejas!
Habré de sacar el pecho
y empezar con pie derecho,
¡ya voy maltrecho!

Cuesta un ojo de la cara
el no morderse la lengua,
el ritmo pulsar sin mengua,
y medir bien con la vara
si el octosílabo encara
unas letrillas derechas
pues si no desaprovechas
¡las frases hechas!

Carlos Coca
Grupo C


Fortunato

Fortunato no era supersticioso: los martes y trece le pasaban desapercibidos, le resultaba indiferente el pasar por debajo de una escalera, que la sal se derramara en el mantel o cruzarse con un gato negro.
Sólo tenía una costumbre, casi una manía: levantarse con el pie derecho.Formaba parte importante de su rutina diaria,la había interiorizado tanto,que la realizaba mecánicamente.
Un viernes trece, se distrajo unos segundos observando el vuelo de una bandada de estorninos.Su pie izquierdo se cruzó por delante del derecho y ¡CATAPÚM ! Se cayó a plomo sobre la acera.
Toda su vida se fue al traste cuando vio a su pie derecho escondido dentro de una pesada y blanquísima escayola.

M.L.Fidalgo
Grupo C


Llevaba el corazón en la mano

y un día se le escapó.
Perdió la cabeza,
puso los pies en polvorosa,
y cuando se dio cuenta de que su ser
era todo corazón,
lo recogieron con los pies por delante.

Ana
Grupo C


Tener el viento de cara

El Señor X tenía el viento de cara, de tal manera que aquel recorría su rostro hasta incrustarse en cada poro de su piel. Ahí permanecía acumulado el oxígeno y el dióxido de carbono en cantidades industriales. Esto último no es una frase hecha sino un hecho literal y, por ende, auténtico. Así fue como empezaron a salir multitud de protuberancias esféricas; no los denomine usted “granitos” porque estos últimos suelen ser irregulares y los del Señor X eran perfectamente simétricas y homogéneas en cuanto a tamaño. Podría decirse que eran incrustaciones que se hinchan a velocidad constante, al igual que las garrapatas adheridas a la piel mientras están chupando sangre. Eso precisamente es lo que pensó el Doctor cuando el Señor X acudió a verle protestando lacrimosamente por su aspecto tan peculiar de pelota de goma antiestrés con cuatro pelos mal puestos y unas gafas colgando. Cuál fue la sorpresa del doctor cuando fue a extirpar uno de aquellos granitos porosos y lo explotó al momento dejando una ligera estela ruidosa, como un “plof” sutil y agudo.
—Vaya, — pensó el doctor, —en realidad tiene la cara como un envoltorio de papel de burbujas. —
Y con gran placer se dedicó a clavar sutilmente su la uña del dedo meñique de la mano izquierda en cada protuberancia hasta que explotara dejando una diminuta muesca de piel en el rostro. Se sucedieron las horas realizando el Doctor tal tediosa tarea en la cabeza del inconsolable e irreconocible Señor X. Sin embargo, a pesar del sufrimiento del primero, que no paraba de lamentarse porque ahora la gente con la que se encontraba no podía evitar asirle la mano a la cabeza hasta estrujarle el cerebro, para el Doctor constituyó un momento de auténtico placer. Sin duda estaba recordando con inmensa añoranza, o tremenda morriña, según lo que usted considere, aquellas tardes de infancia en las cuales machacaba sin ton ni son las innumerables burbujas de los envoltorios que encontraba en el almacén de su padre, responsable por aquel tiempo de una empresa de reparto y envío por correo de figuritas de bailarinas cursis de porcelana.

Maite BT
Grupo C


Todo se pega

Te he dicho que no, no de no. Gritaba la Virtudes en mitad de la calle: a ti te la pegará pero yo lo tengo capiscao. Parece tonto, que no se entera de lo que vale un peine, pero en cuanto te das la vuelta, te la juega. Y luego está su mujer, que no le pega nada, que no dice nunca esta boca es mía, pero que sabe lo que hay que saber para atender un negocio como el suyo que no es moco de pavo. En fin, que no tengo por qué aguantar al cabeza chorlito de su sobrino que las arma como Amancio. Espero que el pegamento se quite…si no se van a enterar.
Y, ya más bajo, le dijo a la Pilar: ese chico ha salido a su abuelo, un viejo tordo, no te dejes tomar el pelo... Ella da el pego pero él… agüita con él. Ándate con cuidao, y salió disparada. Una pareja de urracas la sobrevoló.

Araceli Sebastián
Grupo C


Darle un brinco al corazón

Sintió que su corazón hacía toc, toc. O, ¿Era el tic, tac del paso del tiempo?. Acababa de despertar en aquella sala, donde la luz sonaba acompasada y los sonidos se veían en luminosos monitores. Sus dedos tocaron un infinito hilo transparente y recordó que en un momento del pasado, algo sucedió en su interior, una desconexión unida a un ahogo. Mientras Carol huía entre lágrimas.
Diez días entre tinieblas, y su corazón dio un hermoso brinco. Estaba seguro de que eran sus ojos.

GuADAlupe
Grupo C

Carta de presentación

Tras un largo verano volvemos a nuestra actividad del taller de escritura creativa. El primer día siempre es de toma de contacto, de presentación. Miro las caras expectantes de las nuevas incorporaciones. Perciben que la mayoría de los participantes se conocen, se saludan, bromean. Son los repetidores, los reincidentes, los que año tras año deciden volver a inscribirse en el taller. Esa fidelidad me conmueve y me alegra. Pero también faltan caras a las que se echará de menos. Las plazas de los tres grupos son contadas y la pasarela de acceso compleja. Hay que estar atentos, ser muy rápidos y no equivocarse en el proceso para conseguir un asiento. De lo contrario pasas a la lista de espera. Tienes que esperar una nueva oportunidad. Esa es la otra cara, la que peor llevo. Ver como gente entusiasta y trabajadora por azares y órdenes de la inscripción queda excluida (espero que no por mucho tiempo) de los grupos y tienen que permanecer a la orilla del taller hasta que encuentran acomodo.



Foto de archivo. (iStock)


Pero aquí estamos. A punto de empezar la singladura. Hay quien estrena libreta y quien llega con promesas renovadas de que este año trabajará mucho más. Veremos.

En la primera sesión presentamos el programa que seguiremos a lo largo del trimestre y que está reflejado a la izquierda de esta entrada del blog pero también hablamos de escritura. De libros o escritores que cambiaron nuestra vida o que abrieron nuevos caminos en nuestro proceso creativo o que, incluso, nos sacaron de un tiempo de improductividad y sequía. El libro de Ana Belén Ramos titulado Taller de escritura creativa en 44 desafíos nos situó ante este cuestión. En él, la autora cuenta cómo la poesía de Vladimir Holan supuso para Clara Janés una auténtica revolución. Hasta el punto de que la lectura de uno de sus libros de poemas provocó en ella el deseo de viajar a Kampa para conocerlo. Pero no solo eso, también quiso aprender checo para poder disfrutar su literatura en su lengua original. Gracias a ello ahora podemos disfrutar de Holan traducido por Clara Janés. El poemario Kampa fue la forma en que Clara Janés celebró ese encuentro con Holan. Un libro lleno de sensualidad y erotismo escrito para ser leído y escuchado. Una de los poemas, un juego con la palabra "amor", lo canta la propia autora en este vídeo. 

Tras un poema de Clara titulado "Llegarán los almendros en flor a tu ventana" Ana Belén Ramos nos propone el desafío 43: "Escribir una carta a tu escritor/a favorito/a" (puedes leer la propuesta completa más abajo). Y entonces nos planteamos. ¿A quién escribiría? Yo seguro que a Francisco Umbral, a Luis Rosales, a Lope de Vega, a Oliverio Girondo, a Gloria Fuertes, a Alejandra Pizarnik, a Antonio Gamoneda o a Ernestina de Champourcín cuya lectura también produjo en mí alguna pequeña o gran revolución.

Cuando preparaba la ficha de trabajo para la sesión me encontré con una carta firmada por Isabel García-Wetzler, escritora y traductora de libros como La tarde de un escritor de Peter Handke o Más allá del amor de Martin Walser. Dicha carta fue publicada en el número 55 de "Los cuadernos del Norte", una revista publicada en Oviedo en los años 80. En ella la escritora homenajea a Millás. Le cuenta como una escritora frustrada se enamora de un personaje secundario de El desorden de tu nombre y decide escribir a su editor. Escribir al autor para hablarle del amor a su personaje en lugar de a él, sería muy violento. El editor del escritor del que se ha enamorado puede entregarle además una nota que ha escrito para él. Se van a ver pronto. La publicación de un libro está en juego. La nota llega finalmente a manos de Orlando Azcárate pero está escrita en alemán. El joven escritor no entiende nada y decide finalmente escribir a quien le dio vida para que le aclare las cosas. Un juego de escritura divertido. Y un juego de cartas. La de Isabel García-Welzler a Millás, la de la escritora frustrada a su editor y la de Orlando Azcárate, el personaje secundario de la novela que entusiasmó a Isabel a Millás. De esta última sólo conocemos el encabezamiento pues es el cierre circular de un texto, una carta, en la que se respira la influencia del escritor a quien va dirigida.

Esta carta que descubrí en un rincón oculto de la web me llevó a mi librería para desempolvar El desorden de tu nombre, una novela que estaba allí cuando despertó el dinosaurio, sobre el estante, esperando el momento de ser leída. Un editor y un escritor de ficción fueron los culpables de que devorase la novela en unas horas. Y les doy las gracias, a ellos y a Millás. Y a Isabel por esa carta que para entenderla en su conjunto es preciso conocer la novela.

Dejo por aquí otra carta, la que Eduardo Martínez Rico escribe a Jorge Luis Borges. Puedes leerla en este enlace. O la de Alejandro Marcos titulada "Carta al escritor de hace 10 años"


Propuesta de escritura

Transcribimos a continuación el desafío 43 que propone Ana Belén Ramos:
¡A escribir! En mayor o menor medida, todos los lectores encuentran una vinculación especial con alguno de los artistas que descubren. ¿Cuál sería el/la artista con quien guardas, aunque sea secretamente, una relación más estrecha? Esta propuesta no te exige que dediques un libro completo, como hizo Janés, sino algo más sencillo. Escríbele una carta. Quizá si te encontrases con esa persona no serías capaz de transmitir todo lo que has disfrutado de su trabajo. Afortunadamente, las cartas lo hacen todo más fácil. Así que ¡manos a la obra!
¡Ojo!: Si no sabes por dónde empezar, he aquí un comienzo: Estimado/a..., he leído su obra y...
Vocabulario sugerido: Tú, desenterrar, encendida, reverencia, arabesque, puerta.



Y estos los trabajos recibidos hasta ahora:

Querido Carlos:

No sé si recibirás esta carta porque allí donde estás no existen direcciones ni buzones; allí solo hay silencio. Aun así, te escribo estas letras para darte las gracias.
Quizá te suene tonto si te digo que, después de haber vivido cinco años en Barcelona, me di cuenta, al leer "La sombra del viento" de que en realidad no la conocía.
Tú me enseñaste a mirarla de una forma diferente y entendí que una ciudad también puede tener cicatrices, secretos, misterios y fantasmas, además de calles y de plazas.
Leyendo tu novela sentí un pellizco de nostalgia que me acompañó en cada página y un deseo irrefrenable de volver a aquella ciudad para descubrirla de nuevo.
Reconozco que encontrar a Daniel, a Bea, a Fermín y a Carax fue un antes y un después en mis lecturas. Jamás he vuelto a tener esa sensación de embrujo tan fuerte, esa sensación de conocer a los protagonistas y de sentir que era una más entre ellos viviendo intensamente entre las páginas.
Me golpeó tu novela, me conmovió profundamente.
Fuiste capaz de dibujarme un lugar que se quedó dentro de mí incluso después de cerrar el libro y cuando pensé que ya nada podría conmoverme más, descubrí la música que tú mismo compusiste para acompañarlo.
Y entonces ocurrió algo mágico difícil de explicar.
Escucharla fue como atravesar una puerta misteriosa detrás de la que todo cobraba vida.
Por eso la guardo entre mis cosas especiales. Porque fue como un regalo.
Cada vez que la escucho vuelvo a las calles de Barcelona y se abre ante mí una puerta que me lleva directamente al corazón del Cementerio de los Libros Olvidados.

Con cariño, Aurora.

Enlace a la música que Carlos Ruiz Zafón compuso para la sombra del viento...
Track 1: La sombra del viento.

Aurora Zarco
Grupo B


Carta a Virginia

7 de octubre de 2026

Querida Virginia, he vuelto a leer el libro que publicamos cuando tú ya no estabas. Los amigos, con ayuda de tu hermana, desenterramos poemas que habías guardado desde tu juventud, en ellos, sin reverencias ni arabescos, abres la puerta de tus sentimientos más escondidos.
En ellos confiesas ser una virtuosa de la farsa. Qué próximos estamos de personas que sufren sin mostrarlo, llevando una vida normal en apariencia. Quizás no nos esforzamos mucho por saber.
Al final, la vida te tenía reservada una última broma macabra: esa enfermedad incapacitante que deformaba tu cuerpo y lo llenaba de dolor.
Has conseguido mantener la dignidad propia de las grandes personas más allá de tu muerte. Sigues en la memoria de muchos de los que te conocimos.
A veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos.
Me alegro de ser tu amigo,

Enrique Martínez
Grupo C


Carta de socorro en una botella

Estimado lector,

No sé cómo empezar esta misiva, nunca me he dirigido a ti concretamente. A ti lector en general, al que le gusta cómo escribo, que agradece un lenguaje sencillo, que visualiza de manera cinematográfica lo que escribo y que se sorprende con los finales. Oh sí te quiero. Hola, ¿hay alguien ahí? Por favor ¡Sáquenme de aquí!

Es un honor para mí escribir estas letras. He de confesar que cada día, cuanto más escribo, menos me preocupan tu opinión, tu gusto o incluso tu estabilidad mental. Se acabó mi preocupación por tu sensibilidad. Socorro, necesito ayuda, estoy secuestrado por este loco. Escribo para mí, no para ti, ni para nadie. Disfruto viendo nacer bellas criaturas, psicópatas, asesinos despiadados de lo más hondo de mi cerebro. Yo solo me dedico a describir lo que aparece en mi cabeza. No soporto más esta tortura. ¡Sáquenme de aquí!  Es liberador escribir sin censura, sin la vocecita que importuna continuamente: “eso no se entiende”, “eso está mal escrito”, “eso es de mal gusto”. Está ocurriendo algo, este lugar se transforma, está turbio y tenebroso.

Es más, en este momento, en este preciso instante, mientras avanzo con estas letras, he decidido acabar con esa fastidiosa conciencia de mi cerebro, está hablando de mí, ese soy yo, ayuda por favor, estoy aquí encerrado.  Estoy harto de que constantemente intervenga en mis textos. Es hora de desenterrar las más terribles criaturas, las historias más perturbadoras, Oh, no ¿qué es eso? Un ojo gigante cubierto de pelos, harto de que me corrija porque es de mal gusto, le están naciendo unos enormes tentáculos, !es horrible¡, o peor aún, ¿qué pensarán?, no, no, no, se acabó ya no hago ni una reverencia más, se está haciendo grande, muy grande, es enorme, en la parte superior ha brotado un faro con una potente luz encendida que alumbra en todas direcciones, ¿dónde estás vocecita? ¡asómate! ¡ábreme la puerta! se está formando una gran boca cubierta de dientes afilados como cuchillos jamoneros, ¡socorro!

Querido lector, lector, lector, por favor ayúdame, llama a … la policía, necesito salir de este horrible lugar, todo aquello que escribo existe, existe para mí, aunque tú no estés capacitado para verlo. Como decía mi buen amigo el tío Camuñas:

—¡ara lo bes! ¡ara bes que tía razón! ¡Qué barbaridad, que patadas al diccionario! ¡Qué gran hombre! Sabio y sensato.

Es divertido jugar con los palabros, palabras y palabrear está loco, es una condena hasta conseguir palacabrear mi pensamiento racional me ha encontrado, me tengo que esconder. Adiós lector, no sé qué ocurrirá a partir de ahora. Está aquí. ¡Sé que estás ahí! ¡Asómate! Tengo algo para ti, para tu pudor, ¿dónde estás?

No tardarás en caer. No te podrás esconder todo el tiempo.

Admirado lector, es el momento de despedirme. En resumen, quiero anunciarte que me alegro si te gusta lo que escribo, y si no me da igual, porque a mí me encanta crear desde el último reducto de libertad que queda en el ser humano y es una sensación embriagadora. Te falta una palabra, arabesque. La manera en que está escrita sabes perfectamente que no es válida.

¡Qué haría yo sin ti, vocecita! Gracias a ti ya está en el texto correctamente escrita.

¿Dónde te escondes?

¡Socorro!

 

Max Ferlam Max Ferlam

Grupo B



Carta a un escritor
Julio Llamazares

Estimado Julio:

Estoy muy contento por su premio nacional de narrativa que le han otorgado este año 2026, muy merecido, por la novela “el viaje de mi padre”.
Tuve la suerte de conocerle personalmente en 2023, en la presentación de su libro “Vagalume”, en Salamanca en la librería Letras Corsarias y, aunque ya había leído algunas novelas suyas, “ lluvia amarilla” me impactó, por su prosa poética.
Yo, que soy un aprendiz de poeta, asisto al taller de escritura creativa, dirigido por el poeta Raúl Vacas, en la biblioteca de las Conchas de Salamanca desde hace cuatro años , con la sana intención, de adentrarme en el relato, y siento cada día más, la necesidad de escribir para crear vidas, desde la imaginación, al acercarse la noche, mientras los demás duermen.
Mi hora favorita para escribir es a partir de la una de la madrugada, cuando pongo en orden, mis ideas y hablo con las musas, sin molestar a nadie, encontrándome conmigo mismo.
Me gustaría enormemente coincidir con usted en su querido León, para que me enseñe las distintas formas de mirar el agua.

Suyo, afectísimo,

P.G.
Grupo C


Querido Julio

Querido Julio:

ya sé que tu verdadero nombre es Jules Gabriel, pero desde que descubrí tu obra a la temprana edad de ocho años, siempre te he conocido como Julio, Julio Verne, por supuesto. Para mí eres como uno más de la familia y por eso me permito escribirte con una cierta campechanería. Debo decirte, que ningún otro autor me ha hecho pasar tantos y tan buenos momentos con sus obras como tú lo has conseguido a lo largo de lustros, especialmente aquellos tan cruciales como los de la infancia y la adolescencia. Seguro que tú has sido el motor que ha impulsado mi afición a la lectura y mi modestísima inclinación a la escritura. Con las tribulaciones de la juventud, las crisis existencialistas, la preocupación por los temas trascendentales y la lectura de libros más cultivados, te dejé un poco en el olvido, pero tu trabajo ya estaba hecho eficazmente. Continuamente me vienen a la memoria, por uno u otro motivo, aquellos personajes decididos, las empresas extraordinarias que acometían y los fantásticos artilugios que vislumbraste y hoy se han convertido en realidad con el paso del tiempo. ¡Cuanto he podido disfrutar con las aventuras imaginadas y el ingenio de los protagonistas!
Mucha ciencia-ficción se ha escrito en la senda que iniciaste, pero no dejo de plantearme lo que habrías sido capaz de aportar tú en el advenimiento de la era de la Inteligencia Artificial que se ha producido en nuestros días. Algo increíble ¡seguro! De lo que también tengo la certeza, todo sea dicho sin acritud, es de que habrías introducido mujeres protagonistas en tus asombrosos escritos.
Agradeciéndote haber navegado veinte mil leguas, dado la vuelta al mundo en ochenta días, atravesado África en cinco semanas, descubierto islas misteriosas, aventurado por los mares del sur, cabalgado por Siberia, descendido al centro de la tierra y subido hasta la luna, te remito esta carta, que espero recibas prontamente en el Universo mágico en el que puedas encontrarte y al que me gustaría llegar algún día.

Tu lector complacido

Manuel Medarde
Grupo A


Carta al poeta desconocido

Admirado Alfonso de Gormaz:

Por una extraña y afortunada casualidad del destino llegó a mis manos tu única obra, “En verdad os canto”, poemario de sonetos en versos alejandrinos. Habían fallecido mis abuelos y después de un tiempo lleno de trámites burocráticos verdaderamente enojosos, hice un viaje a la casa familiar que me había correspondido en herencia. Alhama del río Gormaz era en aquel tiempo un pueblo casi abandonado, en el que apenas resistían unos pocos viejos armados de una desesperanza indestructible.
Abrí la puerta y entré en aquel caserón noble y derrotado, con el propósito de recoger algunos recuerdos y pertenencias familiares, antes de que las ruinas terminaran de hacer su trabajo póstumo.
Reuní algunos cachivaches, fotos improbables de un tiempo en sepia, una botella de coñac que se diría más antigua que la casa, y, entonces, en un cajón oculto en el secreter, al lado de una vieja radio cubierta de polvo, descubrí tu libro. Era una edición exclusiva de autor, numerada, con una dedicatoria llena de amor a una dama que llevaba por nombre Mari Luz. Mi abuela.
El poemario, que aparece descatalogado o inédito en todas las pesquisas que he podido hacer por distintos medios, era una recopilación de sonetos alejandrinos. Rubén Darío y otros modernistas ya habían escrito poemas con esa estrofa, algunos de los cuales yo había admirado durante mis estudios universitarios. En mi opinión nada comparable a este cuarteto, inefable Alfonso de Gormaz, de tu libro:
“Si el amor me reclama con su más puro nombre
yo acudiré a la Luz, sin miedo de quemarme,
desatado estaré por si quieres cantarme,
me dejaré llevar, si me haces tu hombre”
Tu rastro ha desaparecido, ignoto pero insigne poeta Alfonso de Gormaz. Apenas una cita en el poemario “Sonetos nómadas”, de otro gigante de la literatura, Jorge Luis Borges, que lamenta tu olvido y lo denuncia en su soneto al poeta desconocido, que te dedica. Dice así uno de los versos:
“Vergüenza de los pueblos que olvidan a sus genios”.
Poco cabe añadir, la gloria en ocasiones sólo canta en silencio.
Cerré la puerta de la vieja casa, y, queridos abuelos, querido y admirado Alfonso -ojalá compartiera tu sangre de poeta-, “En verdad os canto” que viviréis siempre en mi recuerdo.

Ignacio Aparicio
Grupo A


Carta a Stephen

Idolatrado Stephen:

Hace casi cuarenta años que conocí su existencia. Un familiar, lector habitual, me obsequió con un libro de infinitas páginas. Conocía mis gustos y mis inquietudes y apostó a que no me defraudaría. El título no me revelaba nada de su contenido. Cuando vi la contraportada y leí la sinopsis me atrajo porque trataba sobre un grupo de chavales y me identifiqué con uno de ellos. Aquella novela abrió mi mente. Entendí que todas las historias que pululaban por mi cabeza, fruto de mi imaginación, eran un don y no un lastre. Con aquella obra aprendí que el terror habita en el interior de cada persona y adopta formas diferentes. A aquel libro le siguieron muchas historias más, hasta que la edad y las circunstancias hicieron que me apartara de la lectura.
Hay muy buenos escritores, no es nuevo, pero hay libros que conectan y otros que no. Hay obras que transforman, revuelven, te sacuden por dentro y te transforman. Usted es uno de esos escritores que lo han conseguido conmigo.
Cuando abandoné el hábito de la lectura tuve la fortuna de encontrar numerosas películas adaptadas de sus novelas. Las veía, pero era consciente de que por mucho que me gustaran, la experiencia de leer sus novelas y la conexión con el escritor eran imposible de captar en el cine.
Ahora, este verano, en pleno proceso de ebullición con la escritura, irrumpió un momento de estancamiento. Decidí regresar a mis orígenes, a los libros y autores que marcaron mi adolescencia. Me propuse leer una obra suya. Entre todas una destacaba: “Mientras escribo” publicada en el año 2000. Volví a conectar con usted, con su autobiografía orientada al proceso de escritura, apuntando maravillosos consejos para los que navegamos por este océano disfrutando mientras remamos procurando no naufragar.
Con usted he aprendido que en cualquier lugar y momento, en cualquier tema o situación, la imaginación puede tomar el control y crear un escenario terrorífico e intrigante.
Permítame que lo tutee: Tú has conseguido desenterrar de lo más profundo de mi ser una puerta que daba paso a una sala de estilo arabesque, donde habitaba una luz blanca, pura e inmaculada que estaba continuamente encendida. Hice una reverencia y la abracé. No volveré a ocultarla.
Gracias, me has dado un gran empujón, y has hecho que pierda una buena parte de mis miedos irracionales que arrastraba desde que retomé este maravilloso vicio.

Enormemente agradecido.

“Todos flotamos”

Max Ferlam
Grupo B


Carta a Pilar del Río

Estimada Pilar:

Como lector y admirador de José Saramago, tengo que agradecer la labor que está desarrollando desde la Casa Museo José Saramago en la localidad de Tías en Lanzarote, y desde la Fundación José Saramago en Lisboa.
Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, cuando la Universidad de Salamanca le concedió en el año 2000, el premio Honoris Causa, y guardo como oro en paño una fotografía que un amigo me hizo junto a él, mientras firmaba uno de sus libros.
Creo poseer todos sus libros publicados en castellano, los cuales más de uno he leído varias veces para sacarles más provecho.
Pero a sabiendas de mi gusto por los libros de Saramago, mis hijos solicitaron a la localidad de Tías y su Casa Museo, el libro Intuición de la Isla (Los días de José Saramago en Lanzarote), escritos por Pilar.
Decirla que me encantó, comprobar la cantidad de amigos que teníais, y que os querían, y que pudieron disfrutar en las tertulias compartidas, con multitud de anécdotas.
Algún día, espero que nos cuente más cosas de Saramago.

Gracias.

Luis Iglesias
Grupo B