Carta de presentación

Tras un largo verano volvemos a nuestra actividad del taller de escritura creativa. El primer día siempre es de toma de contacto, de presentación. Miro las caras expectantes de quienes llegan por primera vez. Perciben que la mayoría de los participantes se conocen, se saludan, bromean. Son los repetidores, los reincidentes, los que año tras año deciden volver a inscribirse en el taller. Esa fidelidad me conmueve y me alegra. Pero también faltan caras a las que se echa de menos. Las plazas de los tres grupos son contadas y la pasarela de acceso compleja. Hay que estar atentos, ser muy rápidos y no equivocarse en el proceso para conseguir un asiento. De lo contrario pasas a la lista de espera. Esa es la otra cara, la que peor llevo. Ver como gente entusiasta y trabajadora por azares y órdenes de la inscripción queda excluida (espero que no por mucho tiempo) de los grupos y tienen que permanecer a la orilla del taller hasta que encuentran acomodo.



Foto de archivo. (iStock)


Y aquí estamos. A punto de empezar la singladura. Hay quien estrena libreta y quien llega con promesas renovadas de que este año trabajará mucho más. Veremos.

En la primera sesión presentamos el programa que seguiremos a lo largo del trimestre y que está reflejado a la izquierda de esta entrada del blog pero también hablamos de escritura. De libros o escritores que cambiaron nuestra vida o que abrieron nuevos caminos en nuestro proceso creativo o que, incluso, nos sacaron de un tiempo de improductividad y sequía. El libro de Ana Belén Ramos titulado Taller de escritura creativa en 44 desafíos nos situó ante este cuestión. En él, la autora cuenta cómo la poesía de Vladimir Holan supuso para Clara Janés una auténtica revolución. Hasta el punto de que la lectura de uno de sus libros de poemas provocó en ella el deseo de viajar a Kampa para conocerlo. Pero no solo eso, también quiso aprender checo para poder disfrutar su literatura en su lengua original. Gracias a ello ahora podemos disfrutar de Holan traducido por Clara Janés. El poemario Kampa fue la forma en que Clara Janés celebró ese encuentro con Holan. Un libro lleno de sensualidad y erotismo escrito para ser leído y escuchado. Una de los poemas, un juego con la palabra "amor", lo canta la propia autora en este vídeo. 

Tras un poema de Clara titulado "Llegarán los almendros en flor a tu ventana" Ana Belén Ramos nos propone el desafío 43: "Escribir una carta a tu escritor/a favorito/a" (puedes leer la propuesta completa más abajo). Y entonces nos planteamos. ¿A quién escribiría? Yo seguro que a Francisco Umbral, a Luis Rosales, a Lope de Vega, a Oliverio Girondo, a Gloria Fuertes, a Alejandra Pizarnik, a Antonio Gamoneda o a Ernestina de Champourcín cuya lectura también produjo en mí alguna pequeña o gran revolución.

Cuando preparaba la ficha de trabajo para la sesión me encontré con una carta firmada por Isabel García-Wetzler, escritora y traductora de libros como La tarde de un escritor de Peter Handke o Más allá del amor de Martin Walser. Dicha carta fue publicada en el número 55 de "Los cuadernos del Norte", una revista publicada en Oviedo en los años 80. En ella la escritora homenajea a Millás. Le cuenta como una escritora frustrada se enamora de un personaje secundario de El desorden de tu nombre y decide escribir a su editor. Escribir al autor para hablarle del amor a su personaje en lugar de a él, sería muy violento. El editor del escritor del que se ha enamorado puede entregarle además una nota que ha escrito para él. Se van a ver pronto. La publicación de un libro está en juego. La nota llega finalmente a manos de Orlando Azcárate pero está escrita en alemán. El joven escritor no entiende nada y decide finalmente escribir a quien le dio vida para que le aclare las cosas. Un juego de escritura divertido. Y un juego de cartas. La de Isabel García-Welzler a Millás, la de la escritora frustrada a su editor y la de Orlando Azcárate, el personaje secundario de la novela que entusiasmó a Isabel a Millás. De esta última sólo conocemos el encabezamiento pues es el cierre circular de un texto, una carta, en la que se respira la influencia del escritor a quien va dirigida.

Esta carta que descubrí en un rincón oculto de la web me llevó a mi librería para desempolvar El desorden de tu nombre, una novela que estaba allí cuando despertó el dinosaurio, sobre el estante, esperando el momento de ser leída. Un editor y un escritor de ficción fueron los culpables de que devorase la novela en unas horas. Y les doy las gracias, a ellos y a Millás. Y a Isabel por esa carta que para entenderla en su conjunto es preciso conocer la novela.

Dejo por aquí otra carta, la que Eduardo Martínez Rico escribe a Jorge Luis Borges. Puedes leerla en este enlace. O la de Alejandro Marcos titulada "Carta al escritor de hace 10 años"


Propuesta de escritura

Transcribimos a continuación el desafío 43 que propone Ana Belén Ramos:
¡A escribir! En mayor o menor medida, todos los lectores encuentran una vinculación especial con alguno de los artistas que descubren. ¿Cuál sería el/la artista con quien guardas, aunque sea secretamente, una relación más estrecha? Esta propuesta no te exige que dediques un libro completo, como hizo Janés, sino algo más sencillo. Escríbele una carta. Quizá si te encontrases con esa persona no serías capaz de transmitir todo lo que has disfrutado de su trabajo. Afortunadamente, las cartas lo hacen todo más fácil. Así que ¡manos a la obra!
¡OJO!: SI NO SABES POR DÓNDE EMPEZAR, HE AQUÍ UN COMIENZO:
Estimado/a..., he leído su obra y...
Vocabulario sugerido: Tú, desenterrar, encendida, reverencia, arabesque, puerta.



Y estos los trabajos recibidos hasta ahora:

Querido Carlos:

No sé si recibirás esta carta porque allí donde estás no existen direcciones ni buzones; allí solo hay silencio. Aun así, te escribo estas letras para darte las gracias.
Quizá te suene tonto si te digo que, después de haber vivido cinco años en Barcelona, me di cuenta, al leer "La sombra del viento" de que en realidad no la conocía.
Tú me enseñaste a mirarla de una forma diferente y entendí que una ciudad también puede tener cicatrices, secretos, misterios y fantasmas, además de calles y de plazas.
Leyendo tu novela sentí un pellizco de nostalgia que me acompañó en cada página y un deseo irrefrenable de volver a aquella ciudad para descubrirla de nuevo.
Reconozco que encontrar a Daniel, a Bea, a Fermín y a Carax fue un antes y un después en mis lecturas. Jamás he vuelto a tener esa sensación de embrujo tan fuerte, esa sensación de conocer a los protagonistas y de sentir que era una más entre ellos viviendo intensamente entre las páginas.
Me golpeó tu novela, me conmovió profundamente.
Fuiste capaz de dibujarme un lugar que se quedó dentro de mí incluso después de cerrar el libro y cuando pensé que ya nada podría conmoverme más, descubrí la música que tú mismo compusiste para acompañarlo.
Y entonces ocurrió algo mágico difícil de explicar.
Escucharla fue como atravesar una puerta misteriosa detrás de la que todo cobraba vida.
Por eso la guardo entre mis cosas especiales. Porque fue como un regalo.
Cada vez que la escucho vuelvo a las calles de Barcelona y se abre ante mí una puerta que me lleva directamente al corazón del Cementerio de los Libros Olvidados.

Con cariño, Aurora.

Enlace a la música que Carlos Ruiz Zafón compuso para la sombra del viento...
Track 1: La sombra del viento.

Aurora Zarco
Grupo B


Carta a Virginia

7 de octubre de 2026

Querida Virginia, he vuelto a leer el libro que publicamos cuando tú ya no estabas. Los amigos, con ayuda de tu hermana, desenterramos poemas que habías guardado desde tu juventud, en ellos, sin reverencias ni arabescos, abres la puerta de tus sentimientos más escondidos.
En ellos confiesas ser una virtuosa de la farsa. Qué próximos estamos de personas que sufren sin mostrarlo, llevando una vida normal en apariencia. Quizás no nos esforzamos mucho por saber.
Al final, la vida te tenía reservada una última broma macabra: esa enfermedad incapacitante que deformaba tu cuerpo y lo llenaba de dolor.
Has conseguido mantener la dignidad propia de las grandes personas más allá de tu muerte. Sigues en la memoria de muchos de los que te conocimos.
A veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos.
Me alegro de ser tu amigo,

Enrique Martínez
Grupo C


Carta de socorro en una botella

Estimado lector,

No sé cómo empezar esta misiva, nunca me he dirigido a ti concretamente. A ti lector en general, al que le gusta cómo escribo, que agradece un lenguaje sencillo, que visualiza de manera cinematográfica lo que escribo y que se sorprende con los finales. Oh sí te quiero. Hola, ¿hay alguien ahí? Por favor ¡Sáquenme de aquí!

Es un honor para mí escribir estas letras. He de confesar que cada día, cuanto más escribo, menos me preocupan tu opinión, tu gusto o incluso tu estabilidad mental. Se acabó mi preocupación por tu sensibilidad. Socorro, necesito ayuda, estoy secuestrado por este loco. Escribo para mí, no para ti, ni para nadie. Disfruto viendo nacer bellas criaturas, psicópatas, asesinos despiadados de lo más hondo de mi cerebro. Yo solo me dedico a describir lo que aparece en mi cabeza. No soporto más esta tortura. ¡Sáquenme de aquí!  Es liberador escribir sin censura, sin la vocecita que importuna continuamente: “eso no se entiende”, “eso está mal escrito”, “eso es de mal gusto”. Está ocurriendo algo, este lugar se transforma, está turbio y tenebroso.

Es más, en este momento, en este preciso instante, mientras avanzo con estas letras, he decidido acabar con esa fastidiosa conciencia de mi cerebro, está hablando de mí, ese soy yo, ayuda por favor, estoy aquí encerrado.  Estoy harto de que constantemente intervenga en mis textos. Es hora de desenterrar las más terribles criaturas, las historias más perturbadoras, Oh, no ¿qué es eso? Un ojo gigante cubierto de pelos, harto de que me corrija porque es de mal gusto, le están naciendo unos enormes tentáculos, !es horrible¡, o peor aún, ¿qué pensarán?, no, no, no, se acabó ya no hago ni una reverencia más, se está haciendo grande, muy grande, es enorme, en la parte superior ha brotado un faro con una potente luz encendida que alumbra en todas direcciones, ¿dónde estás vocecita? ¡asómate! ¡ábreme la puerta! se está formando una gran boca cubierta de dientes afilados como cuchillos jamoneros, ¡socorro!

Querido lector, lector, lector, por favor ayúdame, llama a … la policía, necesito salir de este horrible lugar, todo aquello que escribo existe, existe para mí, aunque tú no estés capacitado para verlo. Como decía mi buen amigo el tío Camuñas:

—¡ara lo bes! ¡ara bes que tía razón! ¡Qué barbaridad, que patadas al diccionario! ¡Qué gran hombre! Sabio y sensato.

Es divertido jugar con los palabros, palabras y palabrear está loco, es una condena hasta conseguir palacabrear mi pensamiento racional me ha encontrado, me tengo que esconder. Adiós lector, no sé qué ocurrirá a partir de ahora. Está aquí. ¡Sé que estás ahí! ¡Asómate! Tengo algo para ti, para tu pudor, ¿dónde estás?

No tardarás en caer. No te podrás esconder todo el tiempo.

Admirado lector, es el momento de despedirme. En resumen, quiero anunciarte que me alegro si te gusta lo que escribo, y si no me da igual, porque a mí me encanta crear desde el último reducto de libertad que queda en el ser humano y es una sensación embriagadora. Te falta una palabra, arabesque. La manera en que está escrita sabes perfectamente que no es válida.

¡Qué haría yo sin ti, vocecita! Gracias a ti ya está en el texto correctamente escrita.

¿Dónde te escondes?

¡Socorro!

 

Max Ferlam Max Ferlam

Grupo B