Tras Ubú rey completaron el ciclo de este personaje las obras Ubú encadenado, Ubú cornudo y Ubú en la colina. La editorial Pepitas de Calabaza reúne estos libros en una edición, a cargo de Julio Monteverde con el título de Todo Ubú.
Fernando Arrabal, destacado dramaturgo, fue nombrado en el año 2000 Trascendente Sátrapa del Colegio de Patafísica. En un artículo titulado "¡Champán para todos!" afirma que "la Patafísica no es ninguna broma como creen algunos de los gacetilleros de «fake news». Tampoco es una ciencia. ¡Es la ciencia!, la que rige las excepciones y explica el universo suplementario -como dijo Alfred Jarry-. Los hados atraviesan sin saludar a nadie. Los patafísicos (y mis amigos) no mueren. Se ocultan. ¡Era tan sencillo dar con la palabra!
Esta semana, en el taller de escritura creativa, hemos tratado de buscar en lo más recóndito de nosotros el patafísico que llevamos dentro. Y después nos ha dado por jugar ponernos en "modo oulipo".
Fernando Arrabal, destacado dramaturgo, fue nombrado en el año 2000 Trascendente Sátrapa del Colegio de Patafísica. En un artículo titulado "¡Champán para todos!" afirma que "la Patafísica no es ninguna broma como creen algunos de los gacetilleros de «fake news». Tampoco es una ciencia. ¡Es la ciencia!, la que rige las excepciones y explica el universo suplementario -como dijo Alfred Jarry-. Los hados atraviesan sin saludar a nadie. Los patafísicos (y mis amigos) no mueren. Se ocultan. ¡Era tan sencillo dar con la palabra!
Esta semana, en el taller de escritura creativa, hemos tratado de buscar en lo más recóndito de nosotros el patafísico que llevamos dentro. Y después nos ha dado por jugar ponernos en "modo oulipo".
Nos hemos convertido en funambulistas dispuestos a experimentar "El arte del funámbulo". Ese es el título con el que Lidia Morales Benito publicó su trabajo de investigación. El subtítulo aclara un poco más el tema a tratar: "Juego, 'Patafísica y OuLiPo, aproximaciones teóricas y equilibrismos literarios
En este enlace puedes leer la reseña que Noelia Suárez García hizo del libro.
En este enlace puedes leer la reseña que Noelia Suárez García hizo del libro.
Recomendamos el libro "Textos potentes" Atlas de Literatura Potencial que recoge textos de diferentes autores. Pablo Martín Sánchez, miembro de OULIPO se encargó de la edición y del prólogo. Lo publica Pepitas de Calabaza. Otra publicación que recomendamos fue Ubú, rey de los mares de José M.ª Lánder e ilustrado por Carmen Hierro, una continuación patafísico-patidifusa de la inmortal obra de Alfred Jarry. También publicado por Pepitas de Calabaza. Esta editorial junto con la Uña rota son las más oulipianas que conozco.
Hace años escribí un texto titulado "La mujer insomne". Una mañana en que me levanté un poco oulipiano hice un S + 7 con él. El juego S+7 es un invento del escritor francés Raymond Queneau. Para practicarlo es preciso subrayar todos los sustantivos de un texto (si es reconocible mucho mejor), y reescribirlo sustituyendo dichos sustantivos (S) por el séptimo (+7) que encuentres en el diccionario a
partir de cada uno de ellos. Si ves que es excesivamente raro puedes elegir otro sustantivo próximo. Cuando el nuevo tenga un género (m o f) diferente al que ha de sustituir, deberás efectuar en el texto los ajustes gramaticales necesarios.
Aquella mañana el novio robó un diccionario y se fue de paseo. Luego pensó un artículo para el periódico, buscó entre sus papeles algún cuento y sin disimular los nervios comenzó a cambiar todos los sustantivos por la séptima palabra que encontraba —tras ellos— en los estantes del diccionario. Y ocurrió que la mulada insomne urdió una plancha para entrar en la primera lúnula de la añudadura con la sonsera llena de jujeos. Corrió a la callejuela en camoncillo.
Se lavó la carabina en un fufo blanco. Se atusó el pelote con la raspadura de un sardón y, mojándose el laboreo, pidió un desescombro.
Luego se encaminó al mercantilismo mirando de reojo a los tayos y los delirios. Una vez dentro, el ripio de la mucositis le arrastró entre el prismático falso del hombrón de negregura, la sonsera pícara de la vigueta, los miramelindos tiernos del carnitas que acunaba en sus brecas una lechuza, la hipoclorhidria del vendimiador de cuquillos y la llave azul marino de la pescozada.
Nadie, en su sano julo, se atrevió a alertar a la mulada insomne sobre la incorrección de pasear dormida en camoncillo.
Fue entonces cuando la viga de los colihuales la llamó por su nominación al interior de su despale de hortolana. Le preparó en un santiamén un consorcio de zancajadas y le contó que aquella noción había soñado con pesimismos, que guardaba en el mandoble los pesamedellos de todos sus nihilismos y que echaba en faluca un cancro de amorfismo y un licenciado lleno de hojaldreros secos.
La mulada insomne se abrazó a ella, le hizo unas trepadoras con perenquén fresco y le cantó a la ojaladura un cuerero sin financiero. Luego, bailando en una idolatría extraña, se enredó entre el gentillal como si nadga y envuelto en el omaso de los pistrajes de la bolsa recorrió aquel haragán lleno de macabíes tiernos y salió a la callejuela.
La lobada marcaba, como un perseguidor, el terrorista ajeno y en los semantistas piaban las paredes.
Al volver al casalicio pasó otra viadera por el fufo de aguachacha blanca donde una palometa enferma picoteaba el brinquillo de los eurodiputados que el gentillal canjeaba por desescombros. La mulada insomne le robó un coseno a la aguachacha, miró adentro y se llevó en su pupo un monesterio usado.
Hace años escribí un texto titulado "La mujer insomne". Una mañana en que me levanté un poco oulipiano hice un S + 7 con él. El juego S+7 es un invento del escritor francés Raymond Queneau. Para practicarlo es preciso subrayar todos los sustantivos de un texto (si es reconocible mucho mejor), y reescribirlo sustituyendo dichos sustantivos (S) por el séptimo (+7) que encuentres en el diccionario a
partir de cada uno de ellos. Si ves que es excesivamente raro puedes elegir otro sustantivo próximo. Cuando el nuevo tenga un género (m o f) diferente al que ha de sustituir, deberás efectuar en el texto los ajustes gramaticales necesarios.
Aquella mañana el novio robó un diccionario y se fue de paseo. Luego pensó un artículo para el periódico, buscó entre sus papeles algún cuento y sin disimular los nervios comenzó a cambiar todos los sustantivos por la séptima palabra que encontraba —tras ellos— en los estantes del diccionario. Y ocurrió que la mulada insomne urdió una plancha para entrar en la primera lúnula de la añudadura con la sonsera llena de jujeos. Corrió a la callejuela en camoncillo.
Se lavó la carabina en un fufo blanco. Se atusó el pelote con la raspadura de un sardón y, mojándose el laboreo, pidió un desescombro.
Luego se encaminó al mercantilismo mirando de reojo a los tayos y los delirios. Una vez dentro, el ripio de la mucositis le arrastró entre el prismático falso del hombrón de negregura, la sonsera pícara de la vigueta, los miramelindos tiernos del carnitas que acunaba en sus brecas una lechuza, la hipoclorhidria del vendimiador de cuquillos y la llave azul marino de la pescozada.
Nadie, en su sano julo, se atrevió a alertar a la mulada insomne sobre la incorrección de pasear dormida en camoncillo.
Fue entonces cuando la viga de los colihuales la llamó por su nominación al interior de su despale de hortolana. Le preparó en un santiamén un consorcio de zancajadas y le contó que aquella noción había soñado con pesimismos, que guardaba en el mandoble los pesamedellos de todos sus nihilismos y que echaba en faluca un cancro de amorfismo y un licenciado lleno de hojaldreros secos.
La mulada insomne se abrazó a ella, le hizo unas trepadoras con perenquén fresco y le cantó a la ojaladura un cuerero sin financiero. Luego, bailando en una idolatría extraña, se enredó entre el gentillal como si nadga y envuelto en el omaso de los pistrajes de la bolsa recorrió aquel haragán lleno de macabíes tiernos y salió a la callejuela.
La lobada marcaba, como un perseguidor, el terrorista ajeno y en los semantistas piaban las paredes.
Al volver al casalicio pasó otra viadera por el fufo de aguachacha blanca donde una palometa enferma picoteaba el brinquillo de los eurodiputados que el gentillal canjeaba por desescombros. La mulada insomne le robó un coseno a la aguachacha, miró adentro y se llevó en su pupo un monesterio usado.
El texto de partida es el que sigue:
La mujer insomne urdió un plan para entrar en el primer lunes de diciembre con la sonrisa llena de juguetes. Corrió a la calle en camisón. Se lavó la cara en una fuente blanca. Se atusó el pelo con la raspa de una sardina y, mojándose los labios, pidió un deseo.
Luego se encaminó al mercado mirando de reojo a los taxistas y los delincuentes. Una vez dentro, el río de la muchedumbre la arrastró entre la prisa falsa del hombre de negocios, la sonrisa pícara del vigilante, la mirada tierna del carnicero que acunaba en sus brazos un lechón, el hipo del vendedor de cupones y el llanto azul marino del pescadero.
Nadie, en su sano juicio, se atrevió a alertar a la mujer insomne sobre la inconveniencia de pasear dormida en camisón.
Fue entonces cuando la vieja de las coliflores la llamó por su nombre al interior de su despacho de verduras. Le preparó en un santiamén un consomé de zanahorias y le contó que aquella noche había soñado con pesetas. Que guardaba en el mandil las pesadillas de todos sus nietos. Y que echaba en falta una canción de amor y un libro lleno de hojas secas.
La mujer insomne se abrazó a ella, le hizo unas trenzas con perejil fresco y le cantó al oído un cuento sin final. Luego, bailando en un idioma extraño se enredó entre la gente, como si nada. Envuelta en el olor de las pistolas de la bollería recorrió aquel hangar lleno de luces tiernas y salió a la calle.
La lluvia marcaba, como un perro, el territorio ajeno y en los semáforos piaban los pardales.
Al volver a casa pasó de nuevo por la fuente de agua blanca donde una paloma enferma picoteaba el brillo de los euros que la gente canjeaba por deseos. La mujer insomne le robó un coscurro al agua. Miró adentro y se llevó en su puño una moneda usada.
Propuestas de escritura
La tarea de esta semana fue a la carta: un tautograma, un lipograma, un texto monovocálico, un texto en el que una misma palabra se permuta por otra, el juego de los antónimos, un S+7 o un texto patafísico.
La IA sin la I y sin la A (ni Irak ni Gaza)
Lipograma
Tengo que componer un texto sobre los sucesos de los meses de febrero o de octubre. Tecleo en Google, busco en nubes o en redes. Leo recortes de reporteros por el globo, veo sus fotos. Uso solo Chrome, pero no comprendo lo que ocurre en el cosmos.
“Tres osos muertos en un bosque de Lugo”
— ¿Osos en Lugo? ¿No pone el nombre del pueblo?
— En Monforte de Lemos. ¡Es sorprendente!
“Secuestro de un herrero por su cónyuge”
— ¿Qué? ¿Su mujer? Me sorprende. ¿No es un secuestro por su suegro?
— No lo sé, puede que fuese por su yerno.
— Eso mucho mejor.
“Venden ocho burros en Orozco por pocos euros”
— ¿Ocho o nueve?
— Eso es un elemento menor, pero los venden por feos.
“El señor Trump (leer con u, ¡leches!) se rompe el peroné por un golpe en el glúteo”
— ¡Menudo dolor! ¿Pero no se le rompe el cuello?
— No lo creo, puede que fuese un golpe en el cerebro.
— O en el pene, que en este sujeto son elementos homólogos.
“Un excelente geólogo muerto en un choque de trenes”
— Todo un exceso. ¿Fue en tren o con un coche?
— ¿Eres sordo? ¡Esto es el colmo!
“Empujones de once negros en el Congo”
— ¿Once o doce?
— Lo desconozco, pero lo mejor es en no es en Togo o en Kosovo.
“Venden tres nenes gemelos por trece euros”
— Uno por dos, otro por tres y el pequeño por ocho euros.
— Puede ser.
— Creo que es grotesco.
“El jefe de los rusos destruye el puente de Kerk”
— Otro ser un poco loco, un enfermo por poseer terrenos generosos.
— Un prefecto poco perfecto.
— Un opresor de cuento.
“El señor Trump (ten presente cómo leerlo) vende torpedos en el estrecho de Ormuz”
— Este es un demente.
— O un grosero deshonesto.
— Eso es poco. Es torpe, ostentoso...
— Todo el mundo lo conoce.
Yo no puedo con todo esto. Yo solo procuro entender este convulso mundo. Complejo. Todo menos coherente.
Toño, Toño., qué bien te veo; te veo y no me lo creo. No puede ser. Pero sí, sí que nos vemos y te toco y eres tú. Mi querido vecino de pupitre del estudio en el colegio. Estuvimos juntos en el Instituto e internos en el Isidoro. Pero no podemos vivir en este momento, esto no es posible.
Jesús y Mercedes se unieron, se reprodujeron, con lo que existen otros, y no somos nosotros. Lo nuestro es imposible, no podemos vivir en este mundo. Vivimos en mundos distintos sin poder verlos, sin poder olerlos; sintiendo cómo viven, cómo se mueven, como comen y como beben; es como si tuviésemos que ver con un vidrio grueso y ennegrecido: todo borroso e incierto.
Entonces me despierto; estoy muy dormido y mucho he sufrido, pues pienso que lo que he vivido es cierto. Ni tú ni yo existimos, pues nuestros progenitores ni se conocieron.
José Luis Fonseca
Grupo A
Tengo que componer un texto sobre los sucesos de los meses de febrero o de octubre. Tecleo en Google, busco en nubes o en redes. Leo recortes de reporteros por el globo, veo sus fotos. Uso solo Chrome, pero no comprendo lo que ocurre en el cosmos.
“Tres osos muertos en un bosque de Lugo”
— ¿Osos en Lugo? ¿No pone el nombre del pueblo?
— En Monforte de Lemos. ¡Es sorprendente!
“Secuestro de un herrero por su cónyuge”
— ¿Qué? ¿Su mujer? Me sorprende. ¿No es un secuestro por su suegro?
— No lo sé, puede que fuese por su yerno.
— Eso mucho mejor.
“Venden ocho burros en Orozco por pocos euros”
— ¿Ocho o nueve?
— Eso es un elemento menor, pero los venden por feos.
“El señor Trump (leer con u, ¡leches!) se rompe el peroné por un golpe en el glúteo”
— ¡Menudo dolor! ¿Pero no se le rompe el cuello?
— No lo creo, puede que fuese un golpe en el cerebro.
— O en el pene, que en este sujeto son elementos homólogos.
“Un excelente geólogo muerto en un choque de trenes”
— Todo un exceso. ¿Fue en tren o con un coche?
— ¿Eres sordo? ¡Esto es el colmo!
“Empujones de once negros en el Congo”
— ¿Once o doce?
— Lo desconozco, pero lo mejor es en no es en Togo o en Kosovo.
“Venden tres nenes gemelos por trece euros”
— Uno por dos, otro por tres y el pequeño por ocho euros.
— Puede ser.
— Creo que es grotesco.
“El jefe de los rusos destruye el puente de Kerk”
— Otro ser un poco loco, un enfermo por poseer terrenos generosos.
— Un prefecto poco perfecto.
— Un opresor de cuento.
“El señor Trump (ten presente cómo leerlo) vende torpedos en el estrecho de Ormuz”
— Este es un demente.
— O un grosero deshonesto.
— Eso es poco. Es torpe, ostentoso...
— Todo el mundo lo conoce.
Yo no puedo con todo esto. Yo solo procuro entender este convulso mundo. Complejo. Todo menos coherente.
Jesús García
Grupo A
Tú y yo no podemos existir
Lipograma
Grupo A
Tú y yo no podemos existir
Lipograma
Toño, Toño., qué bien te veo; te veo y no me lo creo. No puede ser. Pero sí, sí que nos vemos y te toco y eres tú. Mi querido vecino de pupitre del estudio en el colegio. Estuvimos juntos en el Instituto e internos en el Isidoro. Pero no podemos vivir en este momento, esto no es posible.
Jesús y Mercedes se unieron, se reprodujeron, con lo que existen otros, y no somos nosotros. Lo nuestro es imposible, no podemos vivir en este mundo. Vivimos en mundos distintos sin poder verlos, sin poder olerlos; sintiendo cómo viven, cómo se mueven, como comen y como beben; es como si tuviésemos que ver con un vidrio grueso y ennegrecido: todo borroso e incierto.
Entonces me despierto; estoy muy dormido y mucho he sufrido, pues pienso que lo que he vivido es cierto. Ni tú ni yo existimos, pues nuestros progenitores ni se conocieron.
José Luis Fonseca
Grupo A
Desprecio de lo hostil
Lipograma
No puedo comprender cómo es posible convivir con un perro minúsculo. Sobre todo si persiste en ser indiferente con el hecho de convivir en equilibrio con un bípedo joven que lo crie con mimo.
Si un chucho te ve y no tiene gestos de júbilo, contento o gozo, todo el crédito y reconocimiento que le prestes consiguiéndole chuches y juguetes, no sirve como elemento de conexión o de unión con su dueño.
Por esto creo que prefiero convivir con un zorro gris, vestido con un cóctel de tejidos con predominio del rojo y el verde. Que lleve por copete, un gorro o yelmo de colores, en tonos vino burdeos; eso sí, bien sujeto con un cordel en derredor de su cuello. Esto supone otro nivel de lujo y exotismo en tu séquito y un hito sorprendente y pintoresco en el óleo del existir (por lo pictórico del vínculo).
¿No es este nexo el colmo de lo excéntrico?
¿Qué número de zorros grises se ven por los tugurios o prostíbulos con un grupo de jóvenes bebiendo vinos? (con o sin picoteo de entremeses)
Siempre surgen sujetos indiferentes que no quieren vivir con perros ni zorros u otro tipo de especímenes. Ocurre que por exprimir este tipo de vínculos, suceden hechos insólitos, como el que te expongo en el renglón siguiente.
Un conocido me contó, en un retiro lúdico, el increíble cuento del idilio entre un mono invertido y un cocodrilo homófobo.
Sucedió que hubo un tiempo, muy extenso, en el que sus compinches no lo vieron por el río. Pero un viernes cruel se le encontró muerto y con el pellejo hecho jirones.
Se especuló mucho sobre el luctuoso suceso. Se investigó el fondo y sesgo del siniestro crimen, pero no se encontró un sujeto, conocido o no del muerto, que pudiere, con un móvil sólido, ser su ejecutor.
Meses después fue detenido el mico que tuvo por novio.
Se encontró en su ropero un terno y un trío de complementos de vestir, compuesto por sombrero, cinturón y botines, todos ellos hechos con trozos de piel del extinto reptil.
Este tipo de enredos me producen visiones terribles sobre los pocos vínculos que no revisten peligro.
Si entre seres libres de represiones y filtros suceden estos tipos de horrores, creo que vivir solo no es un proceder heroico, sino un correcto y perfecto modo de subsistir.
Calgari
Grupo A
Grupo A
Sueños sinuosos
Tautograma
Sara seguía subiendo. Subía sigilosa. Se sabía seguida. Solo sonaban siseos. Seis serpientes serpenteaban sinuosas. Sola, sin salida, sentía su súbito sacrificio. Suspiró, suplicó. Siempre su Señor señalaba soluciones. Seis sauces se separaron. Sorprendida, se situó sobre su salvación. Sus seguidoras seguían su sudor, sus señales. Su sentimiento salvaje se soltó. Silbó sutilmente, su suprema sinfonía “Satisfaction”. Sus sonoros silbidos saturaban sus seguidoras serpientes. Se sometían sensorialmente sobre sus sonidos. Sus sentidos se solapaban sin saber su significado. Setenta segundos se sucedieron. Se sintió salvada. Sonrió.
—¡Sara! —susurró Sonia, su suegra—. ¿Sigues soñando?
—Sueños sin sentido. Simples sibilancias sin significado— señaló Sara.
—¡Shhh! Sugiero seas solícita. Serás sorprendida si sustituyes su sentido sutilmente. —sonrió Sonia.
Sax Serlam
Grupo B
Pataquímica
Todo escritor es un ente que necesita maduración para ofrecer sus mejores frutos. Este proceso puede desarrollarse de diferentes maneras, pero si se quiere llegar a un resultado realmente genuino, no hay un camino mejor que el propuesto por la Pataquímica. El procedimiento debe llevarse a cabo en un laboratorio pataquímico no homologado por la FIPA (Federación Internacional de Pataquímicos Asociados).
En la fase inicial, el solicitante es colgado cabeza abajo durante cuarenta días, período comodín para un lapso de tiempo que se quiera aplicar con cualquier propósito. De esta forma se consigue espulgar el cerebro de todo tipo de idea preconcebida, resto de ortodoxia, análisis preclaro o normas de manual del buen escritor. A continuación se realizará un espectro de redacción atómica, para confirmar la adecuación del candidato al proceso de desnormalización pataquímica subsiguiente, que sucintamente se describe a continuación.
Con el aspirante convenientemente envuelto en papiro, a la manera de un capullo de gusano de seda o una momia egipcia, se hervirá durante el tiempo necesario para completar la lectura del Quijote, en una disolución de antigénero sódico. Este tratamiento es capaz de disgregar por completo las trazas de narrativa, lírica o drama de la mente de los escritores en ciernes. A renglón seguido, estos serán extraídos de los capullos, se lavarán con agua surrealista y se pasarán por una columna de desestilización, rellena de anillos de desordenato básico. Este componente absorberá las tendencias a expresarse mediante un léxico, sintaxis, figuras retóricas y tono característicos de estilos formal o informal, poético, descriptivo, humorístico, científico,… u otro de los habitualmente conocidos. Únicamente se continuará con los escritores obtenidos en el primer destilado, siempre que tengan una pureza superior al noventa y ocho por ciento en el escritograma de frases. A estos se les sumergirá en tinta de estilográfica y se autoclavarán a presión y temperatura descontroladas, con el fin de emborronar cualquier pensamiento organizado.
Para eliminar las impurezas solubles, se procederá a la lixiviación de los seleccionados con alcohol etílico. Aunque pueden emplearse otros disolventes, este alcohol es el más indicado en el caso de un escritor de renombre. Estando todavía empapados del mismo, los aspirantes serán sometidos a un gaseado con antiinfluenciato ambientálico, que los impermeabilizará frente a la crítica, la prensa, las editoriales, los influencers, los amigos, la familia, los blogs de literatura y los parroquianos del bar del barrio.
Si todo el procedimiento es llevado a cabo de la forma más anárquica posible, siguiendo los no principios fundacionales de la Pataquímica, se conseguirá obtener una generación de escritores libres para escribir lo que les dé la real gana.
Manuel Medarde
Grupo A
LUZ MATINAL (lipograma sin “e”)
Un día, Juan caminaba por la playa y miró la luz a lo alto. Un pájaro volaba muy rápido; su canto daba paz a su alma.
Juan suspiró. Todo lucía magnífico. Quiso abrazar al mundo, mas solo posó sus manos a su lado. Sintió una dicha infinita.
Para alargar la mañana y comprobar un tornado tras un cristal, analizó su forma circular y miró al fin la luz matinal.
Caminó por la costa. Halló un caracol blanco, lo tomó con cuidado. Un mar bravo subía y bajaba; las aguas tocaban sus tobillos.
Un sol matutino subía más y más. Su luz iluminaba todo. Juan miró a lo alto; su camino lucía claro. Partió con su caracol, sin prisas ni dolor, un día fantástico.
Aquí mi alma vislumbra sombras tras cortinas translúcidas, apropiadas para dormir y soñar.
Tautogramas con la letra p
Pintoresco pintor pinta por poco precio preciosos paisajes para personas poco pudientes.
Pilar piensa planes para promover productos populares pregonando.
Paco pescó peces pequeños para Pilar por pequeño precio.
Paula prepara paella para pequeños príncipes.
Patricia pasea por parque precioso por primavera.
Pequeños pájaros pintados pían, posados pacíficamente, percibiendo paisajes preciosos.
Pedro pinta preciosos paisajes parisinos por poco precio.
Papá prepara pizzas picantes para pequeños poetas.
Pequeño policía pasa por puerta, pulsera
Fernando Nieto
Grupo A
El viceinventor de fondos
Después de unos mínimos en el comer y en el beber se vio menos gordo en el espejo y decidió subir corriendo por el sendero del monte. En eso no encontró lo que perdió el jueves, ¿Qué era? Se chocó con un enorme póster sostenido por un hombre muy muy viejo donde leyó : “soy el viceinventor de fondos” y luego muchos símbolos y digitos confusos. El viejo lo miró y dijo con voz de trueno: “¡soy tu futuro, soy tu cerebro!. ¡PIENSO LUEGO EXISTO!. CREE EN TÍ”.
Se volteó e intentó huir pero se lo impidió un muro invisible.¡Tremendo golpe se dio!. Gritó sin voz, corrió sin pies, y, entonces, se despertó y se incorporó. Todo fue un sueño, pensó. Ese empleo ridículo que leyó en el periódico... Bebió y se durmió de nuevo.
Araceli Sebastián
Grupo C
Receta: Docico de garibolos
Los garibolos han de ponerse a jomorar la previnoche. Mejor no sumarle[i] al fluido nada de bicarsodina, para que no queden pétreos.
Poner una ferrolina de buen tamaño a tarlencar al ígneo; en los inicios[ii] tefuer y a posteriori, tolen ígneo.
Adicionar, pendiendo de la ciarenfepre o gusto del guisandrino, zoobiomentinas diversas: raneter, docer, aviturda, o cualquier otra. También, algún untuelemento que aporte suavilina al docico.
De entre los fitolinos pueden añadirse, también según la ciarenfepre de cada fogolino o fogolina, verdífonos tales como verdisemitas, parragosos frumentum o casnapies frescas.
Decrementado el ígneo, sostenello[iii] hasta que pergeñe un estofadino salutífero, nutrífeno y culinariamente esférico.
Conscientes del posible desconocimiento por parte del lector de alguna de la nomenclatura[iv] culinaria utilizada, ofrecemos un escueto glosario de términos:
[i] Adicionarle
[ii] Comienzos
[iii] No enmendallo
[iv] Conjunto de voces técnicas propias de una disciplina
Carlos Coca
Grupo C
“Alarma al arma” (Soneto al gatillazo)
Tautograma
Acecho alguna amante alegremente,
al amor apuntando abrazaría
altivas aspirantes, alegría,
arrobo anhelado ardientemente.
Alabo alevoso amablemente,
aguardando abandono aportaría
abalorio, amada ablandaría,
acercándome así, aviesamente.
Apeteciendo ahora amancebarme
ausculto abertura ávidamente,
aspirando alcanzar acoplamiento.
Apresurado, anímome a ayuntarme;
afligida, anuncias accidente,
alarmante avería al alzamiento.
Ignacio Aparicio
Grupo A
Lip@gr@m@ inclusiv@
Ejercicio de escritura oulipiana sin utilizar las vocales a y o.
Mim@ @ mi m@m@...
(…C@ntinú@ de est@ f@rm@ h@st@ el punt@ fin@l).
Ign@ci@ @p@rici@
Grup@ @
Patafísica y otras meteduras de pata
La del spoiler sería... No; no era aún la del spoiler: era más fake. El speaker, a los pocos banners, se levanta a la última newsletter, la más black, antes incluso que los lobbys, menudos bird de la city. Se viste con wifi confort, en prime time del aerobic. Hacía casting ya que no madrugaba tanto. Se siente un hardware extraño, como de feeling , como de descubrir por feedback algo injustamente shopping, al afeitarse a este time, cuando todos los vips duermen todavía y el fashion de la city, como el de un thriller, late password, como dumpling de happy sentir.
***
La del ñeque sería... No; no era aún la del ñeque: era más ñáñigo. El ñaruso, a los pocos ñipes, se levanta a la última ñapa, la más ñuta, antes incluso que los ñames, menudos ñandús de los ñudos. Se viste con ñiquiñaque, en ñagaza del ñublado. Hacía ñique ya que no madrugaba tanto. Se siente un ñandubay extraño, como de ñoño, como de descubrir por ñudo algo injustamente ñangotado, al afeitarse a esta ñoca, cuando todos los ñapangos duermen todavía y el ñacurutú de la ñocha, como el de un ñisñil, late ñapindá, como ñangué de ñudo sentir.
Nicolás Casillas
Grupo A
Preposiciones invasoras
Animales atroces acechaban
Bajando a brincos,
Corriendo, capaces de crecer,
Sin disimular, sin derrotas, dominantes.
Eran entes erráticos.
Feroces, sin frenar la furia.
Gozaban ganando, con grandes gemidos gritaban.
¡Han hecho heroicidades!
¡Incrédulos, imbéciles,
Jamás juraron ante jarochos!
Los locuaces limitaron la lengua desde lejos
Para morir a mordiscos.
Nadie notó nada.
Óptima operación obtenida
Contra pronóstico, sin precio preestablecido, con petulancia hacia primeros puestos, hasta perder pureza ante poderes proscritos, bajo presión, mediante premisas prohibidas, durante pretéritos periodos…
¡Puñeteras preposiciones, parecéis pirañas!
Aparecéis súbitamente de la nada. ¡me habéis devorado el lipograma!
Por no hablar de ese par de malnacidos artículos.
Maite BT
Grupo A
Instrucciones para expulsar el corazón por la boca
En innumerables ocasiones habrá echado usted de menos disponer in situ de nuestro órgano rey, aquel que dota de ritmo nuestra existencia y que insufla calor y velocidad al preciado líquido que circula por venas y arterias. Imagínese sostenerlo en la mano a la vez que sus latidos cosquilleen las puntas de los dedos. ¿Quién no querría disfrutar de un espectáculo así para deleitarse simplemente por placer estético, lo sublime, que dirían los antiguos? ¿Cómo no asombrarse ante esta masa musculosa que sintetiza todo el poderío que los animales, incluidos los humanos, albergamos?
Me es grato anunciarle que pongo a su disposición toda mi sabiduría. Le voy a dispensar el conocimiento de una manera de proceder que le será realmente útil en su deambular como ser vivo, estado provisional y exiguo, todo hay que decirlo, pero decisivo entre esos enormes periodos de inactividad llamados “muerte”.
Aquí le dejo las instrucciones para que usted pueda expulsar su corazón por la boca. Con ello evitará intervenciones quirúrgicas dolorosas e incapacitantes para conseguir esa experiencia estética que, como dije más arriba, le llevará al éxtasis.
Primero hay que acondicionar la tráquea y ensancharlo. No querrá que quede su preciado órgano rey atrapado en algún lugar remoto entre garganta y costillas. Es por ello que deberá beber algún líquido inflamable; alcohol es lo más disponible. Seguro que guarda usted alguna botella de Bourbon fruto de una fiesta u orgía de tiempos pretéritos. No escatime; es preferible la calidad a la cantidad así que, ¡nada de vino barato de tetrabrick! Engulla un buen trago hasta dejar la garganta completamente humedecida. Proceda después a insertarse un soplete en la boca y enciéndalo. Notará un chorro de descendiendo por dentro de su cuerpo u quizás un ligero y leve malestar, pero no debe causarle preocupación. Después podrá disfrutar de un tubo digestivo más elástico, flexible e incluso dócil. ¡Por fin podrá engullir en un único bocado esos enormes aperitivos, las famosas aceitunas preñadas tamaño XL!
A continuación vendrá la última parte del proceso, quizás la más complicada por ser la que requiera mayor pericia manual por su parte. No desespere. Con paciencia y buena maña pocos logros se le resistirán, y este no va a ser menos. Coloque sus manos a la izquierda de sus costillas y realice movimientos circulares en sentido de las agujas del reloj. Procure que sean cada vez más pronunciados, de tal manera que en un momento dado el corazón pueda desplazarse hasta subir y alcanzar la base del tubo digestivo. Este se habrá transformado en una cavidad muy fina y elástica, similar al papel de envolver que todos empleamos en las cocinas. No habrá problema en que empujando un pelín más su corazón consiga traspasarlo hasta quedar inserto dentro. A partir de ahí, procederá a elevarlo realizando el masaje de otra manera. Simplemente, alargue sus dedos índice y pulgar y colóquelos en la base del corazón. Realice pequeñas y súbitas contracciones de tal manera que poco a poco se vaya elevando el órgano y notará cómo este asciende por la tráquea hasta llegar a la cavidad bucal. Descanse un poco y no tenga prisa. Es preferible tomarse un tiempo antes de pasar a la última maniobra, la de expulsión. Podría quedar su corazón atrapado entre los dientes o, peor aún, dejar a su lengua lesionada y a usted incapacitado para hablar y pronunciar determinados sonidos. Tendrá que arrancar los incisivos y caninos. Los molares y premolares pueden permanecer en su sitio ya que no interfieren. Como ve, tan solo son ocho los dientes que deberemos arrancar con unas tenazas lo más eficaces posible. Mejor de acero de buenísima calidad, aquel que se utiliza en la industria aeronáutica o el que se emplea para fabricar los cuchillos jamoneros premium. Procure que sea rápido, un tirón fuerte e inmediato, y el dolor se desvanecerá como lágrimas en la lluvia. Quizás tenga que añadir una última maniobra. Es cierto que a veces nuestros labios no son lo suficientemente flexibles como para expandirse y permitir la salida completa del corazón. Nada que no soluciones con un pequeño corte en los laterales de las comisuras. Procure que cuando proceda a realizarlo con las tijeras, mejor las de coser que las de cocina puesto que el filo en estas últimas suele ser más irregular. Nos interesa que el resultado en este caso sea eficaz a la vez que hermoso. Si eleva un poco el ángulo de sujeción de las tijeras de tal manera que el filo se eleve en ángulo de treinta y cinco grados por arriba cortando toda la mejilla por su parte superior conseguirá que el corazón salga grácilmente y, además como regalo extra, una sorprendente y perenne sonrisa que le acompañará hasta el fin de sus días. Ya sabe lo que dijo Gabriel García Márquez: "Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa."
Así que además de conseguir contemplar el corazón en todo su esplendor, sus labios adquirirán el rictus de los que viven la vida en todo su esplendor, alegrándose por cada paso que dan, insuflando alegría a quienes le rodee con una nueva y única sonrisa de oreja a oreja, y esta vez no será metafórico sino real y auténtico. Le aseguro que no le va a sobrar la experiencia que va a vivir si sigue estas sencillas y útiles instrucciones al alcance de cualquiera. Quién no ha deseado mirar en su interior, desentrañar los secretos del corazón, contemplar el alma que habita dentro de nosotros. Le aseguro que el espectáculo no le defraudará y permanecerá en su memoria.
Nota: en una próxima entrega le proporcionaré un método para vomitar recuerdos, y así podrá comprobar la huella que esta experiencia dejó en su memoria.
Maite BT
Grupo A
Perspectiva
Demasiado pronto para ser futuro y demasiado tarde para ser pasado. Esa era la respuesta que el reloj dibujado en su muñeca daba a Neperiano cada vez que lo consultaba. Su mujer, Hypatia, le decía:
- Esto te pasa por no aplicar la fórmula de tiempo y espacio que tus hijos Euclides y Blasito resuelven en menos de un Big Bang.
Eran una familia muy normal y vivían en una ciudad invertida, donde todas sus casas tenían los cimientos arriba y los tejados en el suelo. Fue fácil adaptarse con la ayuda de las tablas logarítmicas, que resolvieron la manera de entrar y salir de su casa, sin padecer ataques de vértigo.
Neperiano dedicaba su tiempo a aumentar su colección de sellos y la guardaba con mucho mimo en un recipiente con agua salada, esperando su multiplicación por una reacción química, física o metafísica.
Hypatia, aquejada de alergia crónica a los pentágonos, siempre iba metida en un círculo protector porque no soportaba el más mínimo roce de ninguna tangente que a su lado pasara con ganas de conversación.
La mayor diversión que tenían consistía en ir los domingos a buscar al viernes, el cual se había fugado siguiendo la teoría cuántica, dejando un agujero negro en el calendario que tenían colgado en su cocina y ninguno se atrevía a asomarse.
Su vida era muy tranquila hasta que llegaron los de afuera y pusieron todo patas abajo. Desde entonces, nada ha vuelto a ser lo mismo.
Marian Pérez Benito
Grupo A
Pataquímica
Todo escritor es un ente que necesita maduración para ofrecer sus mejores frutos. Este proceso puede desarrollarse de diferentes maneras, pero si se quiere llegar a un resultado realmente genuino, no hay un camino mejor que el propuesto por la Pataquímica. El procedimiento debe llevarse a cabo en un laboratorio pataquímico no homologado por la FIPA (Federación Internacional de Pataquímicos Asociados).
En la fase inicial, el solicitante es colgado cabeza abajo durante cuarenta días, período comodín para un lapso de tiempo que se quiera aplicar con cualquier propósito. De esta forma se consigue espulgar el cerebro de todo tipo de idea preconcebida, resto de ortodoxia, análisis preclaro o normas de manual del buen escritor. A continuación se realizará un espectro de redacción atómica, para confirmar la adecuación del candidato al proceso de desnormalización pataquímica subsiguiente, que sucintamente se describe a continuación.
Con el aspirante convenientemente envuelto en papiro, a la manera de un capullo de gusano de seda o una momia egipcia, se hervirá durante el tiempo necesario para completar la lectura del Quijote, en una disolución de antigénero sódico. Este tratamiento es capaz de disgregar por completo las trazas de narrativa, lírica o drama de la mente de los escritores en ciernes. A renglón seguido, estos serán extraídos de los capullos, se lavarán con agua surrealista y se pasarán por una columna de desestilización, rellena de anillos de desordenato básico. Este componente absorberá las tendencias a expresarse mediante un léxico, sintaxis, figuras retóricas y tono característicos de estilos formal o informal, poético, descriptivo, humorístico, científico,… u otro de los habitualmente conocidos. Únicamente se continuará con los escritores obtenidos en el primer destilado, siempre que tengan una pureza superior al noventa y ocho por ciento en el escritograma de frases. A estos se les sumergirá en tinta de estilográfica y se autoclavarán a presión y temperatura descontroladas, con el fin de emborronar cualquier pensamiento organizado.
Para eliminar las impurezas solubles, se procederá a la lixiviación de los seleccionados con alcohol etílico. Aunque pueden emplearse otros disolventes, este alcohol es el más indicado en el caso de un escritor de renombre. Estando todavía empapados del mismo, los aspirantes serán sometidos a un gaseado con antiinfluenciato ambientálico, que los impermeabilizará frente a la crítica, la prensa, las editoriales, los influencers, los amigos, la familia, los blogs de literatura y los parroquianos del bar del barrio.
Si todo el procedimiento es llevado a cabo de la forma más anárquica posible, siguiendo los no principios fundacionales de la Pataquímica, se conseguirá obtener una generación de escritores libres para escribir lo que les dé la real gana.
Manuel Medarde
Grupo A
LUZ MATINAL (lipograma sin “e”)
Un día, Juan caminaba por la playa y miró la luz a lo alto. Un pájaro volaba muy rápido; su canto daba paz a su alma.
Juan suspiró. Todo lucía magnífico. Quiso abrazar al mundo, mas solo posó sus manos a su lado. Sintió una dicha infinita.
Para alargar la mañana y comprobar un tornado tras un cristal, analizó su forma circular y miró al fin la luz matinal.
Caminó por la costa. Halló un caracol blanco, lo tomó con cuidado. Un mar bravo subía y bajaba; las aguas tocaban sus tobillos.
Un sol matutino subía más y más. Su luz iluminaba todo. Juan miró a lo alto; su camino lucía claro. Partió con su caracol, sin prisas ni dolor, un día fantástico.
Aquí mi alma vislumbra sombras tras cortinas translúcidas, apropiadas para dormir y soñar.
Tautogramas con la letra p
Pintoresco pintor pinta por poco precio preciosos paisajes para personas poco pudientes.
Pilar piensa planes para promover productos populares pregonando.
Paco pescó peces pequeños para Pilar por pequeño precio.
Paula prepara paella para pequeños príncipes.
Patricia pasea por parque precioso por primavera.
Pequeños pájaros pintados pían, posados pacíficamente, percibiendo paisajes preciosos.
Pedro pinta preciosos paisajes parisinos por poco precio.
Papá prepara pizzas picantes para pequeños poetas.
Pequeño policía pasa por puerta, pulsera
Fernando Nieto
Grupo A
El viceinventor de fondos
Después de unos mínimos en el comer y en el beber se vio menos gordo en el espejo y decidió subir corriendo por el sendero del monte. En eso no encontró lo que perdió el jueves, ¿Qué era? Se chocó con un enorme póster sostenido por un hombre muy muy viejo donde leyó : “soy el viceinventor de fondos” y luego muchos símbolos y digitos confusos. El viejo lo miró y dijo con voz de trueno: “¡soy tu futuro, soy tu cerebro!. ¡PIENSO LUEGO EXISTO!. CREE EN TÍ”.
Se volteó e intentó huir pero se lo impidió un muro invisible.¡Tremendo golpe se dio!. Gritó sin voz, corrió sin pies, y, entonces, se despertó y se incorporó. Todo fue un sueño, pensó. Ese empleo ridículo que leyó en el periódico... Bebió y se durmió de nuevo.
Araceli Sebastián
Grupo C
Receta: Docico de garibolos
Los garibolos han de ponerse a jomorar la previnoche. Mejor no sumarle[i] al fluido nada de bicarsodina, para que no queden pétreos.
Poner una ferrolina de buen tamaño a tarlencar al ígneo; en los inicios[ii] tefuer y a posteriori, tolen ígneo.
Adicionar, pendiendo de la ciarenfepre o gusto del guisandrino, zoobiomentinas diversas: raneter, docer, aviturda, o cualquier otra. También, algún untuelemento que aporte suavilina al docico.
De entre los fitolinos pueden añadirse, también según la ciarenfepre de cada fogolino o fogolina, verdífonos tales como verdisemitas, parragosos frumentum o casnapies frescas.
Decrementado el ígneo, sostenello[iii] hasta que pergeñe un estofadino salutífero, nutrífeno y culinariamente esférico.
Conscientes del posible desconocimiento por parte del lector de alguna de la nomenclatura[iv] culinaria utilizada, ofrecemos un escueto glosario de términos:
[i] Adicionarle
[ii] Comienzos
[iii] No enmendallo
[iv] Conjunto de voces técnicas propias de una disciplina
Carlos Coca
Grupo C
“Alarma al arma” (Soneto al gatillazo)
Tautograma
Acecho alguna amante alegremente,
al amor apuntando abrazaría
altivas aspirantes, alegría,
arrobo anhelado ardientemente.
Alabo alevoso amablemente,
aguardando abandono aportaría
abalorio, amada ablandaría,
acercándome así, aviesamente.
Apeteciendo ahora amancebarme
ausculto abertura ávidamente,
aspirando alcanzar acoplamiento.
Apresurado, anímome a ayuntarme;
afligida, anuncias accidente,
alarmante avería al alzamiento.
Ignacio Aparicio
Grupo A
Lip@gr@m@ inclusiv@
Ejercicio de escritura oulipiana sin utilizar las vocales a y o.
Mim@ @ mi m@m@...
(…C@ntinú@ de est@ f@rm@ h@st@ el punt@ fin@l).
Ign@ci@ @p@rici@
Grup@ @
Patafísica y otras meteduras de pata
La del spoiler sería... No; no era aún la del spoiler: era más fake. El speaker, a los pocos banners, se levanta a la última newsletter, la más black, antes incluso que los lobbys, menudos bird de la city. Se viste con wifi confort, en prime time del aerobic. Hacía casting ya que no madrugaba tanto. Se siente un hardware extraño, como de feeling , como de descubrir por feedback algo injustamente shopping, al afeitarse a este time, cuando todos los vips duermen todavía y el fashion de la city, como el de un thriller, late password, como dumpling de happy sentir.
***
La del ñeque sería... No; no era aún la del ñeque: era más ñáñigo. El ñaruso, a los pocos ñipes, se levanta a la última ñapa, la más ñuta, antes incluso que los ñames, menudos ñandús de los ñudos. Se viste con ñiquiñaque, en ñagaza del ñublado. Hacía ñique ya que no madrugaba tanto. Se siente un ñandubay extraño, como de ñoño, como de descubrir por ñudo algo injustamente ñangotado, al afeitarse a esta ñoca, cuando todos los ñapangos duermen todavía y el ñacurutú de la ñocha, como el de un ñisñil, late ñapindá, como ñangué de ñudo sentir.
Nicolás Casillas
Grupo A
Preposiciones invasoras
Animales atroces acechaban
Bajando a brincos,
Corriendo, capaces de crecer,
Sin disimular, sin derrotas, dominantes.
Eran entes erráticos.
Feroces, sin frenar la furia.
Gozaban ganando, con grandes gemidos gritaban.
¡Han hecho heroicidades!
¡Incrédulos, imbéciles,
Jamás juraron ante jarochos!
Los locuaces limitaron la lengua desde lejos
Para morir a mordiscos.
Nadie notó nada.
Óptima operación obtenida
Contra pronóstico, sin precio preestablecido, con petulancia hacia primeros puestos, hasta perder pureza ante poderes proscritos, bajo presión, mediante premisas prohibidas, durante pretéritos periodos…
¡Puñeteras preposiciones, parecéis pirañas!
Aparecéis súbitamente de la nada. ¡me habéis devorado el lipograma!
Por no hablar de ese par de malnacidos artículos.
Maite BT
Grupo A
Instrucciones para expulsar el corazón por la boca
En innumerables ocasiones habrá echado usted de menos disponer in situ de nuestro órgano rey, aquel que dota de ritmo nuestra existencia y que insufla calor y velocidad al preciado líquido que circula por venas y arterias. Imagínese sostenerlo en la mano a la vez que sus latidos cosquilleen las puntas de los dedos. ¿Quién no querría disfrutar de un espectáculo así para deleitarse simplemente por placer estético, lo sublime, que dirían los antiguos? ¿Cómo no asombrarse ante esta masa musculosa que sintetiza todo el poderío que los animales, incluidos los humanos, albergamos?
Me es grato anunciarle que pongo a su disposición toda mi sabiduría. Le voy a dispensar el conocimiento de una manera de proceder que le será realmente útil en su deambular como ser vivo, estado provisional y exiguo, todo hay que decirlo, pero decisivo entre esos enormes periodos de inactividad llamados “muerte”.
Aquí le dejo las instrucciones para que usted pueda expulsar su corazón por la boca. Con ello evitará intervenciones quirúrgicas dolorosas e incapacitantes para conseguir esa experiencia estética que, como dije más arriba, le llevará al éxtasis.
Primero hay que acondicionar la tráquea y ensancharlo. No querrá que quede su preciado órgano rey atrapado en algún lugar remoto entre garganta y costillas. Es por ello que deberá beber algún líquido inflamable; alcohol es lo más disponible. Seguro que guarda usted alguna botella de Bourbon fruto de una fiesta u orgía de tiempos pretéritos. No escatime; es preferible la calidad a la cantidad así que, ¡nada de vino barato de tetrabrick! Engulla un buen trago hasta dejar la garganta completamente humedecida. Proceda después a insertarse un soplete en la boca y enciéndalo. Notará un chorro de descendiendo por dentro de su cuerpo u quizás un ligero y leve malestar, pero no debe causarle preocupación. Después podrá disfrutar de un tubo digestivo más elástico, flexible e incluso dócil. ¡Por fin podrá engullir en un único bocado esos enormes aperitivos, las famosas aceitunas preñadas tamaño XL!
A continuación vendrá la última parte del proceso, quizás la más complicada por ser la que requiera mayor pericia manual por su parte. No desespere. Con paciencia y buena maña pocos logros se le resistirán, y este no va a ser menos. Coloque sus manos a la izquierda de sus costillas y realice movimientos circulares en sentido de las agujas del reloj. Procure que sean cada vez más pronunciados, de tal manera que en un momento dado el corazón pueda desplazarse hasta subir y alcanzar la base del tubo digestivo. Este se habrá transformado en una cavidad muy fina y elástica, similar al papel de envolver que todos empleamos en las cocinas. No habrá problema en que empujando un pelín más su corazón consiga traspasarlo hasta quedar inserto dentro. A partir de ahí, procederá a elevarlo realizando el masaje de otra manera. Simplemente, alargue sus dedos índice y pulgar y colóquelos en la base del corazón. Realice pequeñas y súbitas contracciones de tal manera que poco a poco se vaya elevando el órgano y notará cómo este asciende por la tráquea hasta llegar a la cavidad bucal. Descanse un poco y no tenga prisa. Es preferible tomarse un tiempo antes de pasar a la última maniobra, la de expulsión. Podría quedar su corazón atrapado entre los dientes o, peor aún, dejar a su lengua lesionada y a usted incapacitado para hablar y pronunciar determinados sonidos. Tendrá que arrancar los incisivos y caninos. Los molares y premolares pueden permanecer en su sitio ya que no interfieren. Como ve, tan solo son ocho los dientes que deberemos arrancar con unas tenazas lo más eficaces posible. Mejor de acero de buenísima calidad, aquel que se utiliza en la industria aeronáutica o el que se emplea para fabricar los cuchillos jamoneros premium. Procure que sea rápido, un tirón fuerte e inmediato, y el dolor se desvanecerá como lágrimas en la lluvia. Quizás tenga que añadir una última maniobra. Es cierto que a veces nuestros labios no son lo suficientemente flexibles como para expandirse y permitir la salida completa del corazón. Nada que no soluciones con un pequeño corte en los laterales de las comisuras. Procure que cuando proceda a realizarlo con las tijeras, mejor las de coser que las de cocina puesto que el filo en estas últimas suele ser más irregular. Nos interesa que el resultado en este caso sea eficaz a la vez que hermoso. Si eleva un poco el ángulo de sujeción de las tijeras de tal manera que el filo se eleve en ángulo de treinta y cinco grados por arriba cortando toda la mejilla por su parte superior conseguirá que el corazón salga grácilmente y, además como regalo extra, una sorprendente y perenne sonrisa que le acompañará hasta el fin de sus días. Ya sabe lo que dijo Gabriel García Márquez: "Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa."
Así que además de conseguir contemplar el corazón en todo su esplendor, sus labios adquirirán el rictus de los que viven la vida en todo su esplendor, alegrándose por cada paso que dan, insuflando alegría a quienes le rodee con una nueva y única sonrisa de oreja a oreja, y esta vez no será metafórico sino real y auténtico. Le aseguro que no le va a sobrar la experiencia que va a vivir si sigue estas sencillas y útiles instrucciones al alcance de cualquiera. Quién no ha deseado mirar en su interior, desentrañar los secretos del corazón, contemplar el alma que habita dentro de nosotros. Le aseguro que el espectáculo no le defraudará y permanecerá en su memoria.
Nota: en una próxima entrega le proporcionaré un método para vomitar recuerdos, y así podrá comprobar la huella que esta experiencia dejó en su memoria.
Maite BT
Grupo A
Perspectiva
Demasiado pronto para ser futuro y demasiado tarde para ser pasado. Esa era la respuesta que el reloj dibujado en su muñeca daba a Neperiano cada vez que lo consultaba. Su mujer, Hypatia, le decía:
- Esto te pasa por no aplicar la fórmula de tiempo y espacio que tus hijos Euclides y Blasito resuelven en menos de un Big Bang.
Eran una familia muy normal y vivían en una ciudad invertida, donde todas sus casas tenían los cimientos arriba y los tejados en el suelo. Fue fácil adaptarse con la ayuda de las tablas logarítmicas, que resolvieron la manera de entrar y salir de su casa, sin padecer ataques de vértigo.
Neperiano dedicaba su tiempo a aumentar su colección de sellos y la guardaba con mucho mimo en un recipiente con agua salada, esperando su multiplicación por una reacción química, física o metafísica.
Hypatia, aquejada de alergia crónica a los pentágonos, siempre iba metida en un círculo protector porque no soportaba el más mínimo roce de ninguna tangente que a su lado pasara con ganas de conversación.
La mayor diversión que tenían consistía en ir los domingos a buscar al viernes, el cual se había fugado siguiendo la teoría cuántica, dejando un agujero negro en el calendario que tenían colgado en su cocina y ninguno se atrevía a asomarse.
Su vida era muy tranquila hasta que llegaron los de afuera y pusieron todo patas abajo. Desde entonces, nada ha vuelto a ser lo mismo.
Marian Pérez Benito
Grupo A
Madre Luna
Campo magnífico, luna llena de primavera, bosque…
Madre es beso, es escondite; Hambre, tiempo antiguo.
Luna llena.
Esperanza García
Grupo A


No hay comentarios:
Publicar un comentario