"Se abre el telón". Estas cuatro palabras con las que se iniciaban muchos chistes hace años son en la dramaturgia el equivalente al "érase una vez" de los cuentos. La función comienza y acaba con la apertura o el cierre de esta tela. Al menos en el teatro clásico.
Comenzamos la sesión hablando de bestiarios pues el libro que nos invita a conocer la singular fauna que puebla los teatros se titula así, Bestiario de teatro. Su autor,
Pepe Viyuela nos adentra en esa extraña república a través de la metáfora y el símil, en unos textos imaginativos, sutiles, profundos, llenos de matices. Son greguerías extendidas, brochazos poéticos, definiciones cargadas de lirismo que consiguen iluminar los textos.
¿Pueden parecerse los focos que cuelgan de las patas que hay sobre el escenario a murciélagos? ¿Son los aplausos del público palomas mensajeras? En la mayoría de los textos hay un animal o una bestia que ayudan al cómico y escritor a dibujar con detalladas descripciones muchos de los elementos, conceptos o protagonistas del ámbito del teatro. Un libro sugerente que dice mucho del profundo conocimiento que Viyuela tiene del arte de las tablas.

Aunque una de las bestias es la improvisación, el autor no da pie (término muy teatral) a ella. Las palabras acaban por iluminar a los animales o bestias a los que dan cuerpo, como en los bestiarios medievales. allí las imágenes daban cuenta de los extraños seres que conviven con nosotros a un lado y otro de la frontera que divide lo real de lo imaginario.
Julio Cortázar, Borges, Juan Perucho, Pablo Neruda, Ferrer Lerín, Tolkien, Lovecraft, Javier Tomeo, Dulce María Loynaz... es larga la lista de quienes escribieron su bestiario. En este
artículo puedes conocer más de cerca alguno de los textos de
Bestiarium, libro escrito por la escritora cubana durante su etapa escolar.
En el artículo "
Nuestros bestiarios medievales y contemporáneos favoritos" Jaume Gómez nos muestra algunos de sus favoritos. Nos ha gustado especialmente el de Josep Baqué. Nosotros daremos continuidad a esa tradición de hacer bestiarios y también haremos uno que será paralelo al de Pepe Viyuela. Lo explicamos en la propuesta de escritura.
Pero antes dejemos por aquí algunas de las bestias como botón de muestra:
ORATOR OCCULTI
Apuntador
El apuntador es un quelonio de tamaño más que natural que habita en los proscenios y de cuya boca emanan textos inconexos que buscan iluminar la memoria perdida de los náufragos, de las almas en pena que pierden el norte en mitad de una escena.
En su voz habita la luz y tiene lengua de candil, de la que brota una llama que calienta pero no quema, que acaricia el oído y devuelve a la vida a todos aquellos que cayeron en el abismo.
El apuntador vive escondido, oculto a la vista, es un francotirador inverso que salva la vida de aquel a quien dispara, apuntando directamente a la diana del olvido. Habita orillas y espacios de sombra en los que se agazapa, dispuesto siempre a lanzar la red salvadora que arrebate a los desmemoriados de las garras del público. Los susurros que emite son chalecos salvavidas que permiten llegar a tierra al nadador exhausto y sin fuerzas.
Se alimenta de palabras, las consume a toneladas con la única intención de vomitarlas, llegado el caso, en el oído del actor trémulo que las perdió. Es un nexo entre la vida y la muerte, el bálsamo que resucita las almas muertas de los personajes que han quedado varados, la piedra filosofal que convierte la sombra en luz y que devuelve el color a las mejillas pálidas de quienes sufren la enfermedad del olvido.
El apuntador se encuentra prácticamente en extinción. Algunas de sus conchas aún pueden encontrarse en estado fósil en los trasteros y fosos de los teatros más antiguos. APPLAUSUS ADULATIO
Aplauso
El Applausus es una paloma mensajera de carácter invisible que anida en palomares de cinco dedos, desde alli levanta el vuelo y surca la distancia que separa continentes. Aunque no puede ser vista, si se puede oír y presentir su vuelo.Se alimenta de emoción y se distingue del resto de aves por la fuerza de su aleteo, que puede llegar a provocar tempestades de alegría o frustraciones sin cuento.Cuando la bandada se alza en tropel y al unísono desde el silencio, el aire se llena de misivas redactadas con la sangre de decenas, cientos o miles de corazones; de estallidos que parecen de fusil, pero que en realidad son los latidos que provoca el batir de sus dos alas; de estampidos que rompen la velocidad de la exaltación y de salvas que coronan a los reyes de la noche.En cambio, cuando no alza el vuelo y queda oculta y agazapada entre los dedos, ocupan el cielo bandadas de buitres negros que acaban devorando los cadáveres que provoca su ausencia.A veces no sabe si volar o no, se produce entonces un tableteo como de ametralladora descompuesta que provoca un gran desasosiego y acribilla a los cómicos llenándoles el alma de agujeros.El Applausus es un ser vivo necesario, un ave capaz de hacer remontar la pesadumbre, hecha de un metal ligero y transparente más preciado que el oro, que no puede adquirirse en ningún bazar porque su vuelo no tiene precio. Es un maná que llueve cuando el cielo, en lugar de nubes, se llena de admiración.Una vez que la bandada acaba el vuelo, cada ejemplar vuelve a casa y allí se instala de nuevo, dispuesta a esperar la próxima función.Propuesta de escritura1. Propusimos escribir un breve texto sobre el teatro a partir de unos pies dados: "El teatro es...", "En el teatro yo...", "El teatro se parece a...", Un día fui al teatro y..." y "Al salir del teatro...". La tarea fue rápida pues se trataba de improvisar, de dejarse llevar por intuiciones sin pensar demasiado.
2. Para la tarea de casa entregamos un papel pero no para memorizar la alocución de un personaje que sería el significado de "papel" en dicho ámbito. Se trataba de un trozo de papel con un término vinculado al teatro tomado de un glosario de términos teatrales. Cada cual desveló su palabra y entre todos tratamos de pensar en un posible animal que pudiera identificarse con dicha palabra. ¿Qué extraños animales podrían ser las candilejas? ¿Sería un vodevil un acto de cortejo animal como la berrea? ¿Es el bulubú un ave migratoria solitario?
Dejamos a renglón seguido algunos términos tomados de Littera para que podáis hacer la tarea quienes no pudisteis ir a la sesión:
1. Claque.- Persona que en el teatro tenía como profesión aplaudir.
2. Diabla.- Batería de luces que cuelga del peine entre bambalinas.
3. Melopea.- Canto monótono.
4. Mojiganga.- Pequeña obra dramática con finalidad cómica, con personajes ridículos y extravagantes.
5. Ambigú.- Establecimiento para adquirir bebidas o comida situado en los pasillos de un cine o un teatro.
6. Bambalina.- Cada una de las franjas de tela que cuelgan del telar de un teatro, de un lado a otro del escenario, y figuran la parte superior de lo que la decoración representa.
7. Amebeo.- Recitado en el que toman parte dos o más personas alternativamente. Es frecuente en las églogas.
8. Corbata.- Espacio fuera del marco de la escena que ocupa el proscenio adelantado, muy utilizado cuando el actor se dirige al público.
9. Trampa.- Orificio en el piso del escenario por el cual puede entrar o salir un actor.
Y estos son algunos de los textos recibidos hasta ahora:
Proscenio
En el bosque
helado
No halle que
Comer,
busqué el
ganado
y a veces
comí
ganado
y pastor.
Rubén Darío
En el proscenio se erige el lobo astuto, que avanza majestuoso. Con su aullido desafiante convoca a la audiencia, mientras las sombras habitan el escenario. Es el guardián de las historias que se van a suceder, el que acecha al abrir el telón. Su mirada intensa revela secretos, mientras su presencia evoca misterio y temor. Se convierte en el maestro de ceremonias del escenario donde hace alarde de su fuerza y astucia. Atrapa a los personajes en bucles de tragedia. Le desconcierta la improvisación. Todos los actores actúan airosos en su presencia, cada paso que dan es un giro reflejo de la vida misma. El lobo es el guía de la noche ,nos enseña que en cada acto hay un mundo por descubrir y que los caminos inciertos los valientes han de explorar.
M. Pilar Sánchez
Grupo B
Medusa
En cierta ocasión fui a ver una obra de teatro y resultó que había únicamente dos intérpretes, un actor y una actriz. Lo recuerdo perfectamente porque en el patio de butacas sólo había un espectador, o sea, yo.
La cosa iba de una pareja que reñía y se echaba en cara un montón de reproches, y tal. Claro, si se llevaran bien y estuvieran felices comiendo perdices y viendo la televisión, no habría obra, porque qué iban a decir, si estarían con sus palomitas, mirando el reflejo de sus ojos en la caja tonta.
Total, que se quejaban amargamente el uno del otro. La tele podría haber sido el sainete que se desarrollaba entre el escenario y el patio de butacas, y para mí una ansiada, en aquella tesitura, línea de fuga (a la sazón analógica “seiscientas veinticinco líneas”). La tele -uno de mis temas estrella- es un bestiario completo, una auténtica parada de monstruos, una antología del frikismo. La Bestia por antonomasia. Entre ver la tele eternamente o quemarme en las llamas del Infierno, yo elijo el mal menor, prefiero, de largo, a Mefistófeles con todos sus demonios antes que el sainete de Jorge Luis Vázquez, Belén Esteban, Lydia Lozano, María Patiño y Kiko Matamoros (“Sálvame”, Wikipedia). ¿Y quién no?
Pero volvamos a La Malquerida, donde estaba un servidor siendo protagonista de aquella Comedia del Arte, a solas los tres, el marido, la mujer y yo, ellos haciendo su trabajo como si tal cosa, yo, solo y avergonzado, diciendo “¡tierra, trágame!”. Qué hubiera dado por compartir con ellos las palomitas y unas cervezas, viendo la tele, ese parásito con antenas que te sorbe los sesos, el tiempo y la vida.
En algún momento terminó la obra de teatro -la del escenario- pero yo seguía paralizado, inmóvil, porque sentía que era también protagonista, pero sin palabras; ¿cómo decirlo?, me sentía un espectador congelado ante el mutis imposible de la cuarta pared.
Entonces los actores levantaron los brazos, mirándome, y simularon que aplaudían. Después de unos segundos eternos, como un mono que repite el gesto del domador, aplaudí.
Salí a la calle y el teatro del mundo continuaba. Llegué a casa, abrí una botella de pitarra, me la eché al morro, y encendí la tele. Allí estaba el sainete, pero yo sólo podía ver -en mi “delirium tremens”- la cabeza de Medusa.
Ignacio Aparicio
Grupo A
Claque
Para mí, el pingüino, es la representación de animal simpático, por su manera de moverse, con caídas incluidas, con sus aleteos, que parece que está continuamente aplaudiendo y dando ánimos contagiosos al público y a los actores, por su manera de moverse para ir a buscar comida y proteger a sus crías cuando tienen hambre y hace frío. Por eso y por muchas cosas más, aplaudo al pingüino.
Luis Iglesias
Grupo B
BambalinasDecoratio super caput actorum
1. f. Teatro. Cada una de las tiras colgadas del telar a lo ancho del escenario, que ocultan la parte superior de este y establecen la altura de la escena. Entre bambalinas. 1. loc. adv. entre bastidores. U. t. c. loc. adj.
Junto con los telones de fondo y los bastidores delimitan el universo en el que se desarrolla la función y flotan, como nubes pomposas, sobre el escenario.
Son perros pastores que no permiten que el tropel de acontecimientos que el argumento va desgranando se salga de madre, manteniéndolo a raya, sin dejarle abandonar el prado donde pasta.
Pueden adoptar cualquier color: aquí habría que admitir a los perros verdes.
Si desaparecieran, el universo que el autor quiso tramar también se desvanecería y la visión de la maquinaría, la diabla de luces, desvelaría a los espectadores que lo narrado era un cuento. Provocaría que dejaran de emocionarse, pues todo era mentira, cosa que ellos ya sabían, pero que se ocultaban a sí mismos durante el rato que duraba la función.
También puede uno imaginarlas como una bandada de estorninos sobre las torres, pero cubriendo en este caso, no las torres sino, el de otro modo destechado espacio escénico.
Si te sitúas entre ellas – entre bambalinas - se comportan como un gran cardumen de pececillos que ocultan los manejos confesables y también los inconfesables.
Porque si estás entre bambalinas, entre bastidores, puedes hacer lo que quieras sin ser visto.
Carlos Coca
Grupo A
Melopea
Bubobubobubo melopensis
El bubobubobubo melopensis es un estrígido de plumaje largo y oscuro, tiene negras ojeras alrededor de sus ojos de no dormir y de estar siempre alerta, y pobladas cejas a modo de pequeños cuernos diabólicos. Su vuelo es silencioso, de tal forma que su presa no lo oye cuando llega. Y es diestro en atrapar a sus víctimas con sus garras de amargura. Sale sobre todo de noche y entona melodías repetitivas, "bu bu bu bu bu bu", como un coro de ancianas enlutadas, suplicantes que se lamentan, no paran de llorar y recitar letanías tristes "bu bu bu bu bu" al ritmo del aulós, y recuerdan a hijos que perdieron su juventud en la guerra, a hijas que parieron monstruos "bubububububu", a tiranos que acechan en la oscuridad e impiden el sueño y la vida. Buuuuuuu.... El bubobubobubo podría adormecerte con la monotonía de su canto, pero produce justo el efecto contrario. Es un canto inquietante y grave que anuncia malos presagios y causa una desazón profunda al ritmo de los latidos de tu corazón, bu-bú bu-bú bu-bú bu-bú. Como se puede imaginar, es un ave que se asocia a la tragedia. La diosa Melpómene lo protege. Su canto es la voz del oráculo del que no se puede escapar.
Si, en la noche, oyes el lamento de una melopea, probablemente sentirás cómo se contrae tu corazón y sentirás un gran pesar. Te darán ganas de decir: “¡Basta ya! Siempre la misma melancólica cantinela". Pero no podrás, porque el canto te hipnotizará, te embriagará. Antígona escuchó el cantar de la melopea, al corifeo amenazador, y no pudo evitar su trágico fin. Has de taparte los oídos, como cuando oyes el canto de las sirenas.
Marisa Sánchez García
Grupo C
VodevilParadisaeidae Spectaculum
Se va a abrir el telón y un pajarito se afana por limpiar el escenario, todo lo de color brillante fuera. No quiere distracciones.
Ha ensayado la danza una y mil veces, sabe todos los pasos, su juego de patas es fantástico.
Una hembra se posa suavemente en una rama. Es su momento. Empieza el baile. Busca la mejor luz y abre sus alas: Movimiento sexi de plumas con paso lateral, brinquito con movimiento de cabeza, vueltas a toda velocidad sobre una pata.
No quiere ni mirar, está nervioso, pero intuye que tiene la atención de su estimado público.
Va llegando el final del espectáculo y ha reservado un truco magistral impresionante. Se coloca en el centro la pista y con un solo movimiento abre su cola de colores mientras canta una canción irresistible.
La hembra enloquece con tanto despliegue de talento; el cortejo ha sido un éxito y antes de que se cierre el telón han entrelazado sus plumas y se marchan los dos enamorados.
Aurora Zarco
Grupo B
La mujer araña
No saben que estoy aquí. Este refugio me permite seguir viva. Desde lo alto tejo la tela que me asegura la supervivencia a mí y a mis hijas. Nadie repara en el último lienzo. La atención se centra en las tablas.
—Hay razones del corazón que la razón no entiende —dice uno de los actores.
Y yo, colgada del bastidor, me identifico con él. Porque la seguridad que las bambalinas dan a quienes amo, me reprime las ansias de atravesar la cuarta pared y recorrer todos los rincones de este teatro, revisar una por una cada butaca, llegar hasta el ambigú, conocer a los que viven allí y mezclarme con ellos. Empezar una nueva vida.
—Es que habría que saber aceptar las cosas como se dan, y apreciar lo bueno que te pase, aunque no dure. Porque nada es para siempre —oigo en el escenario.
Claro, pienso. Tal vez es eso. El telón de foro es el nido en el que las leyes de la naturaleza hacen que desarrolle mi ciclo vital. Los machos se acercan y depositan sus huevos en la red para mi fecundación. No tengo ni que rozarme con ellos, aunque a veces me gustaría, por lo menos para saber qué se siente en una cópula. Pero yo no soy de esas, tampoco de las que se comen al macho para aprovechar sus nutrientes. Yo soy de las que esperan la llegada del repartidor y recojo el paquete. Como si hubiese encargado un pedido a los riders de Globo. Tal vez, algún día, pueda abandonar esta cárcel.
“Nada es para siempre”. La frase retumba en mi cabeza y sueño con el momento de poder acercarme a las candilejas. ¡Oh! Cómo me atraen esas luces diminutas. Cómo me gustaría tejer un manto entre ellas y balancearme envuelta en su calidez.
—Vos sos loco, ¡Viví el momento! , ¡Aprovechá! , ¿Te vas a amargar la comida pensando en lo que va a pasar mañana? – dice Molina.
Y yo, que ya me sé la obra de memoria, repito con Valentín: “No creo en eso de vivir el momento, Molina, nadie vive el momento. Eso queda para el paraíso terrenal”.
Um! Se acerca una polilla de la ropa. Esas están siempre merodeando por el guardarropía para ver si cazan alguna prenda descuidada. He percibido su sinfonía ultrasónica antes de verla. Ella no ha advertido mi presencia, tampoco ha descubierto los hilos de seda en los que, sin remedio, quedará atrapada. Con un poco de suerte consigo comida para varios días.
—Tengo una curiosidad... ¿Te daba mucha repulsión darme un beso? —Dice Molina.
—Debe haber sido de miedo que te convirtieras en pantera, como aquella de la primera película que me contaste.
—Yo no soy la mujer pantera.
—Es cierto, no sos la mujer pantera.
—Es muy triste ser mujer pantera, nadie la puede besar. Ni nada.
—Vos sos la mujer araña, que atrapa a los hombres en su tela —Concluye Valentín.
Tendré que buscar nuevos anclajes para ampliar la telaraña. Este lugar se está volviendo peligroso. Cada vez hay más depredadores que se arriesgan a subir hasta aquí. Debo reforzar mis defensas.
M. Maximina Moreno
Grupo B
Acotación
Si tengo que pensar en un animal para “acotación” el primero que me viene a la cabeza es la urraca, pero en el fondo, yo diría que es más una señora, la señora Acotación, Coty para las amigas, que dicho sea de paso, me cae bastante mal y no sólo por ser una cotilla….
Es la típica señora que lo sabe todo, que suele decir a todo el mundo lo que tiene que hacer y que suele ir en el centro llevando del brazo a un par de personas a modo de paréntesis, siendo ella el centro, claro está. Se comunica en cursiva para realzar lo que dice y si no se la escucha suele pegar un tirón del brazo de los acompañantes para que se le preste la debida atención. Dice que está al servicio de la escena, pero sólo se sirve a sí misma. Adula continuamente al dramaturgo para que le dé cada vez más intervenciones, en cursiva y entre paréntesis, para seguir dando órdenes a todos: ponte aquí, haz este gesto…. . Terrible, la Acotación….
Pilar Sánchez Barbero
Grupo A
Ñaque Dardanus calidus y Calliactis parasitica
1. m. Compañía ambulante de teatro que estaba compuesta por dos cómicos.
2. m. p. us. Conjunto o montón de cosas inútiles y ridículas.
El ñaque es una simbiosis entre dos individuos como el cangrejo ermitaño (Dardanus calidus) y su anémona (Calliactis parasitica). Los dos se benefician, aunque sean muy distintos y tengan diferentes habilidades. Uno representa la fuerza motriz, el que busca la comida y se encarga de poner la infraestructura. Sería el componente del ñaque más avezado en la administración de las actividades, búsqueda de nuevas plazas para actuar y tratar con las autoridades, conseguir actuaciones con algo de beneficio. La anémona pone la agudeza, la parte picante de la pareja y defiende a ambos de los embates del entorno. El componente inteligente que aporta la comicidad y hace funcionar la pareja como un espectáculo populachero.
La pareja simbiótica se arrastra por el fondo, buscando lugares propicios donde desplegar su actividad, donde encontrar unas migajas que llevarse a la boca. Unas veces encuentra auténticos banquetes, mientras que en la mayoría de los casos deben sobrevivir con unos desperdicios y seguir en busca de otros hábitats mas propicios, con más posibilidades, con más riqueza y algo de alimento de sobra. El ñaque se traslada de pueblo en pueblo, encontrando la escéptica acogida de los lugareños, buscando una efímera benevolencia, que nunca se prolongará más allá de un par de días y que puede terminar en la agresión de los más violentos y pendencieros.
Esta pareja lleva una vida penosa, ambulante, cómica y aunque pueda parecer inútil y ridícula, siempre echaremos en falta que hayan desaparecido los ñaques y otros cómicos ambulantes de nuestros pueblos. ¿Qué o quien los ha sustituido?
(En la obra ”El viaje entretenido”, escrita por Agustín de Rojas Villandrando, en 1603, se citan ocho tipos de comediantes ambulantes de la época: bululú, ñaque, gangarilla, cambaleo, garnacha, bojiganga, farándula y compañía.)
Manuel Medarde
Grupo A
De pronto se abrió el telón
y me encontré
ante el mayor espectáculo
jamás imaginado.
Todo azul, desparramado,
azul de cielo , azul de mar,
azules de sal y llanto.
Barcas a la deriva,
cuántas lágrimas vivas,
cuántos cuerpos destrozados,
flotando bajo las estrellas
en un mar ensangrentado.
P.G.
Grupo C
La cuarta pared, la mariposa y el actor novato.
Un director de escena se dirige a un actor novato en estos términos:
- Felicidades, muchacho; has sido seleccionado entre varios aspirantes, y eso significa que eras el mejor de ese grupo, pero poco más. No has tenido antes un papel importante, pero hemos pensado que tienes talento para afrontar el que te asignaremos. En todo caso, quiero creer que has tenido experiencia con las cuatro paredes del teatro…
- Disculpe, director, ¿no son tres paredes?
- Mal empezamos. Son cuatro.
- Vale, vale. He oído aquello de la cuarta pared, pero siempre me ha parecido una forma como en argot para referirse al público.
- Vamos a ver, jovencito, la cuarta pared no es el público, es una pared. Y me preocupa que todavía no te hayas dado cuenta, porque significa que no sabes de teatro, que puedes haber pisado un escenario varias veces, pero no has aprendido mucho.
La conversación terminó ahí, el director salió del escenario y dejó al actor novato perplejo y preocupado. ¡Ah!, pensó: se debe tratar de una novatada, que esta gente del equipo les da así la lata a los nuevos. Como no lo dudó, decidió llevar la broma un poco más lejos. Se dirigió al proscenio, levantó los brazos y fingió encontrar una pared, haciendo el famoso número de mover las manos contra un cristal invisible. La verdad es que no le salió mal, salvo porque el director no estaba para humoradas.
- ¿Qué diablos estás haciendo?
- Localizar la cuarta pared…
- Me estoy planteando pasar al segundo candidato y mandarte a ti a la escuela. ¿Es esa dramaturgia todo lo que se te ocurre para imaginar lo que es la cuarta pared?
- ¿No es una broma para novatos esto de la cuarta pared?
- ¡Tú eres bobo, chaval!
El director de escena volvió a salir del escenario a sus ocupaciones. Apareció entre cajas un viejo actor que había asistido al incidente. Pasando su brazo tras los hombros del novato, le dijo:
- Mira, querido, no juegues con el mal día de nadie. El director está hoy insufrible.
- Es que yo pensaba que era una novatada…
- No. La cuarta pared parece el público, pero no lo es. Desde la escena no ves a los espectadores hasta que se encienden las luces de la sala, y la pared está ahí. El público también necesita la cuarta pared para creer en lo que está sucediendo en la escena.
- Es, entonces, un pacto entre escena y público.
- Vas bien por ahí. ¿Conoces la mariposa de alas de cristal?
- No.
- Es una mariposa de alas transparentes que, si se mueve rápido apenas si se ve. Bueno, puedes imaginar la cuarta pared como una nube de mariposas de alas de cristal en vuelo entre el público y la acción escénica. Y tienen una característica especial: huyen cuando el actor se dirige al espectador, o cuando un energúmeno de la platea o un palco interrumpe la acción, por ejemplo, con el sonido de un teléfono que no ha apagado antes de empezar la representación. Las mariposas de la cuarta pared son muy sensibles. Nuestro deber es mantenerlas volando…
Juan Delgado
Grupo A
El Esperpento
El esperpento es un ornitorrinco desatado de imaginación, cuya virtud principal le lleva a ser un pato desfasado capaz de generar hilaridad.
Convive con la ironía tanto, que resulta imposible no reír ante la desfachatez de sus inteligentes picardías subacuáticas.
Es el artífice de las sacudidas más excéntricas en un escenario. Con su aguijón malicioso destruye toda moralidad y nadie se salva de su veneno burlón.
La tragedia esperpéntica trata de ser una buena madre, sin embargo no tiene pezones por lo que sus crías lamen su piel para seguir haciendo reír y así sobrevivir.
Resulta imposible encasillarlo en un subgénero literario. Es, por sí mismo, único y ahí se mueve de manera tragicómica, para denunciar tropelías políticas de la época, con su extraordinaria sagacidad.
“Max.-Paco, las letras no dan para comer. ¡Las letras son colorín, pingajo y hambre!”*
No está en peligro de extinción. Sigue vivo. Cien años después de su estreno, no quedan entradas en el teatro Español de Madrid, donde, cada día lo resucitan las risas del público.
*Son las palabras de Max Estrella al ministro de turno en la obra “Luces de Bohemia” de Valle Inclán.
JB
Grupo C
Proscenio
El proscenio es un paquidermo imponente que camina lentamente pero con garbo y que ha ido evolucionando a través del tiempo por su fuerza descomunal y presencia majestuosa.
Su área de distribución se encuentra por encima de los tres metros sobre el nivel del público y es una inmensa y hermosa bestia desde cuya grupa pueden verse paisajes soñados, como una platea abarrotada o un público entregado, o contemplar emociones intensas como carnes de gallina, pelos de punta, carcajadas o expresiones faciales alteradas por la fuerza de la representación.
Pero cabalgar un proscenio tiene también su complicación, y puedes sentir vértigo, náuseas, desmayos o tremendos disgustos si lo que lo que llega desde la primeras filas de la platea son toses, ruidos de pipas, conversaciones por el móvil o caras de aburrimiento.
Al proscenio le gusta compartir espacio con otros animalillos como la mirada atenta, el silentium populi y vive muy cerca del Orator Oculti. Pero por encima de todo le gusta vivir cerca de las bandadas de esa especie de paloma tan preciada en estos territorios, como es el applausus adulatio y por cuya querencia, el proscenio es capaz de un trompazo, romper la cuarta pared, para escuchar su sonido y sentir su deseada vibración.
AMF
Grupo C
BululúActoris pedestresis macropodidae walabī
Mezcla surgida de un Marsupial original de Australia y la Isla de Nueva Guinea, con especie humanoide desconocida de la Europa Occidental. Tiene por peculiaridad una sobresaliente capacidad para representar obras teatrales cortas y entremeses variados, viajando de pueblo en pueblo a lo largo de toda la Península ibérica. Puede caminar en dos patas sin problema alguno y recorrer grandes distancias. Posee un pelaje suave y casi blanco, sus ojos suelen ser de color claro y es dueño de una voz templada y cálida que usa para realizar sus representaciones teatrales cortas.
Es un embaucador profesional.
Esperanza García
Grupo A
Tramoya
TRAMOYA: conjunto de la maquinaria que sirve para las mutaciones escénicas.
TRAMOYISTA: persona que inventa, construye o dirige tramoyas de teatro.
CASTORIS TRAMA (tramoyista): Roedor de fuertes patas y cola, con una habilidad natural para realizar la construcción y cambios necesarios en cualquier escenario. Sus potentes incisivos son su mejor y más valida herramienta. Pulen aquí, retocan allá…
Descansan durante el día, para por la noche darlo todo, tanto antes como durante y después de la función. Velan porque todo esté impecable.
Son un río de efectividad.
Eva Hernández
Grupo A
Loa
Laudatio prologuis
La Loa es una zorra (vulpes habilis) que aparece antes que nadie, capaz de convencer al público para que atentamente escuche las bondades de la obra y de su autor, que a poco van a conocer. La zorra tiene labia, entretiene al paciente público que espera a que en el proscenio aparezcan los actores y tenga lugar el teatro por el que han venido a disfrutar. Busca su sitio, se cuela entre bambalinas y, de repente, aparece en el centro de la escena.
La zorra es hábil, certera y breve y ha aprendido bien la lección: tiene que alabar, adular, hacer la pelota al autor de la obra que más tarde empezará. Los nervios le llegan a la cola y los dientes le hacen temblar, pero cerca ve al apuntador (Orator Occulti): no hay peligro, piensa enseguida, este me salvará, en caso de que venga el “Albus inimicus” y me deje en blanco. Así, empieza a recitar y recitar y el público entusiasmado no para de reír. Lo hace bien. Mas, ¡diantre!, ¿qué está ocurriendo? Sólo habla de un ladrón y no del autor.
Maldita zorra, se oye decir al Director, que en esta loa nos la ha jugado igual que al cuervo; y ahora ya todos corren tras ella, que escapa entre las cajas, mientras grita bien alto: arriba el telón y que empiece ya, de una vez, el teatro y la función.
Gabriel Risco
Grupo C
Bululú(Struthio andarinus)
Ave triscadora de caminos en permanente migración. Es reacia a aposentarse en lugar ninguno. De recia constitución y pelaje alborotado gusta de representar comedias y recitar romances. Hace en las obras todos los papeles pues nunca se vio una compañía de cómicos más solitaria. A pesar de su naturaleza vagabunda no emplea alas en sus desplazamientos y solo las luce cuando la función requiere de la presencia de un ángel o un demonio. Es poseedor de un pico plano del que surgen todo tipo de versos y letrillas. Aunque no canta y, dado el caso de que tuviera que interpretar una pieza musical, enmascara su ronco siseo tras el rasgueo de la guitarra o los aires del acordeón.
Tiene fama de cobarde, de esconder la cabeza a la menor amenaza. Nada hay más falso, lo que sucede es que su prudencia se confunde con cobardía. Si bien es cierto que, de venir mal dadas, toma las de Villadiego dejando tras de sí un ruido de galope oculto en una espesa nube de polvo; no lo es menos que, si se siente acorralado no vacila en patear al importuno con sus musculosas piernas. Y pone en ello tal energía y violencia que, en la mayoría de los casos, la víctima, si no resulta mortalmente herida, escapa y evitará en adelante cualquier conflicto con un bululú.
Es un animal de costumbres nocturnas ya que es en medio de la oscuridad cuando más brillan sus dotes para embelesar a pequeños y mayores con su descomunal talento. Es de apetito omnívoro, que lo mismo se desayuna un sainete, que se merienda un entremés o cena un vodevil.
Los ritos de apareamiento son rápidos, pero van aderezados de abundante parafernalia y ceremonial. Eso sí, una vez consumada la conquista, se esfuma sin dejar rastro ni compromiso de atender a la descendencia. No se ha podido comprobar fehacientemente, pero se sospecha que las hembras ponen los huevos en nidos de otras aves o en los tornos de hospicios y conventos.
Pepe Lorenzo
Grupo B
El utillaje teatral
En las penumbras tras el telón, lejos de los aplausos y las miradas, habita el peculiar reino del utillaje teatral, una colección de seres tan vivos como la imaginación de quienes los emplean. Cada uno de ellos desempeña un papel imprescindible en el gran rito escénico y guarda su propia historia y temperamento.
La
silla errante es una criatura camaleónica que puede hacer el papel de un trono real o el asiento de un mendigo. Su madera cruje como si susurrara secretos olvidados de otras obras. Se dice que, cuando nadie la observa, se mueve por el escenario, probando posiciones para asegurarse de estar en su sitio perfecto cuando le llegue el momento de actuar. Es muy amiga de un
espejo que no solo refleja, sino que devora las emociones. Frente a él, los actores no ven su propio rostro, sino las verdades ocultas de sus personajes. Algunos temen acercarse, pues juran haber visto en su cristal algo más que un reflejo: la sombra de quienes lo usaron antes. Además, siempre refleja la llama de un
candelabro antiguo, cargado de cera endurecida. Su luz no solo ilumina, sino que transforma, convirtiendo un escenario vacío en un salón de baile o en una mazmorra lúgubre. Quienes lo tocan afirman sentir un leve calor, como si en su interior habitara una chispa de vida propia. El espejo, a veces, refleja también la silueta de una
daga traidora, que no solo corta carne. También se atreve con las almas. Siempre encuentra el lugar perfecto para caer al suelo en los momentos de mayor tensión, arrancando un estruendo que nadie espera. Hasta susurra a los actores, recordándoles que su filo no es real, pero su presencia lo es todo.
La superficie roja del
telón voraz es el más grande de los seres del utillaje teatral. Su ondulante superficie roja es como la piel de un dragón dormido. Cuando se despliega, engulle la luz y el sonido, tragándose los secretos del escenario. En ocasiones, quienes se quedan solos tras el telón aseguran escuchar el eco de risas y sollozos pasados.
El más admirado de todos es el
bastón de las mil voces, que igual puede ser el báculo de un rey, el cayado de un anciano o el arma de un viajero errante. Cuando se golpea contra el suelo, parece resonar con las voces de todos sus antiguos portadores. Los tramoyistas aseguran que, si se le escucha con atención, puede sugerir nuevas líneas al texto de la obra.
Una de mis favoritas es
la máscara de las mil caras, sencilla y de apariencia neutra. Una criatura enigmática que toma la identidad que más necesita el actor que la porta. De cerca, sus rasgos parecen cambiar sutilmente bajo la luz, como si fuera una superficie de agua en constante movimiento. Los actores más veteranos aseguran que, si la llevas mucho tiempo, comienza a susurrar historias en lenguas olvidadas, y le gusta guarda el dramatismo de la obra y sentir el peso emocional de los recuerdos.
Mi más temido es el
reloj de las agujas detenidas o girando al revés. En escena, parece marcar la urgencia del paso del tiempo, pero tras el telón se dice que no obedece a ninguna lógica humana. Los tramoyistas aseguran que, si lo miras por demasiado tiempo, puedes escuchar el eco de aplausos de funciones pasadas o sentir la brisa de futuros aún no escritos.
Es importante cerrar el almacén del utillaje al finalizar las obras. Hay obras que parecen no tener final. Es como si el telón nunca acabara de bajar del todo.
Francisco Antonio Martín Iglesias
Grupo A
Tres cabalgan juntas
(Tragicomedia, con un pizzicato bufo, en un solo acto)
Acto I; Escena primera:
{ La Guerra , La Peste y El Hambre, están sobre el escenario. Se sube el telón y el Hambre, con su escuálida figura se queja amargamente a los otros dos jinetes:}
–Miradme, siempre en penuria, con ese ruido de fondo de tripas faltas de alimento mordiendo mi estómago, erosionando mi interés por la vida, taladrando continuamente mi cerebro. Seguro es, que pocas formas hay más crueles de morir.
Habló entonces La Peste:
–Mira quien habla (declama dirigiéndose a La Guerra y al público).
¿Has reparado en mi aspecto? ¿Quién puede creer que este despojo sanguinolento y lleno de bubas, fue antes un ser humano? Alguien al que sus propios hermanos, amigos y vecinos enterraron en vida o prendieron fuego a su casa, con él y su familia dentro.
Terció La Guerra:
–Si, os entiendo, pero tú Hambre, te acabas cuando vuelven las lluvias a los campos y los árboles dan sus frutos. Y tú Peste, terminas cuando el exterminio de las ratas, el fuego y el jabón, hacen su efecto.
–Además, la mayor parte de las personas con las que acabáis, son las insanas e improductivas.
–Pero yo, reclamo a generaciones enteras en la flor de la vida y si no las mato, les dejo en el alma heridas imperecederas.
Quedaron los tres callados, cada cual absorto en su lamento, salmodiando en su interior, la letanía de sus propias desdichas.
Desde el fondo del escenario, comienza a extenderse una neblina oscura , que cada vez se va haciendo más densa. Los tres jinetes, al percatarse del fenómeno se juntan (como para protegerse) a un lado del escenario y permanecen en un expectante silencio.
Del centro de la nube, comienza a formarse un círculo de luz blanca que, al agrandarse, tiene el aspecto de un largo y luminoso túnel, por el que comienza a percibirse, la flotante presencia de un ser radiante, de figura femenina que se dirige a ellos:
–Parecéis extrañados de verme a pesar que me habéis estado invocando.
{Los tres jinetes se miran y la miran con asombro. La recién llegada, prosigue}:
–No se que pensar de vuestra conversación. ¿Os quejabais por las desgracias que provocáis o presumíais de quien es mas destructivo? Os creéis imprescindibles, pero…:
Tú, Hambre puedes ser burlada por La Previsión y La Solidaridad. Las primitivas Ciudades-Estado te desterraron de sus graneros.
Tú, Peste tienes en contra a la Investigación y a la Medicina que llevan siglos luchando contra ti. A la postre encuentran la cura y tienes que andar mutando siempre para ser capaz de alcanzar tus primeros éxitos.
Tú, Guerra siempre andas en beligerancia con la Paz y en pendencia con el Olvido de los primeros ideales que defendiste. Ahora solo comercias con el desastre.
–¿Cómo es que pretendes conocernos tanto? (Preguntan los jinetes al unísono)
–¡Porque vuestro padre, El Principio y Yo, os creamos!. Pero…
Solamente Yo, os puedo hacer tolerables o completamente odiosas.
Solamente Yo, puedo inclinar la balanza entre la Desesperación y la Esperanza. Solamente Yo, dictamino cómo, cuándo y dónde se producirá el término de la existencia.
–¿Entonces tú eres El Final?
–Si. Y sólo Yo os sobreviviré. En cuanto a vosotras, colaborareis conmigo como meros instrumentos, cuando decida decretar la extinción y así volver al seno de mi único amor, El Principio.
{Los jinetes quedan confusos ante la revelación de su madre y le manifiestan su preocupación por estar ante una Parca loca de amor. A lo que esta les responde}
–El Amor es el arma más poderosa del universo, sobre todo cuando es manejada por El Principio. Por tanto, os libero de vuestras preocupaciones con amor, como haría una buena madre. ¡Venid pues conmigo, hijos míos, cogeos de mi capa.!
{Los tres extienden sus manos y se aferran a Ella. Al darse la vuelta para introducirse en el túnel comienza a tornar el color, de su otrora blanco vestido, en una oscura capa rematada por negra capucha, que contiene el rostro de una descarnada anciana, de ojos intensamente incandescentes}
Mientras los últimos destellos de la brillante luz del túnel, se extinguen y la sombría nube se apodera de la escena, va cayendo el ..
TELÓN
Calgari
Grupo A
Croation Teatrorum
Monólogo
Obra o parte de ella, en la que solo habla un personaje
Cinco horas con Mario, Lola Herrera, Nuria Espert, y otros muchos actores nos deleitan con sus interpretaciones, y alguna amiga ,ahora famosa, empezó como guionista monologuista.
Anuro saltador, alegre, suelta música croando monótonamente , como si fueran en grupo, artistas monologuistas que se mueven rápidamente con su mente ágil, ávida de ideas y con mucha variedad de personajes e imitaciones.
Valorados por sus amigos y enemigos son capaces de divertir y entretener durante horas y finalizan soltando una sonora carcajada y muchos aplausos.
CLU
Grupo B
Suerte de tener una amiga de infancia que se ha hecho muy famosa haciendo cine, pero sus inicios fueron como monologuista, escribía sus propios guiones, una gran amiga que me hizo amar el teatro desde mi juventud, porque además el pueblo de donde es oriunda, es un pueblo donde hay mucha actividad musical, cine y teatro