En la primera sesión del año nos fuimos de excursión a Valdeconchas del Páramo. Nos gustó tanto el pueblo que la mayoría nos empadronamos allí y pronto descubrimos que uno de los mayores placeres era comunicarse por carta. No es casual que el cartero se llame Epístolo.
Esta es la información que podemos encontrar del pueblo. Viene recogida en un folleto de la oficina de Turismo sita en el Ayuntamiento:
Valdeconchas limita al norte con la poesía, al sur con el relato breve, al oeste con el microrrelato y al este con el haiku.
Los valdeconchenses tienen fama por su eólica imaginación. Escriben por los codos. En sus huertas germinan y crecen las greguerías, los aforismos, los ovillejos. El río es una enumeración caótica llena de frases subordinadas que recorre los contornos de sus límites y desemboca en la realidad, que es el morir. La plaza del Ayuntamiento tiene la estructura y perfección geométrica de un soneto. Y en las zonas verdes abundan los romances, las silvas y las estancias. Un gran arbolado.
La localidad cuenta con una oficina de correos donde se acumulan cartas, telegramas y postales. No provienen de afuera. Pocos conocen la existencia del pueblo. La mayoría son cartas que los valdeconchenses intercambian entre sí en su día a día. Un ir y venir de palabras en sobres franqueados en destino que tienen ocupado a Epístolo Timbrado, el cartero del pueblo, todo el día. Ni whatsapp, ni correos electrónicos, ni llamadas telefónicas. La forma de comunicación principal en el pueblo son las cartas. Por eso el patrón es San Pablo y en la fiesta del pueblo se rememora a los Corintios. La carta de naturaleza de un valdeconchense es su pasión por escribir. Su carta astral no dice nada de su destino pero sí de su destinatario. En la taberna comen y cenan a la carta. Juegan a las cartas. Apenas ven la tele pero se duermen con la carta de ajuste. Tienen carta blanca para decirse las cosas con la naturalidad del que cree en el buen uso de las palabras.
El diario local es “La Voz de Valdeconchas”, dirigido por la reconocida periodista Gracieta Recio Nal. Recibe muchas cartas a la directora.
Hace unos días el diario publicó esta noticia que tiene al pueblo alborotado entre dimes y diretes que corren como la pólvora por vía postal
Extraña muerte en Valdeconchas
del Páramo. Agencia Jota
Aparece un cadáver en el interior de un vehículo en la puerta de la iglesia. Clotilde Palique, la cotilla del pueblo, extiende el rumor de que ha sido un asesinato y el culpable es Don Discípulo, el cura, porque pilló a su sobrina en la cama con el finado. Si es así se armará la de Dios. La médico del pueblo ha certificado la muerte de un varón de mediana edad pero no ha podido determinar el motivo por falta de medios para practicar la autopsia. Nadie sabe cómo murió. Se baraja el homicidio. Hay quien apuesta por una muerte natural. Alguno señala incluso al muerto como un suicida. El coche donde hallaron el cadáver es un Seat Panda con un golpe en la puerta del conductor. En el interior del vehículo se encontraron una serie de objetos: una cántara de leche, un jamón pata negra, un barril de cerveza, varios libros, un par de recetas, un lote de productos capilares, una reja de hierro fundido, unos documentos con el sello del ayuntamiento y un albarán con la dirección del taller mecánico.
La alcaldesa ha dictado un bando y ha difundido un retrato hecho con carboncillo -y a mano alzada- del muerto. No se ha encontrado ningún documento. En el bando pide que se den señas sobre él. ¿Es familiar de alguien? ¿Qué vínculo podía tener con el pueblo?
Poco a poco el buzón amarillo de Valdeconchas del Páramo se va llenando de cartas en las que el tema principal es el desafortunado incidente. En ellas se ofrecen todo tipo de hipótesis sobre lo sucedido. Hay quien se atreve incluso a señalar a algún culpable. Muchos recomponen los hechos. La Guardia Civil pide al juez leer toda la correspondencia para encontrar en las cartas alguna pista para su investigación. Se abre el buzón. Y se abre el sumario.
Conozcamos ahora a los habitantes de Valdeconchas que figuran en el padrón:
ALCALDESA: Rosa Mosqueta
Lleva tres legislaturas como alcaldesa. Es la cabeza visible del PLVP (Partido Local de Valdeconchas del Páramo). Todos son contingentes pero ella es necesaria. Como alcaldesa vuestra que es os debe una explicación y os la va a dar (en forma de bando). En el ayuntamiento hay seis vocales -una repetida- y seis consonantes. No le gusta el trato de Excelentísima. Le gusta más el de señora burgomaestra.
ALGUACILA: Anuncia Bandos
La alguacila tiene buena voz. En su infancia fue niña de San Ildefonso y cantaba las pedreas como nadie. Lleva un cornetín en el bolsillo y siempre que pregona un bando se aclara previamente la voz con una infusión de jengibre. A Anuncia le gusta anunciarlo todo. El premio de lotería, la visita de algún extraño, la llegada de nuestro Señor o de algún recién nacido, las ofertas en el ultramarinos. Un sonido de clarines anuncia siempre su presencia.
JUEZ DE PAZ: Evaristo Parasentencia
Evaristo fue nombrado juez el mismo día en que le extrajeron la última muela del juicio, un premolar. No le moló nada. Le gusta partir las nueces con una maza, la misma que utiliza en el juzgado de guardia para dar visto para sentencia cualquier pleito. No le gusta hacer juicios de valor ni perder el juicio. Su madre se llamaba Paz. Por eso le dicen el juez de Paz. Cree a ciegas en la justicia y es socio honorario de Mensajeros por la Paz.
CARNICERO: Torcuato y Mitad
Torcuato fue un niño huérfano, experiencia que vivió en carne propia. Maneja el cuchillo como nadie. Abre un gorrino en canal como quien abre un libro o un brik con abre fácil. Tiene algo de pluma y le gusta guardar un buen secreto. Menudo lagarto. Cuando trabaja pone toda la carne en el asador. Es una buena pieza y un hueso duro de roer. Carne de cañón. Le apasiona el color rojo sangre y detesta el color carne. Odia que su tía Pepi le pellizque las carrilleras.
BIBLIOTECARIA: Marta Páginas
Una mujer de libro. Operada del apéndice. No tiene moño, ni chista a quien habla en la sala. Cuando le pides un libro señala su lomo con el dedo índice. Marta tiene un marcapasos en el corazón y un marcapáginas en cada libro que lee. Es una gran lectora y una gran pitonisa. Lee entre líneas. Cuando algo le incomoda le gusta pasar página.
DUEÑA DEL ULTRAMARINOS “ASTRID”:
Benita del Norte
Benita llegó de ultramar. Es noruega, como los salmones, pero lleva en el pueblo muchos años. Ni se le nota el acento. Es blanca como la sal y rubia como la cerveza. Su local tiene apariencia de comercio antiguo, con estanterías y mostrador de madera y enseres colgados del techo. Aunque es confiada, en su tienda no se fía. Vende al por mayor y al detal. Su nombre real es Astrid pero todos la llaman Benita o Superbeni.
HERRERO: Férrico Fundio. Es un tipo infalible. Nunca yerra. En su casa las cucharas son de hierro pero los cuchillos de palo. Es un tipo despreocupado. Nunca le echa hierro a los asuntos. Anda mal del oído, sobre todo del yunque. La médico le ha dicho que es de tanto golpearlo y tanto martinete. También le ha dicho que tiene un poco bajo el hierro. Su plato preferido son las lentejas. El hierro, como el queso, le gusta fundido. Un día la luna vino a su fragua con un polisón de nardos.
PELUQUERA: Pilu Quín
Pilu es viuda. Nadie en el pueblo conoció al marido de la peluquera. Ella cuenta que era calvo y que con él aprendió una gran loción: ser humilde y no tener un pelo de tonta. Su madre se marchó del pueblo. No la aguantaba. No le volvió a ver el pelo. En su peluquería atiende por igual a hombres, mujeres, niños y mascotas. Los clientes aguardan turno en sillones de escay mientras ojean diferentes revistas del corazón. Pilu sabe todo lo que ocurre en el pueblo y ayuda a la guardia civil a peinar la zona.
MECÁNICO: Yimi Cárter
A diferencia de la médica, a la que le gustan los tecnicismos a Yimi le gusta ser claro. Podría decirte que hay que arreglar la junta homocinética del coche pero prefiere señalar que es “la junta de la trócola”. Es un tipo corpulento, con buen chasis y conduce su vida en buena dirección. No soporta a los que le dan la chapa. En su taller todo va sobre ruedas. Para ser feliz quiere un camión, llevar el pecho tatuado y en camiseta mascar tabaco. En la pared que hay junto al foso luce un calendario de la revista Playboy.
CURA: Don Discípulo de Dios
Don Discípulo es un cura de los de antes, con sotana y alzacuellos y un compendio de virtudes teologales. Camina con los brazos por detrás de la espalda y los dedos entrelazados. Le gustan las bromas y se ríe mucho, por la gracia de Dios. Es quien administra los santos óleos y quien dirige la procesión del viático. Su alzamiento de hostia es muy comentado entre sus alumnos de religión en el colegio. Allí enseña que Dios es uno y trino.
No tiene monaguillos porque es muy tacaño.
COTILLA DEL PUEBLO: Clotilde Palique
Cloti es una cotorra. Le va el salseo y el chisme. Es la correveidile del lugar. Muchos burdos rumores salen de su boca. Tan pronto vigila detrás del visillo como a través de sus cámaras de trampeo repartidas por algunos lugares del pueblo. Es una mezucona. Que si esta dijo, que si este hizo, que si la otra dejó de decir. Le gusta radiar todo lo que ve o escucha. Poner la oreja es su fuerte. Sus tapas preferidas de la taberna son la oreja y el morro. Hoy ha descubierto un nuevo chisme. Y ahora seguro que va y lo casca.
TABERNERO: Andy Soberano
Su taberna está llena de cojos que no van a misa. Es el psicólogo del pueblo. Atiende a sus parroquianos tras la barra. A algunos les receta una gotica de alcohol para superar los problemas. Odia las películas del oeste. Siempre destrozan la taberna. Tiene buenas tapas y buen lomo, como los libros de la bibliotecaria. En la puerta de su local hay un cartel que reza “Bar adentro”. Hay quien siente el calor del amor en su bar.
ENTERRADOR: Epitafio Mármol
Epitafio es un hombre que echa por tierra cualquier idea, cualquier proyecto. En su oficio encontró un nicho de mercado. Le gusta coleccionar epitafios. Los anota en su cuaderno. El último que escribió fue “Tierra a la vista”. No le gustan las despedidas pero es lo que le da de comer. Dice que quiere abrir un crematorio un miércoles de ceniza. Le gusta el fuego de verdad y no los fuegos fatuos. Tiene un terrario en casa lleno de fauna cadavérica.
TRABAJADOR DE LA MUTUA: Demutuo Acuerdo
Demutuo es un hombre seguro de sí mismo. Os lo aseguro. Trabaja en una mutua y admira como el mutualismo se da en la naturaleza. Le gusta vivir a todo riesgo. Años atrás trabajó en una empresa de seguridad pero lo dejó porque se sentía inseguro. Le gusta llegar a acuerdos con propios y extraños. Trabajar sobre seguro. Es gran devoto de Santa Lucía y siente que está en el ocaso de su vida.
GUARDIA CIVIL: Alférez Provisional
Alférez es uno de los dos guardias civiles de Valdeconchas del Páramo. Cabo Cañaveral, el otro hijo del cuerpo, está disfrutando una baja por un cuerpo extraño en un ojo. Alférez cree firmemente que tres unicornios son un tricornio. Es un hombre que daría todo por la patria y por la matria. Nunca baja la guardia. Los dos guardias salen a diario por el pueblo con sus esposas.
CURANDERA: Tendinitis Crónica
Tendinitis heredó la habilidad de curar de su abuela. Es experta en recolocar huesos y tendones. Sus palabras mágicas son “Sana, sana, culito de rana, si no te curas hoy te curarás mañana”. Conoce todas las hierbas del campo, incluso el orégano. Con ellas hace cataplasmas, sérum, infusiones, ungüentos. Hizo un curso CCC de Masajista y tuvo una máster class con San Judas Tadeo, el patrón de los imposibles, a quien encomienda a sus pacientes. Si algo en su vida se tuerce, pronto lo endereza. Es una crack.
SOBRINA DEL CURA: Pánfila Expósito
Pánfila estudió en las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Al acabar sus estudios se trasladó al pueblo. Su tío, el cura, la colocó en la Caja Rural. Ella le lee la cartilla y él el catecismo del padre Astete. Se educó en un moral recta y cristiana. Vive en la casa de su tío. Allí se encarga de cocinar, fregar y lavar la ropa de mosén, incluidos sus calzoncillos. Él la bendice a diario. Una mujer casta y sencilla. Nunca se la vio en la taberna ni en la discoteca. No se le conoce novio alguno.
MAESTRA: Doña Ciclopedia Álvarez
Doña Ciclo es una mujer respetada en el pueblo. Más de cuarenta años formando niños en las tres reglas y haciendo de ellos buenas personas son su mejor carta de presentación. Con una curiosidad sin límites y un saber enciclopédico ejerce su maestría en el Colegio María Moliner, nombre del centro escolar del pueblo. Le faltan dos años para jubilarse. Sus alumnos la llaman seño, o maestra. El hijo del inglés la llama tícher. Todo lo hace al dictado.
MAESTRO: Don Braulio Moyano
Maestro de la vieja escuela, de los que enseñan que la lengua de la mariposa se llama espiritrompa. Viste traje con chaleco de lino y gasta zapatos de charol y reloj de leontina. Trata a sus alumnos de usted. En el cajón de su mesa guarda –como buen maestrillo– su librillo. Le gusta enseñar los cabos y los golfos de España cantando. En su último examen cayó la ingle. Don Braulio es un hombre de ley.
BOTICARIO: Don Cere Gumil
En el pueblo lo llaman el “Boticas”, pero calza sandalias, un cuarenta y dos. Le gustan los remedios caseros y es experto en elaborar reconstituyentes.
Cere, -le dijo ayer un mozo del pueblo- quería un anticonceptivo. Con don -le replicó el farmaceútico-. Don Cere -corrigió entonces el muchacho- deme un condón. Es norma de la casa no despachar sin prescripción facultativa. Sus mejores recetas son la merluza a la vasca y el pollo al chilindrón. Nunca ha tomado un medicamento.
PANADERA: Tomasa Madre
Tomasa tiene las cosas muy claras. Llama al pan pan y al vino vino. Amasar y hornear son el pan suyo de cada día. Todo el que madruga la pilla con las manos en la masa. Dice que ya nadie compra en su tahona. Que todo el pan es procesado, o congelado o prefabricado. Pan para hoy y hambre para mañana. Pocos frecuentan un horno de verdad. Son unos mendrugos. A Tomasa le encantan las pantomimas, el mazapán y Peter pan. Dicen de ella que es trigo limpio.
ENFERMERA: Ana Filáctico
Por las manos de Ana han pasado cientos de botes amarillos envueltos en albal con una muestra de orina. Podría saber por el color -más pálido o más chillón- a quién pertenece cada envase. Ana vive momentos de máxima tensión, otros de mínima. Es una mujer muy analítica. Todo lo analiza. También es introvertida y aséptica. En el centro médico donde trabaja pesa y sopesa a cada paciente. Hay una sala de curas pero nunca se ha visto por allí a Don Discípulo.
MÉDICA: Doña Remedios Sanitas
Doña Remedios es la médico de cabecera del pueblo. Nadie como ella para hablar de las gentes de Valdeconchas. Conoce todas sus historias, las clínicas. Y también todas las úvulas y todas las lenguas de sus pacientes, ya sean españoles o de fuera.
Pasa consulta en el centro médico pero también va a las casas y atiende por teléfono. Algunos la llaman la “Garabato” porque no entienden su letra.
LECHERO: Leite Gaza
Leite es hijo de suizos, como los bollos. Sus vacas también son del país helvético. Cuando llegó al pueblo tenía muy mala leche pero se fue condensando y ahora es más dulce. En la vaquería es un poco autoritario. Su lema es “ordeño y mando”. Pero en casa la que manda es su mujer y teme que un día le eche de casa. Upe, la lechera, es la que lleva las cuentas. Leite admira a Mario Vaquerizo y a Raúl Vacas. Tiene un ordeñador personal y dicen que ordeñando es la leche.
Los desafortunados hechos ocurridos en Valdeconchas dan lugar a innumerables cartas donde no se habla de otra cosa. Pero la mayoría también escribe al diario local para dar su versión sobre los hechos. En la oficina de Correos, el cuartel de la Guardia Civil y la redacción del periódico no paran.
Estas son algunas de las cartas:
Carta a la señorita Pánfila Expósito
Estimada Pánfila:
Le escribo para contarle, y que a través de mis palabras no haya dudas y quede todo aclarado. Desde hace días corre un rumor por nuestro querido pueblo que todos sabemos quién ha difundido, pero no es eso lo que me quita el sueño. Me preocupa que cuando “el río suena, agua lleva”. Y el río suena. Solo hay que sentarse en la orilla y escuchar plácidamente cerrando los ojos y una suave corriente cuenta: “La pánfila se hubiera acostado con un forastero desletrado y el cura lo hubiera asesinado por hereje y desvergonzado”
No malinterprete mis palabras. No seré yo quien critique ni denuncie a quien me da de comer, pero para eliminar pruebas sería importante arrancar esas greguerías y aforismos que empiezan a brotar en la iglesia, que siempre cuentan verdades y en estos asuntos no es conveniente dejar letras sueltas porque pueden llegar al vencimiento.
Puede contarle a su tío, don Discípulo de Dios, que por lo demás está todo bajo control. La única pena son los productos que quedaron en el coche, producto de las extorsiones realizadas por el finado, que ahora se echarán a perder al quedar como pruebas del homicidio.
En cuanto a la pala, artífice del golpe de gracia, no se preocupe, la enterré con la nueva que me llegó este año. Ya estaba vieja y un poco oxidada.
Aprovecho la ocasión, ahora que está soltera, para declararle mi amor. Tengo sueldo fijo y como no hay mucho que hacer en mi trabajo lo invierto en un huerto precioso.
No se preocupe por su tío, él sabe que soy de buena familia. Verá con buenos ojos nuestra relación y que soy un hombre de palabra.
A sus pies
Epitafio Mármol
Carta al periódico
A la atención de doña Gracieta Recio Nal, directora de “La Voz de Valdeconchas”
Muy Sra. Mía:
Me complace dirigirme a usted, para aclarar de una vez por todas el fatídico entuerto en el que nos encontramos por culpa de la aparición de un cadáver hace unos días en los aledaños de la iglesia.
Con el objeto de echar tierra sobre los rumores que circulan por el pueblo, en primer lugar quiero revelar la identidad del fallecido, al que después de realizar varias pesquisas conseguí identificar: Don Narciso Bornos, jardinero de profesión. Ha trabajado en diferentes lugares, pero en todos ellos acabó siendo despedido por plantar sus narices donde no debía, y por cosechar líos de faldas fuera de temporada. De todos los lugares salía escopetado, pero recolectando una buena cantidad de productos, y dinero de todas aquellas mujeres a las que extorsionaba para no revelar su relación. Hay que aclarar que no solamente era experto en margaritas, al parecer, hacía maravillas con los gladiolos. Su verdadero éxito radicaba en una gran habilidad y un gran manejo de una gran herramienta de su trabajo.
Aunque la verdadera naturaleza de Narciso era su amor por el dinero. Se vendía a cualquier postor e iba saltando de mata en mata, chantajeando a sus víctimas, que caían atrapadas en su enorme falacia. Hay un rumor acerca de unas fotografías y documentos, que atestiguan ciertos comportamientos poco decorosos de los vecinos del pueblo. Estos papeles explicarían con detalle todos y cada uno de los artículos encontrados en el coche de la víctima, y entiendo que otros, lo habrían hecho con dinero en metálico. Por supuesto, todo esto son elucubraciones que un humilde servidor se hace. Quiero decir, estaré encantado de atender e intentar esclarecer estos hechos con cada uno de nuestros convecinos afectados.
Después de este análisis, llego a la conclusión que todos y cada uno de los habitantes del pueblo tendrían motivos suficientes para acabar con la vida de don Narciso, pero conociéndonos desde siempre, y habiéndonos carteado en innumerables ocasiones, puedo poner la mano en el fuego por mis maravillosos vecinos. En mi humilde opinión, creo que este hombre tuvo un desafortunado accidente cuando se dirigía a ver a don Discípulo de Dios, nuestro respetable cura.
Como bien sabéis, en algunas fechas concretas intentamos contactar con los vecinos de mi comunidad, y como ahora don Narciso es el más reciente, si tenemos suerte, intentaremos cambiar unas palabras con él, para aclarar este entuerto. En resumen, como decimos en nuestro maravilloso pueblo “Si en Valdeconchas sucede, que un buen vecino lo herede. Si no lo escribiste, se recordará como un chiste”.
Con orgullo he de decir, que al parecer he sido el único en todo el pueblo que no ha sucumbido a su maravilloso don. Por todos nuestros vecinos es sabido que dispongo de un precioso huerto en los aledaños de nuestro querido cementerio. Y a mí, no me va a enseñar un plantanabos del tres al cuarto como cuidar mis maravillosas florecillas.
Para terminar tengo que decir, el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Aprovecho la ocasión para desde aquí, ofrecer mis servicios, no solo de enterrador, sino de jardinero, ante la demanda existente en el pueblo. Puedo cubrir las necesidades de nuestras convecinas y algún convecino si fuera menester. No es necesario una gran habilidad, ni llamar a forasteros, cuando los de casa, los de toda la vida, estamos disponibles para cuidar los jardines del pueblo. Más vale un clavel cercano, que un girasol de mano en mano.
Con silencio, convivencia, y buena tierra se despide
Epitafio Mármol
Contestación a la señorita Pánfila
Mi amada Pánfila:
Qué alegría saber de usted. Cómo reconozco a través de sus letras el mismo amor que yo le profeso. Nuestras misivas se cruzaron por el camino, igual que nuestros sentimientos. No veo el momento de forjar un encuentro y dejarnos arrastrar por nuestras pasiones.
Tal y como me pidió en sus preciosas letras, rebusqué en los bolsillos del cadáver y encontré varios documentos y fotografías a los que usted hacía referencia. Debo ser el único del pueblo que no conocía los tejemanejes de este sinvergüenza.
Pobrecilla mía lo que debe haber sufrido siendo extorsionada por este mamarracho. Ahora entiendo la inquina que existía por parte de su tío hacia este forastero. Quiero que sepa que ahora su secreto está en buenas manos. Los documentos están en sitio seguro, por lo que ya no tiene motivo de preocupación, siempre que nos llevemos a bien.
Como creo que estará cansada de fregar, lavar la ropa y atender a su tío en todas sus peticiones, cuando quiera puede recoger sus cosas y trasladarse a mi humilde casita. Ya sabe que no es muy grande, pero es tranquila y silenciosa. Como le conté tengo un huerto precioso en la zona de entrenichos y aunque algunas molestias acaecen cuando hay entierros, después de las letanías, vuelve la tranquilidad rápidamente. Quizá el día más ajetreado es el de todos los santos, que viene de visita todo el pueblo y ofrezco pastas y aguardiente.
Desde que me carteo con usted proyecto en mi mente un futuro compartido con una piara de niños, a los que veremos corretear y saltar entre las tumbas.
Deseoso de recibirla entre mis brazos, su amor me hace rejuvenecer.
Eternamente suyo
Epitafio Mármol
Max Ferlam
Grupo B
Carta de la peluquera al boticario
Estimado Don Cere:
Imagino que habrá llegado a tus oídos el rumor de la semana. Cloti va prodigando que el cura ha matado al hombre que apareció muerto en la puerta de la iglesia. Dice que pilló a su sobrina en la cama con el fiambre. Antes de matarlo, claro. ¡Lo que nos faltaba en el pueblo! Además de un asesino, una necrófila. Por un casual, ¿fue el muerto a tu botica? ¿O la sobrina de Don Discípulo? Por saber si alguno de los dos compró condones o anticonceptivos. Cabría la posibilidad de que la Pánfila estuviera embarazada. ¡Qué fuerte sería! ¿Tú qué opinas del asesinato? Porque tengo clarísimo que fue un asesinato y que nuestro cura tiene las manos manchadas de sangre. Seguro que los pilló en la sacristía. ¿Crees que si se queda embarazada Don Discípulo permitirá que aborte? Ya sabes lo hipócritas que son los curas... En fin, ya me dirás si tomaron o no precauciones. Ojalá esté preñada. ¡Y de un muerto!
P.D.: ya tengo listo tu peluquín. Cuando quieras ven a recogerlo. Y, ya sabes, si quieres que nadie sepa lo de tu bola de billar, tendrás que traerme unas pastillitas de esas que tan contenta me ponen.
Pili
Lucía Sabater
Grupo A
Carta de la cotilla del pueblo al carnicero
Querido Torcuato,
Esta carta es para comentarte que Pánfila y el difunto eran amantes, le conoció en la caja rural, y muchas veces los veía pasar desde mi ventana haciéndose sus arrumacos.
Ella me comentaba que tenía mucho dinero de una herencia de un tio indiano que volvió al pueblo y que no le importaría conquistarlo y tener descendencia con el,
Mantén en secreto esta carta hasta que se vayan esclareciendo los hechos, solo si te enteras en tu carnicería de algo ,me comentas, pero nada de esta carta.
Clotilde
Carta de Evaristo Parasentencia a Tomasa Madre
Querida Tomasa,
¡Cuantas noches soñé con un desenlace como este! Tu ex aparecía muerto a la puerta de la iglesia. Desde que el muy hijo de su madre te abandonó y pasé a compartir contigo la masa madre y todo lo que hubiera que compartir, he pensado que el muy desgraciado volvería al pueblo para intentar interferir entre nosotros. Por eso soñaba que aparecía muerto y nos dejaba en paz para siempre. Que como soy el juez de paz, bien me lo merezco y, por la misma razón, también sería incapaz de cargármelo yo mismo y me conformaba con soñarlo.
De todas formas, a pesar de ser el juez de paz, desde que me enteré del hecho, no he tenido paz alguna. Temo por todo lo que se avecina. Aunque yo descubrí el cadáver a primera hora y borré todas las huellas que pude, creo que acabarán por enterarse de que era tu marido y que su muerte la produjo un saco de harina que había aplastado su cabeza. Yo tiré en el pantano el saco lleno de piedras y borré todas las trazas del fino polvo blanco. Además le recompuse como pude la cabeza, para que no pareciese que lo habían matado y que había fallecido al golpearse la cabeza de forma fortuita con una piedra. Menos mal que nadie me vio, porque si alguien lo hubiera hecho y hubiera ido con el cuento a Clotilde la cotilla, a estas horas lo sabría todo el pueblo, la capital y la mitad del extranjero.
Confío en que todo el asunto se demore convenientemente y no llegue nunca a esclarecerse quien es el finado y la causa de su muerte, lo que solo tú y yo sabemos. Así podrá Valdeconchas del Páramo seguir siendo un pueblo tranquilo, dedicado a las letras y a las epístolas, con un entorno bucólico, lleno de literatura y de la buena gente valdeconchense. Espero seguir compartiendo contigo tu masa madre, tus mazapanes, tus obleas, tu par de hogazas y tu croissant, que no son una pantomima ni yo soy un mendrugo. Que lo nuestro no está prefabricado, congelado o procesado, que está hecho a base de amasar bien nuestros encuentros y ardo en deseos de reanudarlo lo antes posible en cuanto esté el horno para bollos, no vaya a perder el juicio si lo demoramos en demasía y se nos pasa de cocción.
Tuyo que te quiere
Evaris
Carta de Evaristo Parasentencia a Gracieta Recio Nal, directora de “La Voz de Valdeconchas”
Estimada Sra. Directora,
Creo mi deber de ciudadano valdeconchense informarla del contenido de la carta que he recibido esta mañana y que he trasladado a la Guardia Civil, entregándosela al jefe del cuartelillo don Alférez Provisional, y a nuestra alcaldesa, doña Rosa Mosqueta. Dado que es un tema que afecta a toda la población, espero que la publicación de esta carta en su periódico sirva para que ningún valdeconchense este desprevenido.
El remitente es el señor Recuadro Amarillo, Administrativo de Nación de los Están Dos Unidos, que se dirige a mí como juez de paz de Valdeconchas del Páramo por orden expresa de su jefe, Donuts Trampa, en relación con la reciente muerte en extrañas circunstancias de un espía que habían enviado a nuestro querido pueblo. La carta está dirigida a mí como juez de paz, ya que conjeturan estos señores que entre personas de paz nos entenderemos mejor.
El mencionado espía, un supuesto compatriota nuestro huido hace años, aunque el hecho no está comprobado, había sido enviado a Valdeconchas para conocer de primera mano la riqueza que representaba el oro escrito de nuestras cartas y epístolas, las letras raras de nuestras frases y la situación léxicoestratégica de nuestro pueblo, que solo necesita de relatos breves, poesías, microrrelatos y haikus para comunicarse sin necesidad de tomar el Whatsapp, el e-mail, el teléfono o las redes sociales para hablar unos con otros.
La muerte del espía ha destapado el baúl de los truenos en la Mansión Nívea de su país, ya que no están dispuestos a que nuestras supuestas riquezas caigan en manos de los trusoxs o de los capuchinos, que son sus competidores habituales. Con este motivo, pacíficamente, con buenas palabras, sin jactancia ni prepotencia, me insinúan que están decididos a comprar nuestro pueblo y su término municipal o, en su defecto, a inundarlo de tecnología hasta administrar nuestras riquezas en beneficio propio.
Puesto que no ha quedado establecido quien es el fallecido, si su muerte fue suicidio o no, ni en este caso quien fue el asesino, siendo yo un juez de paz al que no le gusta hacer juicios de valor, he pensado invitar al Sr. Presidente Trampa a partir unas nueces con mi mazo de juez e intercambiar algunas greguerías y unos cuantos aforismos para que conozca nuestra idiosincrasia. Aunque no me fío excesivamente de esta posibilidad, ya que el Sr. Amarillo describe en su carta el dineral que les había costado entrenar al espía, conseguir un Seat Panda auténtico, falsificar los documentos oficiales del ayuntamiento y los albaranes del taller mecánico, así como un jamón, una leche y una cerveza de suficiente calidad para que dieran el pego en nuestro pueblo.
Ante la incertidumbre de la situación, sugiero que pasemos del tema, que mantengamos nuestra proverbial tranquilidad y sigamos a lo nuestro, confiando que cualquier otro asunto sin importancia distraiga a tan distinguidos personajes y se olviden de Valdeconchas del Páramo para siempre.
Evaristo Parasentencia (Juez de Paz de Valdeconchas del Páramo)
(Posdata. En caso de producirse la reunión con el jefe DonutsTrampa, sería recomendable la presencia del poeta Baúl Terneras como mi asesor en temas literarios)
Manuel Medarde
Grupo A
Carta del juez de paz a la panadera
Estimada Tomasa:
Le escribo para hablarle del suceso acaecido esta mañana en nuestro querido Valdeconchas; no sé si ya estará al corriente del fallecimiento de un varón de mediana edad, pues había pensado, que como usted es la más madrugadora del pueblo, quizá supiera algo al respecto.
Se me había ocurrido que tal vez viera esta madrugada al finado, antes de su fatal desenlace, quizás pasó por su tahona, para comprar una hogaza de pan con la que acompañar al jamón pata negra que dicen que llevaba el susodicho en el maletero de su Seat Panda. Como usted sabe, yo soy de los pocos que acudo a su panadería para comprar un bollo con el que acompañar mis nueces, que es un manjar exquisito, y digo yo que el jamón ibérico, así entre pan y dedo, pues está más rico.
Bueno, que solo era por comentar para indagar sobre la causa de la muerte, para que se haga justicia, y no dar crédito a esos rumores un tanto infundados que circulan por ahí, que crecen como la masa cuando yelda y ya no hay quien los detenga.
Se despide de usted esperando su respuesta, don Evaristo Parasentencia.
Jesús García
Grupo A
Imagino que habrá llegado a tus oídos el rumor de la semana. Cloti va prodigando que el cura ha matado al hombre que apareció muerto en la puerta de la iglesia. Dice que pilló a su sobrina en la cama con el fiambre. Antes de matarlo, claro. ¡Lo que nos faltaba en el pueblo! Además de un asesino, una necrófila. Por un casual, ¿fue el muerto a tu botica? ¿O la sobrina de Don Discípulo? Por saber si alguno de los dos compró condones o anticonceptivos. Cabría la posibilidad de que la Pánfila estuviera embarazada. ¡Qué fuerte sería! ¿Tú qué opinas del asesinato? Porque tengo clarísimo que fue un asesinato y que nuestro cura tiene las manos manchadas de sangre. Seguro que los pilló en la sacristía. ¿Crees que si se queda embarazada Don Discípulo permitirá que aborte? Ya sabes lo hipócritas que son los curas... En fin, ya me dirás si tomaron o no precauciones. Ojalá esté preñada. ¡Y de un muerto!
P.D.: ya tengo listo tu peluquín. Cuando quieras ven a recogerlo. Y, ya sabes, si quieres que nadie sepa lo de tu bola de billar, tendrás que traerme unas pastillitas de esas que tan contenta me ponen.
Pili
Lucía Sabater
Grupo A
Carta de la cotilla del pueblo al carnicero
Querido Torcuato,
Esta carta es para comentarte que Pánfila y el difunto eran amantes, le conoció en la caja rural, y muchas veces los veía pasar desde mi ventana haciéndose sus arrumacos.
Ella me comentaba que tenía mucho dinero de una herencia de un tio indiano que volvió al pueblo y que no le importaría conquistarlo y tener descendencia con el,
Mantén en secreto esta carta hasta que se vayan esclareciendo los hechos, solo si te enteras en tu carnicería de algo ,me comentas, pero nada de esta carta.
Clotilde
Carta de Evaristo Parasentencia a Tomasa Madre
Querida Tomasa,
¡Cuantas noches soñé con un desenlace como este! Tu ex aparecía muerto a la puerta de la iglesia. Desde que el muy hijo de su madre te abandonó y pasé a compartir contigo la masa madre y todo lo que hubiera que compartir, he pensado que el muy desgraciado volvería al pueblo para intentar interferir entre nosotros. Por eso soñaba que aparecía muerto y nos dejaba en paz para siempre. Que como soy el juez de paz, bien me lo merezco y, por la misma razón, también sería incapaz de cargármelo yo mismo y me conformaba con soñarlo.
De todas formas, a pesar de ser el juez de paz, desde que me enteré del hecho, no he tenido paz alguna. Temo por todo lo que se avecina. Aunque yo descubrí el cadáver a primera hora y borré todas las huellas que pude, creo que acabarán por enterarse de que era tu marido y que su muerte la produjo un saco de harina que había aplastado su cabeza. Yo tiré en el pantano el saco lleno de piedras y borré todas las trazas del fino polvo blanco. Además le recompuse como pude la cabeza, para que no pareciese que lo habían matado y que había fallecido al golpearse la cabeza de forma fortuita con una piedra. Menos mal que nadie me vio, porque si alguien lo hubiera hecho y hubiera ido con el cuento a Clotilde la cotilla, a estas horas lo sabría todo el pueblo, la capital y la mitad del extranjero.
Confío en que todo el asunto se demore convenientemente y no llegue nunca a esclarecerse quien es el finado y la causa de su muerte, lo que solo tú y yo sabemos. Así podrá Valdeconchas del Páramo seguir siendo un pueblo tranquilo, dedicado a las letras y a las epístolas, con un entorno bucólico, lleno de literatura y de la buena gente valdeconchense. Espero seguir compartiendo contigo tu masa madre, tus mazapanes, tus obleas, tu par de hogazas y tu croissant, que no son una pantomima ni yo soy un mendrugo. Que lo nuestro no está prefabricado, congelado o procesado, que está hecho a base de amasar bien nuestros encuentros y ardo en deseos de reanudarlo lo antes posible en cuanto esté el horno para bollos, no vaya a perder el juicio si lo demoramos en demasía y se nos pasa de cocción.
Tuyo que te quiere
Evaris
Carta de Evaristo Parasentencia a Gracieta Recio Nal, directora de “La Voz de Valdeconchas”
Estimada Sra. Directora,
Creo mi deber de ciudadano valdeconchense informarla del contenido de la carta que he recibido esta mañana y que he trasladado a la Guardia Civil, entregándosela al jefe del cuartelillo don Alférez Provisional, y a nuestra alcaldesa, doña Rosa Mosqueta. Dado que es un tema que afecta a toda la población, espero que la publicación de esta carta en su periódico sirva para que ningún valdeconchense este desprevenido.
El remitente es el señor Recuadro Amarillo, Administrativo de Nación de los Están Dos Unidos, que se dirige a mí como juez de paz de Valdeconchas del Páramo por orden expresa de su jefe, Donuts Trampa, en relación con la reciente muerte en extrañas circunstancias de un espía que habían enviado a nuestro querido pueblo. La carta está dirigida a mí como juez de paz, ya que conjeturan estos señores que entre personas de paz nos entenderemos mejor.
El mencionado espía, un supuesto compatriota nuestro huido hace años, aunque el hecho no está comprobado, había sido enviado a Valdeconchas para conocer de primera mano la riqueza que representaba el oro escrito de nuestras cartas y epístolas, las letras raras de nuestras frases y la situación léxicoestratégica de nuestro pueblo, que solo necesita de relatos breves, poesías, microrrelatos y haikus para comunicarse sin necesidad de tomar el Whatsapp, el e-mail, el teléfono o las redes sociales para hablar unos con otros.
La muerte del espía ha destapado el baúl de los truenos en la Mansión Nívea de su país, ya que no están dispuestos a que nuestras supuestas riquezas caigan en manos de los trusoxs o de los capuchinos, que son sus competidores habituales. Con este motivo, pacíficamente, con buenas palabras, sin jactancia ni prepotencia, me insinúan que están decididos a comprar nuestro pueblo y su término municipal o, en su defecto, a inundarlo de tecnología hasta administrar nuestras riquezas en beneficio propio.
Puesto que no ha quedado establecido quien es el fallecido, si su muerte fue suicidio o no, ni en este caso quien fue el asesino, siendo yo un juez de paz al que no le gusta hacer juicios de valor, he pensado invitar al Sr. Presidente Trampa a partir unas nueces con mi mazo de juez e intercambiar algunas greguerías y unos cuantos aforismos para que conozca nuestra idiosincrasia. Aunque no me fío excesivamente de esta posibilidad, ya que el Sr. Amarillo describe en su carta el dineral que les había costado entrenar al espía, conseguir un Seat Panda auténtico, falsificar los documentos oficiales del ayuntamiento y los albaranes del taller mecánico, así como un jamón, una leche y una cerveza de suficiente calidad para que dieran el pego en nuestro pueblo.
Ante la incertidumbre de la situación, sugiero que pasemos del tema, que mantengamos nuestra proverbial tranquilidad y sigamos a lo nuestro, confiando que cualquier otro asunto sin importancia distraiga a tan distinguidos personajes y se olviden de Valdeconchas del Páramo para siempre.
Evaristo Parasentencia (Juez de Paz de Valdeconchas del Páramo)
(Posdata. En caso de producirse la reunión con el jefe DonutsTrampa, sería recomendable la presencia del poeta Baúl Terneras como mi asesor en temas literarios)
Manuel Medarde
Grupo A
Carta del juez de paz a la panadera
Estimada Tomasa:
Le escribo para hablarle del suceso acaecido esta mañana en nuestro querido Valdeconchas; no sé si ya estará al corriente del fallecimiento de un varón de mediana edad, pues había pensado, que como usted es la más madrugadora del pueblo, quizá supiera algo al respecto.
Se me había ocurrido que tal vez viera esta madrugada al finado, antes de su fatal desenlace, quizás pasó por su tahona, para comprar una hogaza de pan con la que acompañar al jamón pata negra que dicen que llevaba el susodicho en el maletero de su Seat Panda. Como usted sabe, yo soy de los pocos que acudo a su panadería para comprar un bollo con el que acompañar mis nueces, que es un manjar exquisito, y digo yo que el jamón ibérico, así entre pan y dedo, pues está más rico.
Bueno, que solo era por comentar para indagar sobre la causa de la muerte, para que se haga justicia, y no dar crédito a esos rumores un tanto infundados que circulan por ahí, que crecen como la masa cuando yelda y ya no hay quien los detenga.
Se despide de usted esperando su respuesta, don Evaristo Parasentencia.
Jesús García
Grupo A
Carta del boticario a la peluquera
Estimada Pilu:
Ya sabrás lo del muerto que ha aparecido a la puerta de la iglesia.
Entiendo que probablemente tú conozcas a esa persona porque posiblemente haya pasado
por tu peluquería cuando aún estaba vivo.
Esto lo infiero de la serie artículos que han aparecido en el vehículo del finado, entre los
que se encontraba un lote de productos capilares que pudieran tener una formulación
defectuosa o contraria a la legislación sanitaria.
Me gustaría que me permitieras ver la formulación del producto que normalmente tú utilizas
para estos menesteres.
En realidad, esto me sería de gran ayuda para desechar la sospecha que me corroe, ya que
al llegar al lugar de los hechos, me ha llamado la atención, la intensa coloración rojiza de la
piel del difunto.
Esto delata, a todas luces, una ingesta accidental, premeditada, inducida o suministrada, sin
obviar por ello una manipulación indebida e incluso la inhalación de una dosis mortal de
cianuro sódico o potásico.
Quedo a la espera de que me envíes la muestra solicitada.
En señal de agradecimiento te obsequiaré con un lote de sérum de coco, sin susto.
Recibe un abrazo tónico de tu amigo y cliente Cere.
Carta del boticario a la directora de "La voz de Valdeconchas"
Sra. directora:
Me dirijo a usted para publicar en su prestigioso diario los resultados de mi investigación, llevada a cabo con rigor científico y metodología aséptica.
La aparición de un cadáver la semana pasada en las inmediaciones de la iglesia de Valdeconchas, y las peculiares circunstancias del hallazgo, representaron para mí un desafío profesional. El aspecto del finado y los elementos que lo rodeaban sugerían, y de hecho generaron, una multiplicidad de pistas.
Desde un principio me quedó claro que la muerte fue provocada por la introducción en el organismo de una sustancia tóxica, ya fuera por ingestión (accidental, premeditada, inducida o suministrada), sin descartar la exposición cutánea o la inhalación.
La evidente coloración rojiza de la piel (conocida como "piel de cereza"), típica de la intoxicación por cianuro, me sorprendió que no hubiera sido mencionada por doña Remedios Sanitas, nuestra médica, que aun habiendo practicado la primera inspección del cadáver, omitió comentar este hecho tan relevante.
En principio, el móvil económico parecía descartable, pues no había indicios de robo. La variedad de objetos encontrados en la escena, que descarté fueran puestos para despistar, así lo sugerían. Dado que la víctima era forastera y su muerte no parecía beneficiar a nadie en particular, esta línea de investigación quedó temporalmente aparcada, aunque no descartada del todo.
Siguiendo, pues, la doctrina del gran H. Poirot, me incliné por el aspecto sentimental del asunto. "Cherchez la femme, mon ami”.
Inmediatamente reparé en que Anuncia, la alguacil, no había pregonado la visita de este extraño. Es más, tampoco cumplió con su deber de divulgar adecuadamente la aparición del fiambre (dicho sea con el respeto que merece el difunto). Esto me condujo, lógicamente, a analizar las conexiones sentimentales íntimas (notorias en todo el pueblo) entre Anuncia y sus convecinos.
Todos somos conocedores de la relación triangular que mantiene con Yimi Cárter y con la destinataria de esta comunicación. La posibilidad de que el forastero se hubiese "liado" con alguno de ellos no parecía motivo suficiente para eliminarlo, dado el carácter liberal y abierto que han demostrado en tales asuntos. Además, no veía la forma en que, ninguno de los tres hubieran podido obtener una dosis letal de cianuro, por lo que también tuve que aparcar este ramal de la investigación por enredoso.
El hallazgo de una sustancia blanca (que resultó ser harina) en la cremallera de la bragueta del fallecido, me llamó poderosamente la atención, al no encontrar entre los múltiples artículos del Seat Panda ningún elemento que contuviera dicha sustancia. Al principio lo confundí con azúcar glas, quizá restos de un bollo o mantecado ingerido antes del óbito y que pudiera estar impregnado del veneno.
Esto nos hubiera llevado directos a llamar a la puerta de Tomasa Madre, la panadera o de Benita del Norte, la dueña de la tienda. También podría tratarse de una partida defectuosa o de la consecuencia de un sabotaje industrial. Pero el análisis de la harina no mostró rastros de cianuro.
Tuve que archivar temporalmente este dato, pues no veía la conexión entre el extraño y dichas señoras. Pero la pista estaba ahí, y no podía ignorarse.
Me centré entonces en quién podría tener ferrocianuro en cantidad suficiente para convertirlo en la variante letal y emponzoñar al pueblo con esta desgracia.
La lista, por supuesto, debía empezar por el boticario, único con acceso claro a tales elementos químicos. Siguiendo el método de S. Holmes, no me quedó más remedio que incluirme en la lista de sospechosos.
Otras personas con posible acceso serían:
Pilu, la peluquera, por si se hubiera usado algún producto capilar defectuoso de los encontrados en la escena.
Ferrico, quien lo utiliza en la lixiviación de minerales y residuos electrónicos en su fragua.
Yimi Cárter, pues en las pinturas y adhesivos de su taller hay abundantes compuestos relacionados (aunque esta pista quedó en barbecho, al no imaginar cómo habría podido ingeniárselas para obtenerlo).
Benita del Norte, vendía yuca al por mayor. Sin olvidarse de la sal, donde el ferrocianuro se usa como antiaglomerante (especialmente en la sal para carreteras) de la que aprovisiona en invierno a Rosa Mosqueta. Con Benita me ocurría lo mismo que con Jimmy, pero el hecho de involucrar a la alcaldesa le daba un cariz... político y a partir de ahí el pandemonium.
Por último, el carnicero, pues en la metionina de los piensos de su granja hay suficiente cianuro de hidrógeno como para producir compuestos letales. Esto, a su vez, lo conectaba con su amante, Remedios Sanitas, y explicaba quizá su silencio sobre el color del cadáver.
Tras este exhaustivo análisis que conducía a todas y a ninguna parte simultáneamente, se me secaron todas las nueces del cerebro y decidí reconfortarme con un tónico espirituoso. Me eché al coleto media botella de Petroni Vermello con unos berberechos al vapor, lo que me produjo un ensueño en el que los miembros del club de orgías matutinas de mi pueblo me perseguían y me tiraban por un tobogán por el que caía en un lago donde las cerezas se teñían de sí mismas.
Desperté de la soporífera siesta por una llamada del Alférez Provisional, en la que me detalló la autopsia. La causa definitiva de la muerte fue la aplicación en una herida de la ceja derecha (producida por cristal en manos de un/a zurda) de una sustancia con cianuro potásico. El occiso había sufrido un fuerte golpe en la cabeza, recibido horas antes, que le provocó un edema y posiblemente afectó a sus funciones cognitivas e inhibitorias (vaya, que le hicieron cambiar de idea de forma literal y contundente). La revelación más sorprendente fue su identidad: un antiguo agente secreto, Gabriel Wounds-Graves, que investigaba las tierras raras del término municipal y que, de paso, había topado con una red de narcóticos dirigida desde la taberna de Andy Soberano por su amante, Ana Filactico, de la que dejó abundantes pruebas.
Se supo que el agente había vivido durante años en Valdeconchas, de donde se fugó con la madre de su pareja. Se había agenciado documentación falsa para hacerse pareja de hecho de Tomasa Madre, con quien mantenía un tórrido romance. Me di cuenta de que la única zurda del pueblo era Tomasa y Pilu era ambidiestra.
Al colgar, me di cuenta del avispero en que estaba metido y me entró un canguelo hasta tal punto de que el apretón no me dejó llegar al servicio. Pasado el trauma, y una vez cambiados los gayumbos, decidí tres cosas: prestar más atención a la intensa vida social de la cara B de mi pueblo; darme de baja de Netflix, incapaz de guiones a la altura de la realidad; y visitar a los implicados para encajar las piezas del puzle.
Sabía dos cosas: que Tomasa y Evaristo tenían "un algo" (los vi besarse con pasión a través del espejo de mi trastienda) y que intuía que eran el eslabón más débil. Y así fue.
Tras sus relatos (una declaración de amor mutuo) comprendí que la harina en la bragueta era un resto que dejó Evaristo al intentar limpiar la escena. También que fue la primera persona en encontrar a Gabriel después de que lo mataran. Que Tomasa fue la autora de la herida que luego se usó para envenenarlo, era obvio. El acto de Tomasa fue un arrebato, pero no un asesinato; el de Evaristo, borrar pruebas, parecía una postura de semejanza profesional, por imitación a los altos cargos de su menester.
A partir de ahí, junto al Alférez, visitamos a Férrico el herrero y a la doctora para averiguar por qué se encubrían mutuamente. Fue un acierto.
La médica, al sentirse acorralada, cantó. Omitió lo del envenenamiento porque temía que Férrico, celópata con tendencias suicidas, pudiera haber envenenado a Gabriel, a quien odiaba por la forma sensual de bailar con ella. Aunque no lo creía capaz de sintetizar el veneno, el rencor de su amante la asustó. Además, ambos tenían coartadas: ella en un congreso de cubos de Rubik y él en Valdenabos del Monte, jugando a la tortilla rusa toda la noche ante más de veinte testigos.
Fuimos directos al bar de Soberano para detener a Andy y a Ana Filactico por delincuencia organizada y narcotráfico. Al mencionarles las penas que les esperaban, se desplomaron y ofrecieron un acuerdo: revelarían todo lo que sabían (y aseguraron saber mucho) a cambio de penas menos graves, como trabajar en Barcelona o Lisboa sin alojamiento, o en invernaderos de Almería, o que Andy intentara homologar su título de psicólogo. Les prometimos que si su información conducía al esclarecimiento total de los hechos, no le daríamos un trato tan degradante.
La información que revelaron fue de tal magnitud que nos dejó petrificados.
El carnicero, aficionado al bondage y con "bastante pluma", mantenía una relación homo con Leite de Gaza, el lechero (de quien era esclavo sexual). Usted ejercía de dominatrix de ambos y mantenía, además, otra relación bi con Rosa Mosqueta y la propia Ana Filactico
Este ameritado sistema por el que usted dirigía los diversos clubes y el proceso de admisión, al que algunos no fuimos llamados, había funcionado durante años, hasta que apareció Gabriel y usted lo incorporó al grupo.
Su preferencia por el agente la puso en el conocimiento de un informe exhaustivo sobre el valor futuro de las tierras raras en las que estaba asentado el municipio. Y entonces fue cuando sus ansias de poder y su codicia salieron a flote, pues las de control nunca las pudo ocultar.
Usted, señora Gracieta, envileció todo este entramado de relaciones (practicadas al amparo de una percepción de práctica normalizada por los medios de comunicación y el auspicio de las autoridades educativas y gubernamentales) para azuzar a los demás contra Gabriel desde la sombra.
Fue la autora intelectual del plan que llevó a Pilu a suministrarle sus crecepelos, que, sumados a los aportados por el carnicero, le permitieron obtener cianuro potásico suficiente para perpetrar tan execrable acto.
Usted urdió el plan, por el que Rosa Mosqueta, su socia en el futuro negocio de explotación de las tierras raras, atrajo a Gabriel a una cita con la excusa de darle una documentación y al verlo aturdido por los golpes previos, con el pretexto de curarle la herida, le aplicó el veneno. Después, ambas, con ayuda del lechero, trasladaron el cuerpo y lo depositaron donde fue hallado.
Cuando reciba esta misiva, sabrá que su socia Rosa Mosqueta ya ha confesado, y que al lechero se le va a agriar el yogurt. En el sobre de esta misiva (escrita con tinta autoborrable), encontrará una píldora de la sustancia que ambas fabricaron, por si desea sustraerse a la acción de la justicia, la cual, no le quepa duda, caerá sobre usted con todo su peso.
Reciba un cordial saludo, del calvorota bajito de este pueblo.
Atentamente, Cere Gumil.
Calgari
Grupo A
Carta de la Maestra D. ª Ciclopedia Álvarez a la Alcaldesa Rosa Mosqueta
Querida Burgomaestra Rosa Mosqueta, coma,
espero que a la llegada de esta, coma, se encuentre bien, punto y coma,
yo bien, A.D.G. punto.
El motivo que me conduce a escribirle, coma,
es mi gran preocupación ante los recientes hechos acontecidos, punto.
Como usted ya sabe, coma,
en mis cuarenta años de ejercicio profesional, coma,
he procurado mantener a salvo a cuantos alumnos han pasado por mi aula, coma,
y este suceso ha causado en ellos gran turbación, punto.
Por ello, coma,
me atrevo a sugerir una idea de cómo ha podido suceder tan tremenda tragedia, punto.
Según mi opinión, coma,
el finado, coma,
hace tiempo que venía conversando con la señorita Pánfila Expósito, coma,
sobrina del señor cura don Discípulo de Dios, punto.
Si bien, coma,
como es sabido por todos, coma,
su tío la tenía “atada en corto”, coma,
y es por ello que no habían querido hacer pública su relación, coma,
temiendo tal vez el rechazo de este, punto.
No olvidemos que, coma,
al tratarse de un forastero, coma,
no se conocía gran cosa sobre su vida, punto.
Pero es supuesto que ambos habían hecho planes para vivir juntos, coma,
muestra de ello, coma,
son los pasos que siguió el finado y los enseres encontrados en el Seat Panda, coma,
que conducía, punto.
El día de autos, coma,
se le vio a primera hora en la sede del ayuntamiento, coma,
donde solicitó empadronarse en esta localidad, coma,
y una de las viviendas vacías y subvencionadas, coma,
como lo muestran los papeles sellados por el secretario, punto.
Para conocer a los habitantes y ganarse su aprecio, coma,
decidió acudir a los diferentes negocios, coma,
de ahí la cántara de leche, coma,
que le vendió el lechero, coma,
el señor Leite Gaza, punto.
Así como la carnicería, coma,
donde compró un jamón al señor Torcuato y Mitad, coma,
un barril de cerveza que compró al tabernero Andy Soberano, coma,
después de tomarse un café, punto.
Después visitó la farmacia, coma,
donde Don Cere Gumil le vendió un lote completo de productos capilares, coma,
entre ellos un crecepelo, coma,
a pesar de que el forastero es poseedor de una larga melena, punto.
Como le comentó que estaba algo cansado, coma,
le solicitó también que le vendiese unas vitaminas, coma,
y también que le dolía un poco el estómago, punto.
Pero el señor boticario, coma,
le argumentó que no daba ningún medicamento sin receta, coma,
y le indicó dónde se encontraba la consulta médica, punto.
Hecho que se constata, coma,
en las dos recetas encontradas en el coche, coma,
y firmadas por la médica doña Remedios Sanitas, punto.
Más tarde condujo su coche hasta el taller mecánico, coma,
donde pidió cita para reparar el golpe en la puerta, coma,
que presentaba su coche, coma,
y que el día anterior le había hecho otro conductor, coma,
al saltarse un semáforo, punto.
El mecánico, coma,
señor Yimi Cárter, coma,
le informó que no tenía hueco ese día, coma,
por ello lo citó para esa misma tarde, coma,
tal y como muestra el albarán con el presupuesto de la reparación, punto.
Como todavía disponía de tiempo, coma,
pasó por casa del herrero, coma,
el señor Férrico Fundio, coma,
a recoger una reja de hierro fundido, coma,
que pensaba regalar al Juez de Paz, coma,
señor Evaristo Parasentencia, coma,
a cambio de casarlos en secreto al día siguiente, punto.
Y como quería darle gusto a su secreta novia, coma
pasó por la biblioteca, coma
donde solicitó a la bibliotecaria, coma
la señora Marta Páginas , coma
varios libros para leer ambos en su luna de miel, punto.
Por tanto, coma,
mi conclusión es que el acumulo de circunstancias, coma,
la tensión acumulada, coma,
el sinfín de tareas realizadas, coma,
y la emoción implícita de la relación y la posible boda, coma,
hicieron que el forastero sucumbiera a un posible infarto, punto.
Que tendrán que diagnosticar, coma,
con la oportuna autopsia, punto final.
Sin más, coma,
y esperando que estas conclusiones le sean de ayuda, coma,
quedo a su disposición para cualquier ayuda que precise, punto.
Un saludo, dos puntos,
doña Ciclopedia Álvarez, punto.
Maestra del Colegio María Moliner, punto y final.
Artículo para la Voz de Valdeconchas.
A/A de D. ª Gracieta Recio Nal
Un jamón, un barril y un Seat Panda: el misterioso caso del forastero que casi se queda a vivir.
El fallecido fue hallado junto a su coche con más equipaje emocional que maletero; el pueblo, mientras tanto, ya ha dictado sentencia.
La habitual placidez del municipio se vio alterada esta semana por un suceso que ha dado más conversación que la subida de los huevos: un forastero fue hallado muerto junto a su Seat Panda, vehículo que, a juzgar por su contenido, parecía más una mudanza improvisada que un coche utilitario.
En el interior del automóvil, los agentes encontraron un auténtico inventario digno de una boda rural: un jamón pata negra, un barril de cerveza, varios libros, un par de recetas médicas, un lote completo de productos capilares, (incluido un crecepelo, pese a que el finado lucía abundante melena), una reja de hierro fundido que no cuadraba con la tapicería, y diversos documentos oficiales con el flamante sello del Ayuntamiento. Como remate, apareció un albarán con la dirección del taller mecánico del pueblo, prueba inequívoca de que el difunto ya conocía nuestras infraestructuras.
Las pesquisas permitieron reconstruir una jornada tan intensa que ni en fiestas patronales: empadronamiento por la mañana, compras por todo el pueblo, visita médica, cita en el taller y encargo en la herrería. Todo ello mientras, presuntamente, planeaba casarse en secreto al día siguiente con la señorita Pánfila Expósito, sobrina del párroco, detalle que explica tanto la discreción como la prisa.
La hipótesis más seria apunta a que el forastero no murió de amor, sino de agotamiento: demasiados trámites, demasiadas emociones y un jamón demasiado grande para un solo día.
No obstante, la versión oficial convive con otra más jugosa. Y es que la cotilla del pueblo, siempre puntual y sin necesidad de confirmación alguna, ya ha difundido el rumor de que el párroco sorprendió al forastero en situación comprometida con su sobrina y que el desenlace fue tan fulminante como impropio. Las autoridades, por supuesto, han pedido calma y recuerdan que la imaginación popular corre más rápido que cualquier Seat Panda.
A la espera de la autopsia, el municipio sigue dividido entre quienes confían en la ciencia y quienes prefieren la versión con escándalo, sotana y cama ajena.
Lo único seguro es que el forastero llegó con intención de quedarse y acabó convirtiéndose en tema de conversación para todo el año.
ERA
Grupo B
Epístola a los habitantes de Valdeconchas (de su madre)
Texto de la carta a la directora de “La voz de Valdeconchas”, señora Gracieta Recio Nal
Muy señora -por llamarla de alguna manera- mía, vistos los ominosos acontecimientos que han tenido lugar en nuestra pequeña comunidad (de pecadores), y de los que su periódico de bulos y fango se ha hecho calumnioso eco, quisiera ejercer mi derecho de rectificación, con censura eclesiástica, sobre algunos de los malignos comentarios que se han publicado en su infame libelo.
En primer lugar, no he dicho en ningún sermón que esta pequeña aldea sea una nueva Sodoma y Gomorra, ni que los valdeconchenses merezcan el peor nombre de valdecochinos, no porque no lo piense -y cosas peores- sino porque no puede haber ningún testigo de ello, dado que, como es público y notorio -aparte de motivo de mofa y befa- en este pueblo dejado de la mano de Dios ningún vecino ha asistido jamás a mis piadosos y edificantes sermones.
En cuanto a las malas lenguas viperinas de la parroquiana excomulgada Clotilde Palique, que Dios confunda, acusándome de haber asesinado a la víctima por haberla encontrado “in fraganti” trato carnal con mi sobrina, siendo sodomizada ella con gran deleite y griterío de ambos, y movido este humilde servidor de Dios por un ataque de cuernos, lo niego rotundamente. La prueba es que mi adorada sobrina y ángel tutelar sigue bajo mi techo, ocupándose de las tareas propias de su sexo, y me refiero a las domésticas (todo incluido).
En segundo lugar, por secreto de (auto) confesión, he tenido conocimiento de un nuevo asesinato, el de la propia Clotilde Palique, cuyo cuerpo aparecerá enterrado fuera de las puertas del cementerio católico, ya que era público y notorio que no merecía serlo en lugar sagrado. Digo lo cual, por colaborar, como un vecino respetuoso con la ley y temeroso de Dios, para el esclarecimiento de los hechos. No puedo señalar al autor, porque como ya dije antes, mis confesiones son secretas y sólo el Altísimo las conoce y las juzga. Ego absolvo a peccatis tuis et meus.
En tercer lugar, quiero denunciar un robo que ha tenido lugar en la Iglesia de la que me honraba, hasta hoy, ser su párroco. Varias piezas han sido extraídas, sin respeto alguno al Derecho Canónico Internacional. Por abreviar diré que todas las que constan en el registro de antigüedades, joyas y patrimonio artístico que obra en el obispado. Dado que la profanación tuvo lugar el día antes de la aparición del cadáver, tengo para mí que fue el finado el que las robó, y al intentar deshacerse de ellas permutándolas con el botín que apareció en el Seat, fue asesinado por alguno de los peristas a fin de quedarse con las piezas más valiosas, y de más fácil colocación en el mercado negro (sin ánimo de ofender).
Por último, me niego a continuar en este pueblo de asesinos, ladrones y fornicadores, de modo que, al recibo de esta misiva habré desaparecido sin dejar rastro (junto a mi sobrina); me retiro al desierto para expiar mis pecados y rogar al demonio haga desaparecer esta vil aldea de la faz de la tierra, y condene a sus inicuos habitantes -Valdeconchenses (de su madre)- al fuego del infierno y el sufrimiento eterno.
Me despido, lamentando no haber repartido unas cuantas hostias más, a mano alzada, con una frase lapidaria de mi ancestro Enrique Santos Discípulo, de quien recibí nombre y gentilicio -Discípulo de los Santos, rebautizado al hacer los votos como Discípulo de Dios- que dice así:
“Que Valdeconchas del Páramo fue y será una porquería ya lo sé, en el quinientos diez y en el dos mil también”.
Ignacio Aparicio
Grupo A
Carta del herrero a la médico
Doña Remedios Sanitas:
Me he enterado de que Vd. ha certificado la defunción de un fallecido cerca de la iglesia, pero por falta de instrumental médico no ha podido realizarse la autopsia. Ahora bien, al estar cerca del fallecido, ¿ha apreciado algún signo de violencia? Según sus pesquisas, ¿sospecha de alguien en particular o, como se oyen tantos rumores, no podría asegurar nada en concreto? Comentan varios vecinos que tenía disputas con el carnicero.
¿Me podría decir si, al reconocer al fallecido, vio si tenía alguna agresión de arma blanca?
Aquí, en mi fragua, los rumores son numerosos, pero cada uno da una versión diferente.
Es cierto que, en el interior de su coche, un Seat Panda, había una reja de hierro fundido, la cual fue realizada por mí hace muchos años, y no la he vuelto a ver por mi herrería.
Si Vd. tuviera que señalar a alguien por sus conocimientos, que son muchos, ¿quién cree que puede ser el que acabó con su vida? Le agradecería enormemente que se pusiera en contacto conmigo.
Atentamente,
Férrico Fundio
Carta al diario de Valdeconchas
Señora Directora de La Voz de Valdeconchas del Páramo,
Doña Gracieta Recio Nal.:
Me dirijo a Vd. al leer la noticia necrológica aparecida en su periódico: un fallecido de mediana edad, cerca de la puerta de la iglesia.
Todos los vecinos de Valdeconchas se encuentran consternados y lamentando dicho fallecimiento. Al ser un pueblo de unos 24 vecinos, no deja de ser comentado. Rumores no faltan, pero ahora tendrá que intervenir la Guardia Civil y colaborar al máximo con ella para esclarecer el crimen acontecido.
Quedo pendiente de la contestación de la médica Dña. Remedios Sanitas, que me imagino habrá llevado a cabo sus propias investigaciones y, por supuesto, las habrá hecho llegar a la Guardia Civil, con el fin de aumentar la documentación recibida de muchos de los vecinos, que estarán interesados al máximo en el esclarecimiento de este fatídico suceso, pues no se sabe con certeza si fue asesinado, envenenado o cuál fue la causa de su muerte.
Atentamente,
Férrico Fundio
Fernando Nieto
Grupo A
Me dirijo a Vd. al leer la noticia necrológica aparecida en su periódico: un fallecido de mediana edad, cerca de la puerta de la iglesia.
Todos los vecinos de Valdeconchas se encuentran consternados y lamentando dicho fallecimiento. Al ser un pueblo de unos 24 vecinos, no deja de ser comentado. Rumores no faltan, pero ahora tendrá que intervenir la Guardia Civil y colaborar al máximo con ella para esclarecer el crimen acontecido.
Quedo pendiente de la contestación de la médica Dña. Remedios Sanitas, que me imagino habrá llevado a cabo sus propias investigaciones y, por supuesto, las habrá hecho llegar a la Guardia Civil, con el fin de aumentar la documentación recibida de muchos de los vecinos, que estarán interesados al máximo en el esclarecimiento de este fatídico suceso, pues no se sabe con certeza si fue asesinado, envenenado o cuál fue la causa de su muerte.
Atentamente,
Férrico Fundio
Fernando Nieto
Grupo A
Carta de la panadera al juez de paz, Dos Evaristo Parasentencia.
Queridísimo Evaristo:
Pienso en ti todos los días. Cada vez que unto la harina que luego transformaré en los cruasanes y napolitanas que tanto te gustaban, recuerdo aquellos encuentros clandestinos en los que a escondidas nos amábamos mutuamente. Yo hundía mis manos en tus carnes flácidas, mi pequeño gordinflón, las amasaba y sentía el calor de tu piel mientras daba forma a esos pliegues grasientos y peludos. Alimenté tu alma con mis besos y tu cuerpo con mis hojaldres hasta transformarte en un descomunal bollo relleno de crema andante y calvo.
¡Jamás debí separarme de ti! ¿Por qué te dejé? A todas horas me hago esta pregunta mientras mis lágrimas caen sin cesar mezclándose con la levadura y la masa madre, esparciendo mi tristeza por todo el pan que sale de mi tahona.
Toda esta desgracia comenzó con un presentimiento de la curandera Tendinitis Crónica. Ese presentimiento se transformó en una pesada y enorme losa que me aplastó hasta dejarme como papel de fumar cuando Remedios Sanitas, la doctora, me lanzó esa lapidaria sentencia (nunca mejor dicho) que cambiaría mi vida para siempre: “Eres celíaca.”
¡No puede ser! Yo, amante de los cereales, conocedora de todos los secretos que guardan el trigo y la avena, entusiasta y ferviente defensora de los carbohidrantos, tanto integrales como refinados. No pude con aquello. Desesperé de la locura y jamás me recuperé, Alguien vino en mi ayuda. Gabriel, joven, atento, encantador y comercial de productos de panadería sin gluten, fue el ancla que me recogió de mi naufragio. Solo fue un bálsamo temporal porque el amor de mi vida eres tú, mi querido gordito.
Así se lo hice saber aquella aciaga noche en su Seat Panda cochambroso. ¡Maldito Gabriel, cleptómano con Síndrome de Diógenes que acumulaba en su asqueroso vehículo artículos de los más absurdos! Fue un momento de locura transitoria, un flas que paralizó mi cerebro y mi sentido común durante unos minutos que no he podido guardar en mi memoria. Él se moría de celos porque no quería que yo regresara a tu lado. Discutimos, chillamos, nos lanzamos todo tipo de trastos y cachivaches. Lo último que recuerdo es su brazo descomunal moviéndose torpe y pesadamente para agarrar un jamón de pata negra mientras yo le arrojaba a la cara un bote de laca que se le quedó incrustado en el ojo derecho. No he querido bucear más en mis recuerdos porque eso ya es pasado. Ahora tenemos por delante un hermoso futuro de felicidad construida con hogazas, chapatas, molletes, napolitanas, rosquillas, brioches, magdalenas y bollos suizos. Tú y yo solos, por fin.
Pienso en ti todos los días. Cada vez que unto la harina que luego transformaré en los cruasanes y napolitanas que tanto te gustaban, recuerdo aquellos encuentros clandestinos en los que a escondidas nos amábamos mutuamente. Yo hundía mis manos en tus carnes flácidas, mi pequeño gordinflón, las amasaba y sentía el calor de tu piel mientras daba forma a esos pliegues grasientos y peludos. Alimenté tu alma con mis besos y tu cuerpo con mis hojaldres hasta transformarte en un descomunal bollo relleno de crema andante y calvo.
¡Jamás debí separarme de ti! ¿Por qué te dejé? A todas horas me hago esta pregunta mientras mis lágrimas caen sin cesar mezclándose con la levadura y la masa madre, esparciendo mi tristeza por todo el pan que sale de mi tahona.
Toda esta desgracia comenzó con un presentimiento de la curandera Tendinitis Crónica. Ese presentimiento se transformó en una pesada y enorme losa que me aplastó hasta dejarme como papel de fumar cuando Remedios Sanitas, la doctora, me lanzó esa lapidaria sentencia (nunca mejor dicho) que cambiaría mi vida para siempre: “Eres celíaca.”
¡No puede ser! Yo, amante de los cereales, conocedora de todos los secretos que guardan el trigo y la avena, entusiasta y ferviente defensora de los carbohidrantos, tanto integrales como refinados. No pude con aquello. Desesperé de la locura y jamás me recuperé, Alguien vino en mi ayuda. Gabriel, joven, atento, encantador y comercial de productos de panadería sin gluten, fue el ancla que me recogió de mi naufragio. Solo fue un bálsamo temporal porque el amor de mi vida eres tú, mi querido gordito.
Así se lo hice saber aquella aciaga noche en su Seat Panda cochambroso. ¡Maldito Gabriel, cleptómano con Síndrome de Diógenes que acumulaba en su asqueroso vehículo artículos de los más absurdos! Fue un momento de locura transitoria, un flas que paralizó mi cerebro y mi sentido común durante unos minutos que no he podido guardar en mi memoria. Él se moría de celos porque no quería que yo regresara a tu lado. Discutimos, chillamos, nos lanzamos todo tipo de trastos y cachivaches. Lo último que recuerdo es su brazo descomunal moviéndose torpe y pesadamente para agarrar un jamón de pata negra mientras yo le arrojaba a la cara un bote de laca que se le quedó incrustado en el ojo derecho. No he querido bucear más en mis recuerdos porque eso ya es pasado. Ahora tenemos por delante un hermoso futuro de felicidad construida con hogazas, chapatas, molletes, napolitanas, rosquillas, brioches, magdalenas y bollos suizos. Tú y yo solos, por fin.
Tomasa Madre
Maite BT
Grupo A
Maite BT
Grupo A
Carta de la maestra al guardia civil D. Alférez Provisional
Valdeconchas del Páramo a 13 de Enero de 2026Estimado Alférez:
Dado el lamentable incidente ocurrido recientemente, me dispongo dirigirme a su persona con el fiel propósito de solicitarle su estimable ayuda, para resolver el misterio que rodea al pueblo. Hace dos días, se difundió el rumor sobre un hombre encontrado sin vida dentro de un Seat-Panda.
Mis alumnos afirman haber visto a Clotilde Palique y Pilu Quin en una conversación tensa durante al recreo, (como buen conocedor de costumbres que usted es) sabe que son conocidas por su lengua afilada, que sus gritos interrumpieron sus juegos .¿Qué relación tiene esas dos mujeres para gritarse así? En este momento, y siempre siguiendo sus relatos, se detuvo un coche que, según mis investigaciones, coincidía con el coche del fallecido. Pilu Quin parece haber golpeado la puerta con fuerza, lo cual coincide con el coche encontrado. ¿Es posible que ambas estuvieran relacionadas con el fallecido?
Dejo esta pregunta en el aire, basándome en la información de estos alumnos, que si bien es cierto, coinciden en el relato, aún a sabiendas que la falta de información en los menores muy a menudo se convierte en crueldad y fantasía.
Mi intención es simplemente informarle de cualquier dato que pueda esclarecer este incidente que pone en duda la buena reputación del pueblo.
Atentamente
Ciclopedia Moyano.
Maestra del C.P Maria Moliner
Elena Domínguez
Maestra del C.P Maria Moliner
Elena Domínguez
Grupo C
Carta de la peluquera al boticario, Don Cere Gumil
Estimado Do Cere:
Ya se habrá enterado del muerto aparecido delante de la Iglesia en un seat panda
Dicen que en el coche tenía un lote (que no le vendí yo) de productos capilares. ¿Pobre!. Se me ponen los pelos de punta. El hombre, según el retrato que le ha hecho no sé quién, era calvo como mi marido, y por eso le escribo. ¿Podría Usted facilitarme la visita a la morgue?. Sospecho que podría ser él, quiero decir mi exmarido (Pepe), el que desapareció con mi madre. No sé si se acuerda de ellos. Mi madre solía comprarle a Usted un callicida muy bueno todos los martes de carnaval.
Me sincero con Usted Sr. Gumil ¿Por qué a quién sino le voy a contar yo que mi madre se fugó con mi marido?. ¡Qué papelón!.
Si es así, podría yo pasar a ser la primera sospechosa, ya sabe motivo y ocasión. Pero Usted me conoce bien, hemos compartido momentos en la pelu o en su botica.
Abusando de su confianza le pido ayuda.
Pilu
PD.: le recuerdo que tiene Usted hora para arreglarle el pelo a su Mini mañana a las 9.
Email de Pilu Quín al diario "La Voz de Valdeconchas"
De: pilucaquin2001@gmail.com
Para: lavozdevaldeconchas@yahoo.es
ASUNTO: Caso de Villaconchas del Párl diariamo
Hola:
Les escribo en relación con el muerto que apareció hace dos días en medio de nuestro querido pueblo. En este tiempo todos nuestros paisanos están buscando 3 pies al gato ya que se rumorea que no murió de muerte natural. La Guardia Civil mandó abrir el buzón de correos y leyeron todas nuestras cartas estuvieran o no en sobres cerrados. Sin nuestro permiso. Quiero manifestar mi repulsa. Considero que se ha vulnerado la protección de datos y nuestro derecho a la privacidad.
Estimada Directora, como lectora de su diario le agradezco con la delicadeza que han tratado el tema en "La voz de Valdeconchas" de ayer. Quizás lo del ajuste de cuentas ha sido un poco precipitado, no sé en que cotilleo se han basado, pero me encantó lo del buen aliño indumentario y lo de la belleza de nuestras mujeres por la cuenta que me trae. Soy una peluquera a la que le gusta personalizar su trabajo. No hay dos mujeres ni dos hombres con el mismo peinado en Villaconchas. Me esmero mucho y me gusta que me lo reconozcan.
En fin, gracias por todo y me pongo a su disposición por si necesitan de alguien que les mantenga informados con garantías de fiabilidad.
Atentamente
Piluca
Tlf.: 666 45 43 42
Araceli Sebastián
Grupo C
Grupo C
Carta del cura a la bibliotecaria
Amiga Marta Páginas:
No te creas lo que dicen las malas lenguas del pueblo, de que el muerto soy yo, Don Discípulo de Dios, porque es obvio, no te estaría escribiendo esta carta.
El muerto puede que sea una persona ajena a nuestro pueblo de Valdeconchas del Páramo, y que actualmente nadie sabe a ciencia cierta quién puede ser, ya que como bien sabes, hubo mercadillo esta semana, y ya conoces la cantidad de tenderetes que rodean la iglesia y la plaza del pueblo, con gente rara y desconocida por estos lugares.
Tengo entendido que el cuerpo del fallecido, está depositado en las dependencias de la guardia civil, y tan solo su cara ha sido vista por el Alférez Provisional, el cual debería comunicárselo a la alcaldesa Dª Rosa Mosquera, para que hiciera las gestiones pertinentes con el juez de paz D. Evaristo Parasentencia, la médico Dª Remedios Sanitas, por si tiene más datos que desconocemos el resto de los vecinos de nuestro querido pueblo de Valdeconchas del Páramo.
Atentamente
D. Discípulo de Dios
Luis Iglesias
Luis Iglesias
Grupo B
Carta de Don Cere Gumil, boticario de Valdeconchas del Páramo a Dª Anuncia Bandos, alguacila de dicha localidad.
Estimada Anuncia
El motivo de esta carta está relacionado con el luctuoso suceso acaecido en Valdeconchas del Páramo: el hallazgo de un cadáver en el interior de un vehículo en circunstancias harto extrañas. He de comunicarle que el día anterior, el finado estuvo en mi botica, donde adquirió un lote de productos capilares, así mismo me presentó dos recetas, que , de inmediato, despertaron mi recelo, toda vez que se trataba de fármacos abortivos, por otra parte la firma de dichas recetas no era la de Dª Remedios Sanitas, nuestra médico, que hubiera identificado de inmediato. Ante mis preguntas sobre la procedencia de las recetas y la mujer a quien iban destinados los medicamentos, recibí respuestas vagas e inconcretas. Naturalmente me negué a dispensárselos. Creo que en las referidas recetas puede estar la clave de este homicidio, por lo que apelo a su responsabilidad como funcionaria del ayuntamiento para contribuir al esclarecimiento de este presunto crimen. Mi propuesta consiste en que pregone un bando en el que se anuncie el hallazgo de estas recetas e informe que serán entregadas a su dueña si acredita su titularidad. No soy tan ingenuo como para creer que esta mujer las reclame, pero podemos provocar un paso en falso que permita desvelar su identidad y poder seguir alguna pista fiable para el esclarecimiento de los hechos.
Agradezco de antemano su atención y quedo a la espera de sus noticias.
Fdo: D. Cere Gumil.
Agradezco de antemano su atención y quedo a la espera de sus noticias.
Fdo: D. Cere Gumil.
Boticario de la villa de Valdeconchas del Páramo.
Carta de Don Cere Gumil, boticario de Valdeconchas del Páramo Doña Gracieta Recio Nal, directora de “La Voz de Valdeconchas”
Señora directora
Carta de Don Cere Gumil, boticario de Valdeconchas del Páramo Doña Gracieta Recio Nal, directora de “La Voz de Valdeconchas”
Señora directora
Le escribo esta misiva solicitando su colaboración para el esclarecimiento del extraño suceso del cadáver hallado en el interior de un vehículo estacionado a la puerta de la parroquia. Dada la alarma social que ha generado este luctuoso suceso, juzgo necesario e incluso imprescindible, me atrevería a afirmar, que Ud, como representante del Cuarto Poder, tome cartas en el asunto. No se pueden obviar las circunstancias extraordinarias que rodean el crimen, como el lugar donde se halla el cuerpo, junto a la iglesia, ¿Estarán implicados los altos estamentos clericales? ¿Estaremos ante alguna oscura conspiración vaticana para tapar el escándalo de los abusos infantiles? Se han hallado también documentos oficiales del ayuntamiento que bien pudieran estar relacionados con cierta trama de corrupción municipal consistente en recalificaciones fraudulentas de terrenos que favorezcan a empresarios amigos de la alcaldesa. Así mismo, en el interior del vehículo se encontraron diversos productos alimenticios como leche, cerveza, jamón… objeto de subvenciones por parte de la U.E. y, por tanto, susceptibles de sospecha. Está también el albarán del taller mecánico, gremio éste íntimamente relacionado con las estafas vinculadas a la ITV. Por lo que se refiere a los productos capilares que carecen de registro sanitario, y las recetas supuestamente falsas halladas en junto al cadáver y que, con evidente mala intención, algún desaprensivo se ha encargado de difundir que fueron despachadas en mi botica, me parece una idea descabellada y fantasiosa, fruto de una mente fabuladora y, a todas luces interesada en desviar la atención. Agradeciendo de antemano su valiosa colaboración me despido atentamente, reciba un cordial saludo.
Boticario de la villa de Valdeconchas del Páramo.
Pablo Pérez Matilla
Grupo B
Carta del boticario a la peluquera
Querida Pilu Quin, enterado de la triste noticia del presunto asesinato del finado que ha aparecido muerto en el interior de un SEAT panda, no deja de sorprenderme quien haya podido ser el culpable y, dado que por tu Peluquería pasa todo bicho viviente, puede ser que tengas conocimiento de quien haya podido cometer semejante fechoría.
Yo, acabo de hacer recuento de los medicamentos existentes y de las recetas despachadas en los días precedentes al lamentable suceso, por si se hubiera colado la que pudiera haber sido el arma asesina en manos de alguien, que por celos o despecho no pudiera contener sus ganas de venganza.
Estate muy atenta a toda conversación y chismes que puedan salir de tu clientela, ya que puede ser muy útil para que la Guardia Civil pueda dar luz a este escabroso asunto.
Siempre suyo,
Cere Gumil
Carta del boticario Don Cere Gumil a la directora del periódico “la voz de Valdeconchas” Doña Gracieta Recio Nal.
Estimada directora:
Sacudidos por el lamentable acontecimiento de la aparición de un cadáver en el interior de un SEAT panda, en nuestra localidad de Valdeconchas del Páramo, hecho puesto a disposición de la Benemérita, para recabar todo tipo de pruebas y esclarecer en primer lugar la identidad del finado, y que le había traído hasta nuestro pueblo, para abrir las diligencias pertinentes y dar con el presunto culpable o culpables de tan vil asesinato.
Distintos motivos presagian y esconden cuál pudo ser el móvil, para terminar con la vida del desconocido y qué le había acercado a nuestro pueblo.
Como responsable del periódico, le ruego nos tenga informados de cuantos acontecimientos vayan acaeciendo y poder estar tranquilos y libres de cualquier sospecha que cae sobre los habitantes de este pueblo, como espada de Damocles.
Afectuosamente,
El boticario.
P.G.
Grupo C
Carta de la panadera al juez de paz
Distinguido Señor Don Evaristo:
Soy Tomasa, la panadera. Le escribo para comunicarle mis sospechas de la autoría de este crimen que ha alterado la paz de este bendito pueblo. Sospecho que está implicada Pilu, la peluquera. Ya sabe usted que por la panadería pasa mucha gente y en alguna ocasión he escuchado comentarios de que el finado había acudido en varias ocasiones a la peluquería de Pilu, pues era un hombre coqueto muy preocupado por su incipiente calvicie. Me he enterado también de que el marido de Pilu, al que nadie tuvo el gusto de conocer, murió en extrañas circunstancias, creemos que tras administrarle Pilu una loción especial elaborada por ella misma y que vendía a precio de oro. Hemos sabido que se han encontrado en el coche del finado varias muestras de esta loción tóxica.
Ruego investiguen esta posibilidad, puesto que Pilu no es una mujer de fiar, está obsesionada con las revistas del corazón que continuamente lee en su peluquería, lo que la está llevando a perder el juicio. Hasta su propia madre se ha tenido que marchar del pueblo tras la muerte del yerno. ¿ Por qué se ha ido? Porque ella también quería que muriera…el marido de la peluquera. Ahí lo dejo.
Dios le guarde muchos años .
Tomasa
Pilar Sánchez Barbero
Grupo C
Carta a Doña Gracieta Recio Nal
Directora de La Voz de Valdeconchas
Distinguida Sra:
Ha llegado a mis manos un documento relacionado con el crimen de Valdeconchas que considero debe ser de su interés. Se trata de una misiva de la enfermera Ana filáctico al dueño del bar del pueblo, Andy Soberano.
Antes de que se lo cuestione, le diré que no he acudido a la policía para evitar que me pregunte cómo la he obtenido. Y es que no puedo ni debo traicionar a mi querido amigo el cartero Amilcar Tas, quien de forma desinteresada me permite leer la correspondencia del vecindario con la única y exclusiva finalidad de velar por todos ellos.
Espero que esta información sirva para esclarecer los hechos acaecidos en Valdeconchas del Páramo y se tranquilice a la población. Le hago una copia del texto a renglón seguido:
Mi muy querido Andy
Creo que nos vamos a salvar de esta. Clotilde, la muy cotilla, está difundiendo por el pueblo un rumor sobre la autoría del crimen que tuvo lugar a la puerta de la iglesia. Según ella, todo apunta al cura, don Discípulo, cosa muy conveniente para nosotros porque desvía la atención.
Si te escribo, a pesar de que quedamos en no comunicarnos entre nosotros, es porque aún siento cómo me tiemblan las piernas. No por lo que tu y yo ya sabemos, que también, sino por el recuerdo del enfrentamiento con el “píldoras”, que el demonio se lo haya llevado al infierno.
El muy hijo de pu… pretendía chantajearme con sacar a la luz la venta de recetas de psicotrópicos que teníamos entre manos. ¡El muy traidor! ¡Con la de pasta que había ganado haciendo de intermediario! Pero, por suerte, estabas tu allí para pararle los pies.
Cierto es que se me fue un poco la mano con el cachiporrazo que le endiñé en plena cocorota. Pero, así, el tema se zanjó por completo. Lo único que me inquieta un poco es saber que en el coche del “píldoras” se han encontrado un par de recetas. Espero que, como soy enfermera, no las relacionen conmigo.
Vamos a tener que estar unos días sin vernos, por pura prudencia. Pero volveré a visitar tu bar en cuanto las aguas se hayan calmado. Y, así podremos proseguir con nuestro affaire. Entretanto no hables con nadie de lo ocurrido. Yo haré lo mismo.
Esperaré con ansia ese día, sabes que eres mi Soberano preferido.
Ana Filáctico
No cabe duda alguna sobre quiénes han sido los asesinos. Haga usted el uso que considere de esta correspondencia, eso sí, sin mencionarme en ningún momento, como es de esperar del cumplimiento de su código deontológico.
Atentamente
Clotilde Palique
M. Maximina Moreno
Grupo B
Cartas a dirección del diario "La Voz de Valdeconchas"
Estimada Doña Gracieta Recio Nal, directora de “La Voz de Valdeconchas”
Me dirijo a usted para comentarle lo que está sucediendo en Valdeconchas del Páramo, desde el día que apareció el cadáver de un hombre junto a la iglesia, dentro de su coche. Desde ese fatídico día nadie ha vuelto a ser el mismo.
Siempre hemos sido un pueblo tranquilo y ejemplar de vecinos bien avenidos, pero ahora con lo acontecido, el comportamiento de todos ha cambiado y se lo digo con conocimiento de causa, pues soy la dueña de la tienda de ultramarinos, y por ella pasan a diario los vecinos y comentan todo tipo de noticias y chismes, pero con este suceso, la sospecha, la desconfianza y el recelo, se han adueñado de todos.
Yo misma me noto distinta y cada persona que entra en la tienda, la veo con otros ojos. Pienso que cualquiera puede ser el asesino pues parece que el difunto no murió de forma natural, como lo confirman unas marcas en el cuello propias de un estrangulamiento.
Todo son especulaciones, pero unos dicen que puede tratarse de un amigo íntimo de la sobrina del Señor cura, otros que si chantajeaba a la peluquera, otros que el sepulturero llevaba mucho tiempo en paro y necesitaba movimiento…hasta hablan de la propia alcaldesa y del maestro, e incluso me han llegado a comentar que yo también estoy en boca de algunos, pues al parecer, el susodicho llevaba productos varios en su coche propios de un vendedor ambulante y podía hacerme una desleal competencia.
Todo esto es un escándalo. Por eso me dirijo a usted, para que investigue lo sucedido y entre todos poder ayudar a la guardia civil a esclarecer ese terrible suceso y vuelva a reinar la paz en el pueblo.
Le quedo muy agradecida por su interés. Un cordial saludo.
Benita del Norte, dueña de “Ultramarinos ASTRID”
Marian Pérez Benito
Grupo A
Carta a Don Discípulo de Dios
En Salamanca a 13 de enero de 20216
Estimado don Discípulo:
Le escribo cariacontecida por el último y terrible suceso acaecido en nuestro hermoso pueblo.
Un lugar tan apacible, sacudido por lo que parece ser un asesinato,¿ o quizás un suicidio?
Sé que tengo fama de pitonisa, cosa que no es cierta, bien lo sabe Dios, puesto que mis hipótesis sobre diferentes asuntos son fruto de la observación y la investigación.
No dejo de pensar por qué el finado antes de fenecer entró en la Biblioteca y sacó venticinco libros todos sobre el mismo tema: ”La Vida después de la muerte”.
Por eso descarto de todo punto el rumor que corre por todo el pueblo (Cuyo origen, sabe de sobra) de que usted haya tenido algo que ver en esta tragedia.
Usted, que es hombre de Dios,reflexivo e imparcial,podrá ayudar a esclarecer el misterio.
Le besa la mano su fiel feligresa;
Marta Páginas
Carta a doña Graciela Recio Nal.Directora de “La Voz de Valdeconchas”
En Salamanca a 16 de enero de 2016
Distinguida doña Graciela:
Estoy segura de que usted, dada su probada inteligencia,sabe el motivo de esta carta, por lo tanto no voy a extenderme sobre el particular.
He consultado alguna de mis últimas lecturas sobre biografías de escritores, famosos o no y acudido a mis “supuestas” dotes de pitonisa. Después de una profunda reflexión y analizando pormenorizadamente todos los datos, he llegado a la conclusión de que el finado, se ha suicidado.
El nombre del fallecido es Liberio Hernández, un escritor fracasado, que emigró desde Tomelloso a París, con la esperanza de triunfar en tan noble oficio. Después de varios años de penurias sin fin y aceptando que en la ciudad de la luz, no lo conseguiría nunca, decidió afincarse en nuestro amado pueblo, al enterarse de la pasión de los valdeconchenses por la escritura.
Con gran dolor de su corazón, no tardó en comprobar que aquí no era bien acogido. Incapaz de soportar el látigo de la indiferencia, decidió acabar con su vida, ya carente de sentido.
Planeó el como llevarlo a cabo, de la forma más elegante posible: Primero leyó los veinticinco libros que tenía sobre la “Vida después de la muerte”, por saber a qué atenerse; luego dio buena cuenta de parte del jamón, al que acompañó con algunos litros de la cerveza del barril y por último, se bebió tres frascos de productos capilares, que como reza en el prospecto contienen cianuro (Según Pili Quin, el cianuro fortalece el folículo piloso y proporciona al cabello un brillo inigualable).
Acto seguido y por si el proceso fallaba, estampó su coche contra la pared del frontón de pelota, lo que explica la abolladura en la puerta del conductor.
Y esta señora mía, es mi hipótesis, que por ser tal, no deja de ser cierta.
Espero que mis averiguaciones sean tenidas en cuenta y ayuden a alguaciles y al juez de paz a aclarar este horrible y triste suceso.
Quedo a su disposición.
Un cordial saludo:
Marta Páginas
M. L. Fidalgo
Grupo C
Estimado don Discípulo:
Le escribo cariacontecida por el último y terrible suceso acaecido en nuestro hermoso pueblo.
Un lugar tan apacible, sacudido por lo que parece ser un asesinato,¿ o quizás un suicidio?
Sé que tengo fama de pitonisa, cosa que no es cierta, bien lo sabe Dios, puesto que mis hipótesis sobre diferentes asuntos son fruto de la observación y la investigación.
No dejo de pensar por qué el finado antes de fenecer entró en la Biblioteca y sacó venticinco libros todos sobre el mismo tema: ”La Vida después de la muerte”.
Por eso descarto de todo punto el rumor que corre por todo el pueblo (Cuyo origen, sabe de sobra) de que usted haya tenido algo que ver en esta tragedia.
Usted, que es hombre de Dios,reflexivo e imparcial,podrá ayudar a esclarecer el misterio.
Le besa la mano su fiel feligresa;
Marta Páginas
Carta a doña Graciela Recio Nal.Directora de “La Voz de Valdeconchas”
En Salamanca a 16 de enero de 2016
Distinguida doña Graciela:
Estoy segura de que usted, dada su probada inteligencia,sabe el motivo de esta carta, por lo tanto no voy a extenderme sobre el particular.
He consultado alguna de mis últimas lecturas sobre biografías de escritores, famosos o no y acudido a mis “supuestas” dotes de pitonisa. Después de una profunda reflexión y analizando pormenorizadamente todos los datos, he llegado a la conclusión de que el finado, se ha suicidado.
El nombre del fallecido es Liberio Hernández, un escritor fracasado, que emigró desde Tomelloso a París, con la esperanza de triunfar en tan noble oficio. Después de varios años de penurias sin fin y aceptando que en la ciudad de la luz, no lo conseguiría nunca, decidió afincarse en nuestro amado pueblo, al enterarse de la pasión de los valdeconchenses por la escritura.
Con gran dolor de su corazón, no tardó en comprobar que aquí no era bien acogido. Incapaz de soportar el látigo de la indiferencia, decidió acabar con su vida, ya carente de sentido.
Planeó el como llevarlo a cabo, de la forma más elegante posible: Primero leyó los veinticinco libros que tenía sobre la “Vida después de la muerte”, por saber a qué atenerse; luego dio buena cuenta de parte del jamón, al que acompañó con algunos litros de la cerveza del barril y por último, se bebió tres frascos de productos capilares, que como reza en el prospecto contienen cianuro (Según Pili Quin, el cianuro fortalece el folículo piloso y proporciona al cabello un brillo inigualable).
Acto seguido y por si el proceso fallaba, estampó su coche contra la pared del frontón de pelota, lo que explica la abolladura en la puerta del conductor.
Y esta señora mía, es mi hipótesis, que por ser tal, no deja de ser cierta.
Espero que mis averiguaciones sean tenidas en cuenta y ayuden a alguaciles y al juez de paz a aclarar este horrible y triste suceso.
Quedo a su disposición.
Un cordial saludo:
Marta Páginas
M. L. Fidalgo
Grupo C
El secreto guardado de Clotilde, la del palique
En Valdeconchas del Páramo, amanece entre nubarrones. Las campanas golpean sin descanso, mientras Amazoncito entrega una carta, destinatario: Torcuato y Mitad. Carnicería. Calle El Secreto,13.
Con manos ensangrentadas por la costilla en adobo, el carnicero abre el sobre, reconoce la letra de inmediato: "Mira Torcu, no quiero andarme con rodeos, ¿tas enterao de lo del muerto?, bueno, muerto, no sé yo, porque vete tú a saber si no se lo estaba haciendo, porque dicen que se movía...
Bueno, yo te pongo en sobre aviso, que siendo tú, huérfano y con cuchillos, te vendrá el Evaristo y te caerá la del Férrico. Que, como te iba diciendo, y no quiero malmeter, pero la Astrid, es una pelagata, y vino a este pueblo, cuando ya había productos nacionales de consumo, y no, claro, ella es muy suya y le ríe las gracias a Don Discípulo, y te digo yo, que se lo hace, ya me entiendes, con la panadera, o, no has visto a la Pánfila, comer pan a dos carrillos, ¡de dónde iba a sacar con las limosnas!. Mira, que tú piensa lo que quieras, pero pa mí que fue la sobrina , ahí lo dejo, que pilló al cura y al muerto saliendo del armario y de la sacristía los dos juntos...
Tú, ándate con cuidao, mi hombretón con atributos...
Tuya: La Cloti
*PD: Ya sabes, como siempre, nos vemos a las diez en tu trastienda.
En Valdeconchas del Páramo, amanece entre nubarrones. Las campanas golpean sin descanso, mientras Amazoncito entrega una carta, destinatario: Torcuato y Mitad. Carnicería. Calle El Secreto,13.
Con manos ensangrentadas por la costilla en adobo, el carnicero abre el sobre, reconoce la letra de inmediato: "Mira Torcu, no quiero andarme con rodeos, ¿tas enterao de lo del muerto?, bueno, muerto, no sé yo, porque vete tú a saber si no se lo estaba haciendo, porque dicen que se movía...
Bueno, yo te pongo en sobre aviso, que siendo tú, huérfano y con cuchillos, te vendrá el Evaristo y te caerá la del Férrico. Que, como te iba diciendo, y no quiero malmeter, pero la Astrid, es una pelagata, y vino a este pueblo, cuando ya había productos nacionales de consumo, y no, claro, ella es muy suya y le ríe las gracias a Don Discípulo, y te digo yo, que se lo hace, ya me entiendes, con la panadera, o, no has visto a la Pánfila, comer pan a dos carrillos, ¡de dónde iba a sacar con las limosnas!. Mira, que tú piensa lo que quieras, pero pa mí que fue la sobrina , ahí lo dejo, que pilló al cura y al muerto saliendo del armario y de la sacristía los dos juntos...
Tú, ándate con cuidao, mi hombretón con atributos...
Tuya: La Cloti
*PD: Ya sabes, como siempre, nos vemos a las diez en tu trastienda.
GuADAlupe Sanchón
Grupo C
Carta de la sobrina del cura al enterrador
Mi Epitafio
Cuánta alegría por tu carta. Segura estoy que no leíste el aporte esclarecedor que hice a la investigación solicitada por la alcaldesa.
Siento decirte que los documentos que encontraste en el bolsillo de la victima eran falsos. Yo soy otra sinvergüenza como el muerto. He sufrido y sufro porque seré procesada por no haber denunciado los hechos del cual formo parte; reconozco que tu eres el mejor hombre de mi vida. Si hubiese recibido tu carta en la que limpias mi honor quizás pienses que no lo revelaría, pero no, me sentía obligada a no guardar por más tiempo la verdad.
Tu carta da fe de la buena persona que eres; pero la fe me dice que Fe es el símbolo de hierro y con ella endureceré mi alma y mi fuera para enfrentar lo que me espera; pero, espera, ven a mí, te lo suplico, que este corazón te espera con bolsos de peras para matar mi hambre en la cárcel que me espera.
Epitafio, tu carta me reconforta mucho, pero me pregunto ¿podrás ser como Jesucristo luego de conocer mi verdad? pienso en la mujer adultera que Jesús no castigó y que nadie quiso "lanzar su primera piedra".
Cambio de tema, estoy como loca ¿tú me has visto carita de hambre que quiere contentarme con tu huerto entre los muertos? ¿Sabe, me está pareciendo que como soy caribeña y no del primer mundo tú crees que me conformaré con ese huertito y esa casita humilde? te equivocas querido Epi eres sobre sin el tafio, pero sobre mi futuro hablo yo; y el aguardiente, no lo ofrezca que con ese me embriagaré para poder soportar lo que me espera, pero no olvides las peras.
Espero me recibas en tus brazos amo; pero cómo olvidar al lechero que aun está vivo y al herrero y al carnicero y al juez de paz y a Yimi Carter, al maetro y al boticario, todos han sido parte de mi "Circulo amoroso". Tú serás mi preferido.
Y por ultimo te pido que le cuentes al doctor y al juez que mi poliandria es patológica, que mis ancestros son del Himalaya.
Siempre tuya…(y de los demás) Pánfila Expósito.
pos data
Epi, recuerda que mi apellido está relacionado con el desamparo no me abandones pero no me tengas en un nicho, tenme fuera.
Caso cerrado
Gracieta Recio Nal
Directora del "La Voz de Valdesconchas"
Reconocida Sra.
Respondiendo a la proclama de Rosa Mosqueta, hago saber mi vínculo con la victima que apareció frente a la iglesia y confieso quién es el muerto y el asesino; además, esclarezco los hechos ocurridos. Trato de ser sucinta para poder enlazar en cinta corta todo lo acontecido.
Todo nace y muere y allá va el desenlace, que me complace y que además espero no rechace y me abrace, cosa que me satisface y que merezco por comunicarle quién es el asesino y quién yace en el cementerio Desolase y sepa que le cuento porque me place; espero de usted me defienda y acorace.
El asesinato ocurrió por un "cuadrado amoroso" en el cual yo soy el centro del mismo. Bien sabe ud que Clotilde con su palique y cotilleo desinforma e informa a la vez a este pueblo. Ella afirma que es el Cura en defensa propia, porque escuchó una conversación oscura en la taberna de Andy Soberano y sacó su propia conclusión.
Sra periodista, el enterrador Epitafio guarda en sus frases lapidarias el epitafio "Tierra a la vista"; es sabido que Rodrigo de Triana, por cierto, amigo de este Sr, fue quien dijo la frase al ver tierra firme en lo que es hoy el continente americano, mi continente, y la compartió con su amigo Epitafio. Este dato no debe ignorarlo.
En la taberna el Sr Epitafio conversaba con su amigo Rodrigo, éste solo conocido en el pueblo por el enterrador pues no vivía en "Valdesconchas". De Triana le comentó que odiaba a todos los curas porque los reyes de España no le dieron la recompensa que ofrecieron al primero que viera las nuevas tierras, como sabe ud, es América y a pesar de que su esposa América lo ayuda mucho a soltar el pasado, él sigue odiando todo lo que se relacione con el catolicismo. Epitafio le dice a Rodrigo: "Comparto tu desprecio hacia Don Discípulo de Dios, no por ser católico sino porque tenía de criada a quien fue mi amante, lavándole hasta los calzoncillos" y en ese momento dijo mi nombre. Como le comenté anteriormente, la cotilla del pueblo lo escuchó y chismoseó.
Por otra parte Leite Gaza, es uno de los cojos que frecuentaba el "Bar adentro" y a decir verdad era mi amante en ese momento, porque le confieso que antes de él fue Epitafio;
Leite entró a la taberna pero no se sumó a la conversación. Los tres: Leite, Epitafio y Rodrigo odiaban a mi tío por diversas razones; pero también Epitafio odiaba a Leite porque yo engañé al primero con el segundo. Espero que entienda los datos que enlaza la cinta sucinta.
Epitafio, como amigo de Rodrigo, le contaba lo feliz que había sido conmigo durante mi relación con él y Rodrigo se entusiasmó y ese día del asesinato lo sumé a mis amantes.
Aquella noche, increíble pero cierto, llegó a la Iglesia, Leite y yo detrás del altar con Rodrigo disfrutaba el mejor romance de mi vida; al vernos dijo en voz baja pero lleno de ira -casta y sencilla, "mosca muerta", no vas a la discotecas del pueblo a danzar pero vienes a "pegarme los tarros" en este lugar sagrado, y continua, -"al lechero no lo mataron por echarle agua a la leche" sino por matar a una ramera como tú. En eso Rodrigo de Triana se interpone entre los dos, pero Leite enfurecido le hizo tragar una pequeña campanilla que estaba al lado de la vinajera y de la patena. Rodrigo asfixiándose me miraba fijo hasta que expiró. Leite lo sacó para fuera del templo y se fue como si nada pasara, pero antes vi que llamó por el teléfono fijo de la Iglesia a Raúl Vacas y Mario Vaquerizo.
Periodista, ahí en el teléfono de la Iglesia están las huellas de Leite; él olvidó traer leche para borrarlas; y en la barriguita de la personita de Rodrigo está la evidencia, la campanita. Creo que más pruebas no necesita.
Lo de Epitafio fue hermoso / lo mío no tiene nombre / lo de Rodrigo fue horroroso / y con Leite suman cuatro / de este "cuadrado amoroso".
Directora del "La Voz de Valdesconchas"
Reconocida Sra.
Respondiendo a la proclama de Rosa Mosqueta, hago saber mi vínculo con la victima que apareció frente a la iglesia y confieso quién es el muerto y el asesino; además, esclarezco los hechos ocurridos. Trato de ser sucinta para poder enlazar en cinta corta todo lo acontecido.
Todo nace y muere y allá va el desenlace, que me complace y que además espero no rechace y me abrace, cosa que me satisface y que merezco por comunicarle quién es el asesino y quién yace en el cementerio Desolase y sepa que le cuento porque me place; espero de usted me defienda y acorace.
El asesinato ocurrió por un "cuadrado amoroso" en el cual yo soy el centro del mismo. Bien sabe ud que Clotilde con su palique y cotilleo desinforma e informa a la vez a este pueblo. Ella afirma que es el Cura en defensa propia, porque escuchó una conversación oscura en la taberna de Andy Soberano y sacó su propia conclusión.
Sra periodista, el enterrador Epitafio guarda en sus frases lapidarias el epitafio "Tierra a la vista"; es sabido que Rodrigo de Triana, por cierto, amigo de este Sr, fue quien dijo la frase al ver tierra firme en lo que es hoy el continente americano, mi continente, y la compartió con su amigo Epitafio. Este dato no debe ignorarlo.
En la taberna el Sr Epitafio conversaba con su amigo Rodrigo, éste solo conocido en el pueblo por el enterrador pues no vivía en "Valdesconchas". De Triana le comentó que odiaba a todos los curas porque los reyes de España no le dieron la recompensa que ofrecieron al primero que viera las nuevas tierras, como sabe ud, es América y a pesar de que su esposa América lo ayuda mucho a soltar el pasado, él sigue odiando todo lo que se relacione con el catolicismo. Epitafio le dice a Rodrigo: "Comparto tu desprecio hacia Don Discípulo de Dios, no por ser católico sino porque tenía de criada a quien fue mi amante, lavándole hasta los calzoncillos" y en ese momento dijo mi nombre. Como le comenté anteriormente, la cotilla del pueblo lo escuchó y chismoseó.
Por otra parte Leite Gaza, es uno de los cojos que frecuentaba el "Bar adentro" y a decir verdad era mi amante en ese momento, porque le confieso que antes de él fue Epitafio;
Leite entró a la taberna pero no se sumó a la conversación. Los tres: Leite, Epitafio y Rodrigo odiaban a mi tío por diversas razones; pero también Epitafio odiaba a Leite porque yo engañé al primero con el segundo. Espero que entienda los datos que enlaza la cinta sucinta.
Epitafio, como amigo de Rodrigo, le contaba lo feliz que había sido conmigo durante mi relación con él y Rodrigo se entusiasmó y ese día del asesinato lo sumé a mis amantes.
Aquella noche, increíble pero cierto, llegó a la Iglesia, Leite y yo detrás del altar con Rodrigo disfrutaba el mejor romance de mi vida; al vernos dijo en voz baja pero lleno de ira -casta y sencilla, "mosca muerta", no vas a la discotecas del pueblo a danzar pero vienes a "pegarme los tarros" en este lugar sagrado, y continua, -"al lechero no lo mataron por echarle agua a la leche" sino por matar a una ramera como tú. En eso Rodrigo de Triana se interpone entre los dos, pero Leite enfurecido le hizo tragar una pequeña campanilla que estaba al lado de la vinajera y de la patena. Rodrigo asfixiándose me miraba fijo hasta que expiró. Leite lo sacó para fuera del templo y se fue como si nada pasara, pero antes vi que llamó por el teléfono fijo de la Iglesia a Raúl Vacas y Mario Vaquerizo.
Periodista, ahí en el teléfono de la Iglesia están las huellas de Leite; él olvidó traer leche para borrarlas; y en la barriguita de la personita de Rodrigo está la evidencia, la campanita. Creo que más pruebas no necesita.
Lo de Epitafio fue hermoso / lo mío no tiene nombre / lo de Rodrigo fue horroroso / y con Leite suman cuatro / de este "cuadrado amoroso".
Pánfila Expósito
Miriam García Cabrera
Grupo A
Grupo A
Carta a Andy Soberano de Panfila Expósito:
Querido Andy Soberano
Espero te encuentres bien al recibir esta carta que escribo apresurada a escondidas de mi tío.
Apelo a nuestros gratos recuerdos para que puedas desviar los rumores de la cotilla Clotilde que me relacionan con el finado. Puede que el difunto te haya contado alguna cuestión que pudiera afectarme, alentado por ese soberano tan rico que tienes ,y confío en que la mantengas en secreto.
Sabes muy bien que Discípulo me ha prohibido acercarme a tu taberna y sobre todo a ese cuartito de atrás donde vivimos experiencias que me siguen ruborizando, pero prometo que me arriesgaré a reencontrarnos un día (o una noche) si seguimos apoyándonos en nuestro mutuo aprecio.
Te echa de menos,
tu querida Pánfila
Ana
Grupo C
Carta de Doña Ana Filáctico al señor cura de Valdeconchas del Páramo; Excelentísimo señor Reverendo Don Discípulo de Dios.
Querido Don Discípulo, espero que se encuentre usted bien y gozando de buena salud, lo cual puedo inferir dada su negativa de presentarse por esta humilde clínica que atiendo, desde hace tanto tiempo. No es un reproche, sé bien que es usted hombre ocupado y que sus asuntos son nada menos que los asuntos de Dios. Yo tampoco he tenido a bien pararme últimamente por su parroquia, debido, entre otras cosas, a una profunda crisis de fe que me aqueja. Una más en mi vida espiritual, sí, usted me conoce bien y sabe de mi carácter nostálgico y mi tendencia natural hacia el drama y el existencialismo más exacerbado del que se pueda tener noticia. No abundo más en ello y mejor procedo a explicar los motivos que hoy me obligan a escribir esta carta. Sabrá con toda seguridad del macabro hallazgo de apenas hace unos cuantos días acaecido en nuestro amado pueblo; Le estoy hablando, obviamente, del cadáver encontrado en una de nuestras calles, dentro de un automóvil. No se habla en nuestra comarca de otra cosa que no sea esto.
Verá, mi querido Don Disi, no tengo ningún dato certero para sospechar lo que sospecho, ni ninguna prueba fehaciente de esto que voy a escribir a usted, pero sí una intuición profunda, por ello es que tengo que decirle, aunque sea a modo de confesión lo siguiente: Creo saber la identidad del fallecido y, aún más, el motivo de su despedida de este mundo. Verá, puedo casi asegurar que se trató de un suicidio y que el cuerpo inerte pertenecía a quien en vida llevaba el nombre de Eutanasio Delbienmorir. Este desdichado estuvo alguna vez en mi clínica y le aseguro que sufría de una terrible enfermedad degenerativa que lo llevaría muy pronto al final irremediable que, por razones obvias, ya tuvo. A mí me tocó atenderle cuando llegara con fuertes dolencias, propias de su grave estado de salud, después de que Doña Remedios Sanitas lo enviara hasta mí, al término de hacerle una breve revisión médica y después de determinar que se trataba de un caso sin remedio, para que yo le suministrarse algún remedio paliativo. En cuanto me enteré del terrible suceso, del hallazgo del cadáver, quiero decir, no pude sino pensar que se trataba de este pobre infeliz. La vida es un verdadero paño de lágrimas, no cabe la menor duda. Tomarás tú, querido, las medidas pertinentes para el caso, después de leer estas líneas que te escribo, en lo referente al alma y el eterno descanso de este infortunado.
En fin Disi, que ya te lo he dicho. No podía más con estos pensamientos y necesitaba desahogarme de alguna forma, tú me conoces. Tú, tú me conoces como nadie, para qué mentir…? Nada, que te dejo en paz, con tus cosas de Dios, como lo he hecho siempre. Como han sido siempre las cosas entre tú yo; Tú a los asuntos celestiales y yo…Yo a lo mío, ya lo ves, a mis enfermos, mis vendajes, a mis medicamentos y a mis muestras de orina en diferentes tonalidades de amarillos. Es así.
Un día de estos me pasaré de nuevo por tu parroquia. Entraré por la puerta de la sacristía y, si acaso estás libre, podemos charlar un poco y debatir sobre la Santísima Trinidad o sobre lo que tú quieras…A lo mejor sobre aquella obra de Søren Kierkeegad que tantos debates suscitara entre nosotros El concepto de la angustia…Por qué no?...
Tuya siempre:
Fili…
Esperanza García
Grupo A
Carta del carnicero a la directora de "La voz de Valdeconchas"
Graci, querida:
Como bien sabrás, todo empezó el lunes 12 de enero sobre las cinco de la tarde. El Fundador nos informó de que había un cadáver a la puerta de la iglesia. Sé que no te va a gustar, pero lo primero que pensé es que ojalá hubiera sido tu madre en lugar del desconocido. Ya sabes que estoy harto de andar a escondidas y vernos sólo una vez a la semana. ¡Es que tu madre!
Nos fuimos congregando todos los que estábamos en el pueblo y dimos rienda suelta a nuestros pareceres sobre el hecho. Como no estabas presente, te informo de qué se habló y te comento mis impresiones. Más que del muerto, que nadie sabe quién es, ni qué pintaba en el pueblo, se rajó mucho de los pecados de la carne. Que si el Evaristo estaba liado con Tomasa, no veas lo melindrosos que se pusieron, empalagosos como merengues. Que si el cura cojeaba por Tendinitis. Que si había asunto entre Pánfila y el finado. Ya ves tú, Pánfila: "cándida, bobalicona, tarda en el obrar", si no hay nombre mejor puesto en todo el pueblo. ¡Ah! y de lo que pensamos de los maestros nada de nada. Que a los niños sí, pero entre ellos no se enseñan nada.
Temblando estaba de que saliera lo nuestro, pero ni mención. Parece que lo estamos haciendo bien y nadie sospecha. Ni siquiera Clotilde, con la que intercambié algunos comentarios, y ya sabes que tiene la lengua más afilada que mis cuchillos y la oreja fina como el papel de fumar.
La cosa fue bastante bien hasta que Demutuo, que es un listo y un averiguao, vino a decir que al desconocido lo había matado yo. Me hervía la sangre, pero me contuve de romperle la crisma. ¡Que uno es de carne y hueso, coño! Además, me barrunto que el infundio de que yo tengo algo de pluma ha salido de él. Tú sabes, Graci, cariño, que eso nos ha favorecido para mantener en secreto lo nuestro, pero él lo hizo con mala fe. Se inventó lo mío y no es capaz de ver lo que hay entre el tabernero y el Fundador. Si de toda la vida: "Fundador y Soberano siempre han ido de la mano". Bien podía haberse quedado en su pueblo, Puerto Seguro, allá en la raya.
Después, a solas, le pedí explicaciones y me aseguró que él no dijo que fuera culpable sino presunto culpable. No sé qué tiene que ver lo del presunto aquí. Como no sea por lo del jamón. Hablando de Portugal, qué recuerdos aquel fin de semana del 22, el único que hemos pasado juntos, cuando en aquel pueblito, al lado de Oporto, agarraditos de la mano, vimos el buzón dorado con el cartel: "Só cartas de amor". Pensarlo y ponerme tierno como el solomillo, todo uno.
Ya te digo que nadie tiene claro nada. Yo tampoco. Pero tengo mi teoría. Por cómo han pasado las cosas, lo que se ha dicho y callado, me parece que el que tiene las manos manchadas de sangre es el Fundador. Y te explico: hace y deshace a su antojo. Inventa como le interesa: el pueblo, el muerto, la marca del coche y a nosotros mismos. Es el que primero ve el cadáver y puede quitar o añadir pruebas. Aprovecha cuando reparte los personajes, y deja fuera a Alférez Provisional y a ti, que sois los que más conocimiento tenéis sobre cómo actuar en estos casos. Y enseguida Demutuo, su mano derecha, encontró un culpable. Me huele a chamusquina.
Claro que también puede que... ¡No quiero ni pensarlo!
Seguiré indagando el tema con Clotilde, que ya sabes que es el periódico local no impreso, aunque me cueste algunas piezas de casquería.
Nos vemos, como siempre, el viernes por la tarde, mientras tu madre echa la siesta.
Encarnecidamente tuyo, Torcuato
Nicolás Casillas
Grupo A
Carta de Don Epitafio Mármol a Doña Gracieta Recio Nal
Directora de “La voz de Valdeconchas”
NO SOMOS NADIE
Esta mañana hemos amanecido (que no es poco) con un caso que a todos nos preocupa:
Tenemos que cargar con un muerto.
Como sepulturera y desde este rotativo local, quiero comunicarles que he solicitado a nuestra alcaldesa que libere una partida presupuestaria para adquirir urnas funerarias pues solo nos queda alguna de color rosa chicle y otra con motivos atigresados, que no son siempre del gusto de todo el mundo viviente ( y no viviente). He solicitado también conocer la identidad del finado para esculpir su nombre y dedicarle uno de mis famosos epitafios. Sirva de ejemplo aquel que le dediqué a La Iluminada que decía “Mira que os dije que me estaba muriendo y no me hacíais caso”, o aquel otro en la tumba del señor Roque: “Se murió cuando dejó de beber”, que no es por nada, pero me lo copió un escritor americano. Recordad también el del militar que dice “Se sienten coño”. Y qué decir de aquél tan filosófico dedicado al mago que vino con un circo al pueblo: “Nada por aquí nada por allá”. Pero mi epitafio preferido es el del Amancio que reza: “Un amigo y yo apostemos quien aguantaba mas debajo del agua: gané”.
Mi creatividad no tiene límites y alcanza más allá de la muerte. Para el presente (cuerpo ) he pensado esculpir en mármol algo sencillo pero coquetón: “No tenía donde caerme muerto, y me vine a este barrio”.
Espero seguir siéndoles útil.
Fdo: Epitafio Mármol
Aurora Martín
Grupo C
Carta de la alcaldesa al enterrador
Valdeconchas del Páramo
13 y martes, 1 del 2026
Señor enterrador, Epitafio Mármol.
Le escribo, como representante del pueblo, para que adopte la aptitud más equilibrada en este triste acontecimiento: Una incineración abrasiva a fin de que no quede ni resquicio del finado. Entiéndame, no pretendo obstaculizar a la Justicia, sólo quiero no dejar huellas aquí y acullá de un hecho tan ignominioso para esta afamada villa.
En sus manos dejo el modo y manera de llevarla a efecto. Sé que le gusta coleccionar cadáveres, pero ahora no es lo propio.
Espero las cenizas lo antes posible.
Sin más, se despide atentamente la burgomaestra de Vadeconchas del Páramo.
Rosa Mosqueta.
Carta a Doña Gracieta Recio Nal, directora de “La voz de Valdeconchas”
Como representante, elegida democráticamente, por la mayoría de los valdeconchenses, 25 votos a favor y 1 en contra, me dirijo a usted para que, de una vez por todas, acaben los malentendidos que tanto perjuicio hacen a la pacífica vida de este singular pueblo, dominado por el carteo: “No me gusta la fruta”, dijo Alguien.
Así acudo a la prensa para manifestar que callen las habladurías, las palabras malintencionadas, los cuchicheos y que reine la paz entre nosotros.
No hubo crimen. El difunto, del que todo el mundo opina, murió de un atracón. Lo conocíamos bien, aunque ahora parece que nadie quiere acordarse de él.
Fue nuestro vecino hasta las elecciones celebradas hace 15 años y, si mal no recuerdo, el único que no me votó, de ahí que tuviera que poner tierra por medio, vistos los resultados electorales. No sé, a ciencia cierta, que lo trajo de nuevo, pero le aseguro, como representante, legítimamente elegida, que murió por empacho. Y así lo declarará la justicia, si la benemérita lleva el caso a juicio.
Sin más asuntos indiscretos que tratar, espero que publique esta carta en la primera página de su periódico, ya que mi nombre no puede aparecer en otras, por algo soy la representante legítima del pueblo.
Firmado: Rosa Mosqueta, burgomaestra de Vadeconchas del Páramo.
JB
Grupo C
Carta del Mecánico Yimi Carter a La Alguacila Anuncia Bandos
En Valdeconchas a 13 de enero de 2026
Estimada Anun:
Me pongo en contacto contigo para decirte que en lo relativo al suceso de la iglesia, puede que sepa algo. No quiero Anun que lo pregones a los 7 vientos porque te lo digo a tí por la amistad tan estrecha que siempre hemos tenido.
Puedo decir que al finado lo conocía desde hace algún tiempo porque me traía su Panda, que en realidad era un Ferrari comuflado con la carrocería de Seat, para hacerle el cambio de aceite y la puesta a punto. Lo sé porque tenía el Cavallino Rampante en la guantera y me pidió que le consiguiera la ese de Seat en algún desguace. Ayer mismo le dí la última factura. Si bien, también te diré, que estaba un poco nervioso y que al sacar el coche le dio en el frontal de la puerta. Pero lo que en realidad quería comentarte era que, como ya sabes, me gustan muchos los tatuajes, y el individuo , en cuestión, tenía uno muy bonito en el brazo con la palabra PAN en grande y me comentó que estaba dedicado a lo que quería más en esta vida. Yo pensé que era dedicado al rico manjar porque el siempre venía con su barra de bogavante bajo el brazo. Creo Anun que era el novio secreto de Panfila y el tatuaje no está dedicado al pan sino a ella.
A mi me gusta ser claro Anun y Don Disci no ha podido ser, ¡si es un santo varón! si estaba feliz con el novio secreto de Pan, porque a mi me lo había dicho. Yo creo que fue Pili Quin y por celos. Hace unos días pasó por el taller y me contó que había encontrado el hombre de su vida, que era muy rico y que se llamaba Amerto Fast pero que tenía que resolver una pequeña dificultad ya que pensaba que le ponía los cuernos con otra.
Mira Anun no quiero acusar a nadie pero con ese nombre no puede ser otro. Si acaso no tienes pregón hoy puedes dar un bando con el nombre del muerto, eso sí, sin dar las fuertes.
Un saludo, seguimos en contacto
Yimi Carter
Carta del Jimi Carter, Mecánico de Valdeconchas a la Directora de “La voz de Valdeconchas” Dña Gracieta Recio Nal
Estimada directora
Me dirijo a usted, en referencia a la noticia que sacó su periódico la semana pasada acerca del asesinato ocurrido en su localidad, para aportar algunos hechos que ustedes no han tenido en cuenta porque quizá lo desconozcan.
En primer lugar le diría que se han precipitado al dar como ciertas, algunas sospechas que son infundadas y sin verificar. Me temo que esa información que recogieron sólo puede venir de una persona, su prima La Palique, que todos sabemos que miente más que habla. Aquí pasan varias cosas que le voy a contar a usted: primero Amerto Fast, el finado, no era ningún desconocido en el Valdeconchas, lo conocía Don Discípulo, yo mismo y varias mujeres que andaban detrás de él. Lo conocía Dña Ciclopédia, la maestra, que fue la que le hizo el tatuaje con el nombre de PAN en el brazo, ya que fue tatuadora de joven y estaba enamoradísima de él. Lo conocía también Pili Quin que le daba las mechas todos los meses y le ponía alisador al pelo y esta última vez, el día de los hechos, le convenció para que se pusiera esas extensiones que la volvían loca. También Marta Pájinas le quería y por eso todos los libros que se encontraron en el coche tenían puntos de lectura de ganchillo que ella misma le hacía en sus ratos libres en la biblioteca, así como la manta que encontraron en el asiento de atrás. Pero el amor de Amerto fue Pánfila, con la que se veía todos los martes mientras su tío celebraba la misa de las 5 y media.
Todas ellas le adoraban, pero los hombres no se percataron de su presencia. Ninguno salvo uno, Evaristo Salvasentencias que llevaba muy mal le relación de Pan con Amerto Fast, ya que Don Disci siempre le había dicho que su sobrina hacía buena pareja con él y él claro...se había hecho sus ilusiones. Don Disci es incapaz de matar a una mosca y menos impedir que su sobrina fuera feliz.
Un periódico tiene que ser profesional y riguroso, que tenga como principios la veracidad, la profesionalidad, la ética y el servicio al pueblo. Señora directora, separe la opinión de la alcahueta de su prima con la información veraz y evite opiniones personales e ideológicos en la presentación de los hechos.
Atentamente
Yimi Carter
ELCA
Grupo C
Carta de Torcuato y Mitad a Doña Clotilde Palique
Valdeconchas del Páramo, a quince de enero del año dos mil veintiséis
Doña Clotilde Palique Rumores
Calle del Cotilleo, sin número, bajinis
00000 VALDECONCHAS DEL PARAMO
Mi querida Cloti:
Hoy en la carnicería se cortaba la tensión, más que los filetes. Sin cuchillos, sólo con las miradas y los susurros. Un muerto inesperado en el pueblo y no parece que haya sido de miedo. Hablan, por lo bajo y en alto, de un rumor que a buen seguro has sido tú quien lo ha echado a correr. Cómo te encandilan los chismes y los cotilleos. Y nada menos que has metido en el ajo al cura, D, Discípulo, como ejecutor del finado. Pero si ese curita no tiene ni media hostia, no es capaz ni de meter miedo, cómo va a matar a nadie.
A pesar del gran aprecio que te procuro, he de relatarte lo que tú sabes que ha ocurrido, y que el insidioso pico de cotorra que adorna tu pequeña y bonita cabecita se apresta a burlar con falsas habladurías dichas a diestro y siniestro.
Antier tu marido pasó por la carnicería; esperó su turno, pues estaba antes el Andy que compraba orejas y morro para los pinchos de su taberna. Tu marido me sorprendió, pues a pesar de ser un completo rácano, se estiró y compró un estupendo jamón. Al pagar masculló unas palabras. Para disfrutar con mi amada, le entendí. El Andy recogió su paquete, me guiñó un ojo y por lo bajo, anunció: habrá fiesta en la cocina.
Como andaba mosca, el Andy esperó y vio a tu marido presto y contento con su jamón, doblar la esquina y subir a un Seat Panda en el que había otra persona. Se quedó de piedra, me contó luego. Casi seguro que era la Pánfila quien estaba en el Seat Panda, la sobrina del cura, la misma.
Que el Seat Panda parara frente a la Iglesia sería casualidad o la querencia de la Pánfila a frecuentarla por su afición al levantamiento de hostia que su tío practicaba cada rato y que a ella la arrebataba de aquella manera. Quizás fuera también casualidad que tú, mi estimada Cloti, fueras a esa misma hora a la Iglesia y te dieras de bruces con el espectáculo al que no te habían convocado, ni al que te hubieras apuntado. Ver a tu marido abrazado, pegado, ensamblado con la Pánfila.
Todo se complicó de repente: golpeaste el cristal, se despegaron, más despacio de lo que tu hubieras ordenado; tu marido vio tu cara, que ya no era de cotorra, abrió la puerta que golpeó la pared de la Iglesia, enredó sus piernas en el asiento del coche y cayó al suelo. La pánfila salió corriendo como alma que lleva el diablo.
Cloti, querida, tu pensaste que todo era un mal susto. Y para verte libre de rumores, habladurías y chismes, metiste a tu marido como buenamente pudiste de nuevo en el Seat Panda y cerraste la puerta antes de salir a toda prisa a tu casa, mirando bien a todos lados por si algún vecino de Valdeconchas podría haber visto u oído algo de lo que allí había ocurrido. En esa última y fugaz panorámica visual sobre el coche, observaste claramente que en el asiento trasero había un jamón y varios libros y papeles desparramados.
Esto es lo que yo creo que sucedió, Cloti, mi perspicaz cotilla mayor.
O quizás fuera de otro modo. O que todo fuera una mala casualidad, o una ensoñación o sólo un chismorreo que tu pusiste en circulación en nuestro pueblo. Esos chismes que tanto divierten y alegran la vida a los pocos que todavía quedamos en este pueblo. O quizás ni siquiera eso; puede que Valdeconchas tampoco exista en realidad y todo sea fruto de la imaginación o de la alucinación de un grupo que se comporta como si se tratara realmente de escritores y no meros aprendices de contadores de pequeñas historias.
De todos modos, resulta entretenido y divertido trajinar este suceso y, por ello, dicen que escriba una carta a nuestro gran diario local “La voz de Valdeconchas”, dirigido desde siempre por la laureada, aunque también, malencarada y cruel, Doña Graciela Recio Nal, a fin de relatar mi versión sobre el presunto asesinato o simple muerte accidental o natural de tu marido, del cual tu estabas profundamente insatisfecha. Esto último, es lo que cada día pregonaba la Pilu a todas las que aturdía con los secadores en su peluquería.
A pesar de eso, no escribiré otra carta, para no dar más faena al amigo Epístulo, cartero de Valdeconchas, tan cargado de trabajo en estas fechas y porque resulta innecesario, pues el misterio se resolverá en cuanto D. Discípulo y la Pánfila, se dejen de hostias, y cuenten, al fin, lo realmente acontecido.
Tuyo siempre,
Torcuato y Mitad
Gabriel Risco Ávila
Grupo C
Carta de Torcuato y Mitad a Doña Clotilde Palique
Valdeconchas del Páramo, a quince de enero del año dos mil veintiséis
Doña Clotilde Palique Rumores
Calle del Cotilleo, sin número, bajinis
00000 VALDECONCHAS DEL PARAMO
Mi querida Cloti:
Hoy en la carnicería se cortaba la tensión, más que los filetes. Sin cuchillos, sólo con las miradas y los susurros. Un muerto inesperado en el pueblo y no parece que haya sido de miedo. Hablan, por lo bajo y en alto, de un rumor que a buen seguro has sido tú quien lo ha echado a correr. Cómo te encandilan los chismes y los cotilleos. Y nada menos que has metido en el ajo al cura, D, Discípulo, como ejecutor del finado. Pero si ese curita no tiene ni media hostia, no es capaz ni de meter miedo, cómo va a matar a nadie.
A pesar del gran aprecio que te procuro, he de relatarte lo que tú sabes que ha ocurrido, y que el insidioso pico de cotorra que adorna tu pequeña y bonita cabecita se apresta a burlar con falsas habladurías dichas a diestro y siniestro.
Antier tu marido pasó por la carnicería; esperó su turno, pues estaba antes el Andy que compraba orejas y morro para los pinchos de su taberna. Tu marido me sorprendió, pues a pesar de ser un completo rácano, se estiró y compró un estupendo jamón. Al pagar masculló unas palabras. Para disfrutar con mi amada, le entendí. El Andy recogió su paquete, me guiñó un ojo y por lo bajo, anunció: habrá fiesta en la cocina.
Como andaba mosca, el Andy esperó y vio a tu marido presto y contento con su jamón, doblar la esquina y subir a un Seat Panda en el que había otra persona. Se quedó de piedra, me contó luego. Casi seguro que era la Pánfila quien estaba en el Seat Panda, la sobrina del cura, la misma.
Que el Seat Panda parara frente a la Iglesia sería casualidad o la querencia de la Pánfila a frecuentarla por su afición al levantamiento de hostia que su tío practicaba cada rato y que a ella la arrebataba de aquella manera. Quizás fuera también casualidad que tú, mi estimada Cloti, fueras a esa misma hora a la Iglesia y te dieras de bruces con el espectáculo al que no te habían convocado, ni al que te hubieras apuntado. Ver a tu marido abrazado, pegado, ensamblado con la Pánfila.
Todo se complicó de repente: golpeaste el cristal, se despegaron, más despacio de lo que tu hubieras ordenado; tu marido vio tu cara, que ya no era de cotorra, abrió la puerta que golpeó la pared de la Iglesia, enredó sus piernas en el asiento del coche y cayó al suelo. La pánfila salió corriendo como alma que lleva el diablo.
Cloti, querida, tu pensaste que todo era un mal susto. Y para verte libre de rumores, habladurías y chismes, metiste a tu marido como buenamente pudiste de nuevo en el Seat Panda y cerraste la puerta antes de salir a toda prisa a tu casa, mirando bien a todos lados por si algún vecino de Valdeconchas podría haber visto u oído algo de lo que allí había ocurrido. En esa última y fugaz panorámica visual sobre el coche, observaste claramente que en el asiento trasero había un jamón y varios libros y papeles desparramados.
Esto es lo que yo creo que sucedió, Cloti, mi perspicaz cotilla mayor.
O quizás fuera de otro modo. O que todo fuera una mala casualidad, o una ensoñación o sólo un chismorreo que tu pusiste en circulación en nuestro pueblo. Esos chismes que tanto divierten y alegran la vida a los pocos que todavía quedamos en este pueblo. O quizás ni siquiera eso; puede que Valdeconchas tampoco exista en realidad y todo sea fruto de la imaginación o de la alucinación de un grupo que se comporta como si se tratara realmente de escritores y no meros aprendices de contadores de pequeñas historias.
De todos modos, resulta entretenido y divertido trajinar este suceso y, por ello, dicen que escriba una carta a nuestro gran diario local “La voz de Valdeconchas”, dirigido desde siempre por la laureada, aunque también, malencarada y cruel, Doña Graciela Recio Nal, a fin de relatar mi versión sobre el presunto asesinato o simple muerte accidental o natural de tu marido, del cual tu estabas profundamente insatisfecha. Esto último, es lo que cada día pregonaba la Pilu a todas las que aturdía con los secadores en su peluquería.
A pesar de eso, no escribiré otra carta, para no dar más faena al amigo Epístulo, cartero de Valdeconchas, tan cargado de trabajo en estas fechas y porque resulta innecesario, pues el misterio se resolverá en cuanto D. Discípulo y la Pánfila, se dejen de hostias, y cuenten, al fin, lo realmente acontecido.
Tuyo siempre,
Torcuato y Mitad
Gabriel Risco Ávila
Grupo C
Carta a la directora del diario "La voz de Valdeconchas"
Señora directora de mi admirado diario La voz de Valdeconchas
Es la primera vez que me dirijo a usted a pesar de los muchos años que llevo viviendo en Valdeconchas.
Hasta ahora mi tiempo y mi cabeza estaban dedicados a la atención y al cuidado de mi pequeña tienda, mi “Ultramarinos Astrid”, que tanto esfuerzo ha requerido hasta conseguir, en este momento, proporcionarme ciertos beneficios económicos que mejoran mi calidad de vida, junto a otros menesteres que no creo necesario exponer aquí. Pero las circunstancias acaecidas hace unos días me obligan a romper el silencio mantenido hasta ahora. Llegué a Valdeconchas guiada por las palabras, no habladas, pero sí escritas, soñando con encontrar un lugar donde mis recuerdos y sueños pudieran aterrizar sobre el papel en un acto de conocimiento de mí misma. Yo era el emisor y el receptor de mis cartas, e ignoraba el objeto y lugar más visitado y utilizado de Valdeconchas: el buzón de correos.
Pero…, la noticia de la aparición del cadáver de un hombre dentro de un coche me obliga a ponerme en contacto con usted. Este suceso ha provocado en nuestros vecinos, tal y como yo percibo entre mi clientela, un estado de locura y desazón junto a supuestas conjeturas e indagaciones sobre la causa del fallecimiento de este hombre. Las cartas van y vienen, unas con falsas noticias, otras señalando desconfianzas que pueden dañar la buena convivencia que siempre ha reinado entre los vecinos y vecinas y todo, así lo creo yo, por esa ansia de escribir, escribir, creyendo que conocen todo unos de otros.
Este acontecimiento tan inesperado puede dañar la naturalidad y buen uso de las palabras empleadas, hasta ahora, en esas cartas que siempre han volado de casa en casa, de vecino en vecino. De ahí mi deseo de que sea su diario quien inste a los habitantes de Valdeconchas a mantener la serenidad, que dejen que los pensamientos y la imaginación libres de culpas y falsas acusaciones, para que vuelvan a volar cartas escritas desde la imaginación, sí, pero también con palabras apasionadas escritas desde el corazón, porque a veces la imaginación coge un vuelo más alto y precipitado de lo deseado.
Sin más y agradeciendo el tiempo robado por mi carta se despide,
Benita del Norte.
“Ultramarinos Astrid”
María José Martín
Gurpo C
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