Cuando venga el cartero

En la primera sesión del año nos fuimos de excursión a Valdeconchas del Páramo. Nos gustó tanto el pueblo que la mayoría nos empadronamos allí y pronto descubrimos que uno de los mayores placeres era comunicarse por carta. No es casual que el cartero se llame Epístolo.
Esta es la información que podemos encontrar del pueblo. Viene recogida en un folleto de la oficina de Turismo sita en el Ayuntamiento:

Valdeconchas del Páramo es un municipio que no existe en ninguna cartografía conocida, ni en los parámetros de ningún GPS, ni en las coordenadas de ningún satélite. Solo existe en el hemisferio de la imaginación. Su término municipal tiene una población de una veintena de habitantes. El gentilicio es valdeconchenses.
Valdeconchas limita al norte con la poesía, al sur con el relato breve, al oeste con el microrrelato y al este con el haiku.
Los valdeconchenses tienen fama por su eólica imaginación. Escriben por los codos. En sus huertas germinan y crecen las greguerías, los aforismos, los ovillejos. El río es una enumeración caótica llena de frases subordinadas que recorre los contornos de sus límites y desemboca en la realidad, que es el morir. La plaza del Ayuntamiento tiene la estructura y perfección geométrica de un soneto. Y en las zonas verdes abundan los romances, las silvas y las estancias. Un gran arbolado.
La localidad cuenta con una oficina de correos donde se acumulan cartas, telegramas y postales. No provienen de afuera. Pocos conocen la existencia del pueblo. La mayoría son cartas que los valdeconchenses intercambian entre sí en su día a día. Un ir y venir de palabras en sobres franqueados en destino que tienen ocupado a Epístolo Timbrado, el cartero del pueblo, todo el día. Ni whatsapp, ni correos electrónicos, ni llamadas telefónicas. La forma de comunicación principal en el pueblo son las cartas. Por eso el patrón es San Pablo y en la fiesta del pueblo se rememora a los Corintios. La carta de naturaleza de un valdeconchense es su pasión por escribir. Su carta astral no dice nada de su destino pero sí de su destinatario. En la taberna comen y cenan a la carta. Juegan a las cartas. Apenas ven la tele pero se duermen con la carta de ajuste. Tienen carta blanca para decirse las cosas con la naturalidad del que cree en el buen uso de las palabras.
El diario local es “La Voz de Valdeconchas”, dirigido por la reconocida periodista Gracieta Recio Nal. Recibe muchas cartas a la directora.


Hace unos días el diario publicó esta noticia que tiene al pueblo alborotado entre dimes y diretes que corren como la pólvora por vía postal

Extraña muerte en Valdeconchas 
del Páramo. Agencia Jota

Aparece un cadáver en el interior de un vehículo en la puerta de la iglesia. Clotilde Palique, la cotilla del pueblo, extiende el rumor de que ha sido un asesinato y el culpable es Don Discípulo, el cura, porque pilló a su sobrina en la cama con el finado. Si es así se armará la de Dios. La médico del pueblo ha certificado la muerte de un varón de mediana edad pero no ha podido determinar el motivo por falta de medios para practicar la autopsia. Nadie sabe cómo murió. Se baraja el homicidio. Hay quien apuesta por una muerte natural. Alguno señala incluso al muerto como un suicida. El coche donde hallaron el cadáver es un Seat Panda con un  golpe en la puerta del conductor. En el interior del vehículo se encontraron una serie de objetos: una cántara de leche, un jamón pata negra, un barril de cerveza, varios libros, un par de recetas, un lote de productos capilares, una reja de hierro fundido, unos documentos con el sello del ayuntamiento y un albarán con la dirección del taller mecánico.
La alcaldesa ha dictado un bando y ha difundido un retrato hecho con carboncillo -y a mano alzada- del muerto. No se ha encontrado ningún documento. En el bando pide que se den señas sobre él. ¿Es familiar de alguien? ¿Qué vínculo podía tener con el pueblo? 
Poco a poco el buzón amarillo de Valdeconchas del Páramo se va llenando de cartas en las que el tema principal es el desafortunado incidente. En ellas se ofrecen todo tipo de hipótesis sobre lo sucedido. Hay quien se atreve incluso a señalar a algún culpable. Muchos recomponen los hechos. La Guardia Civil pide al juez leer toda la correspondencia para encontrar en las cartas alguna pista para su investigación. Se abre el buzón. Y se abre el sumario.

Conozcamos ahora a los habitantes de Valdeconchas que figuran en el padrón:

ALCALDESA: Rosa Mosqueta
Lleva tres legislaturas como alcaldesa. Es la cabeza visible del PLVP (Partido Local de Valdeconchas del Páramo). Todos son contingentes pero ella es necesaria. Como alcaldesa vuestra que es os debe una explicación y os la va a dar (en forma de bando). En el ayuntamiento hay seis vocales -una repetida- y seis consonantes. No le gusta el trato de Excelentísima. Le gusta más el de señora burgomaestra.

ALGUACILA: Anuncia Bandos
La alguacila tiene buena voz. En su infancia fue niña de San Ildefonso y cantaba las pedreas como nadie. Lleva un cornetín en el bolsillo y siempre que pregona un bando se aclara previamente la voz con una infusión de jengibre. A Anuncia le gusta anunciarlo todo. El premio de lotería, la visita de algún extraño, la llegada de nuestro Señor o de algún recién nacido, las ofertas en el ultramarinos. Un sonido de clarines anuncia siempre su presencia.

JUEZ DE PAZ: Evaristo Parasentencia
Evaristo fue nombrado juez el mismo día en que le extrajeron la última muela del juicio, un premolar. No le moló nada. Le gusta partir las nueces con una maza, la misma que utiliza en el juzgado de guardia para dar visto para sentencia cualquier pleito. No le gusta hacer juicios de valor ni perder el juicio. Su madre se llamaba Paz. Por eso le dicen el juez de Paz. Cree a ciegas en la justicia y es socio honorario de Mensajeros por la Paz.

CARNICERO: Torcuato y Mitad
Torcuato fue un niño huérfano, experiencia que vivió en carne propia. Maneja el cuchillo como nadie. Abre un gorrino en canal como quien abre un libro o un brik con abre fácil. Tiene algo de pluma y le gusta guardar un buen secreto. Menudo lagarto. Cuando trabaja pone toda la carne en el asador. Es una buena pieza y un hueso duro de roer. Carne de cañón. Le apasiona el color rojo sangre y detesta el color carne. Odia que su tía Pepi le pellizque las carrilleras.

BIBLIOTECARIA: Marta Páginas
Una mujer de libro. Operada del apéndice. No tiene moño, ni chista a quien habla en la sala. Cuando le pides un libro señala su lomo con el dedo índice. Marta tiene un marcapasos en el corazón y un marcapáginas en cada libro que lee. Es una gran lectora y una gran pitonisa. Lee entre líneas. Cuando algo le incomoda le gusta pasar página. 

DUEÑA DEL ULTRAMARINOS “ASTRID”: 
Benita del Norte
Benita llegó de ultramar. Es noruega, como los salmones, pero lleva en el pueblo muchos años. Ni se le nota el acento. Es blanca como la sal y rubia como la cerveza. Su local tiene apariencia de comercio antiguo, con estanterías y mostrador de madera y enseres colgados del techo. Aunque es confiada, en su tienda no se fía. Vende al por mayor y al detal. Su nombre real es Astrid pero todos la llaman Benita o Superbeni.

HERRERO: Férrico Fundio. Es un tipo infalible. Nunca yerra. En su casa las cucharas son de hierro pero los cuchillos de palo. Es un tipo despreocupado. Nunca le echa hierro a los asuntos. Anda mal del oído, sobre todo del yunque. La médico le ha dicho que es de tanto golpearlo y tanto martinete. También le ha dicho que tiene un poco bajo el hierro. Su plato preferido son las lentejas. El hierro, como el queso, le gusta fundido. Un día la luna vino a su fragua con un polisón de nardos. 

PELUQUERA: Pilu Quín
Pilu es viuda. Nadie en el pueblo conoció al marido de la peluquera. Ella cuenta que era calvo y que con él aprendió una gran loción: ser humilde y no tener un pelo de tonta. Su madre se marchó del pueblo. No la aguantaba. No le volvió a ver el pelo. En su peluquería atiende por igual a hombres, mujeres, niños y mascotas. Los clientes aguardan turno en sillones de escay mientras ojean diferentes revistas del corazón. Pilu sabe todo lo que ocurre en el pueblo y ayuda a la guardia civil a peinar la zona. 

MECÁNICO: Yimi Cárter
A diferencia de la médica, a la que le gustan los tecnicismos a Yimi le gusta ser claro. Podría decirte que hay que arreglar la junta homocinética del coche pero prefiere señalar que es “la junta de la trócola”. Es un tipo corpulento, con buen chasis y conduce su vida en buena dirección. No soporta a los que le dan la chapa. En su taller todo va sobre ruedas. Para ser feliz quiere un camión, llevar el pecho tatuado y en camiseta mascar tabaco.  En la pared que hay junto al foso luce un calendario de la revista Playboy.

CURA: Don Discípulo de Dios
Don Discípulo es un cura de los de antes, con sotana y alzacuellos y un compendio de virtudes teologales. Camina con los brazos por detrás de la espalda y los dedos entrelazados. Le gustan las bromas y se ríe mucho, por la gracia de Dios. Es quien administra los santos óleos y quien dirige la procesión del viático. Su alzamiento de hostia es muy comentado entre sus alumnos de religión en el colegio. Allí enseña que Dios es uno y trino. 
No tiene monaguillos porque es muy tacaño.

COTILLA DEL PUEBLO: Clotilde Palique
Cloti es una cotorra. Le va el salseo y el chisme. Es la correveidile del lugar. Muchos burdos rumores salen de su boca. Tan pronto vigila detrás del visillo como a través de sus cámaras de trampeo repartidas por algunos lugares del pueblo. Es una mezucona. Que si esta dijo, que si este hizo, que si la otra dejó de decir. Le gusta radiar todo lo que ve o escucha. Poner la oreja es su fuerte. Sus tapas preferidas de la taberna son la oreja y el morro. Hoy ha descubierto un nuevo chisme. Y ahora seguro que va y lo casca.

TABERNERO: Andy Soberano
Su taberna está llena de cojos que no van a misa. Es el psicólogo del pueblo. Atiende a sus parroquianos tras la barra. A algunos les receta una gotica de alcohol para superar los problemas. Odia las películas del oeste. Siempre destrozan la taberna. Tiene buenas tapas y buen lomo, como los libros de la bibliotecaria. En la puerta de su local hay un cartel que reza “Bar adentro”. Hay quien siente el calor del amor en su bar.

ENTERRADOR: Epitafio Mármol
Epitafio es un hombre que echa por tierra cualquier idea, cualquier proyecto. En su oficio encontró un nicho de mercado. Le gusta coleccionar epitafios. Los anota en su cuaderno. El último que escribió fue “Tierra a la vista”. No le gustan las despedidas pero es lo que le da de comer. Dice que quiere abrir un crematorio un miércoles de ceniza. Le gusta el fuego de verdad y no los fuegos fatuos. Tiene un terrario en casa lleno de fauna cadavérica.

TRABAJADOR DE LA MUTUA: Demutuo Acuerdo
Demutuo es un hombre seguro de sí mismo. Os lo aseguro. Trabaja en una mutua y admira como el mutualismo se da en la naturaleza. Le gusta vivir a todo riesgo. Años atrás trabajó en una empresa de seguridad pero lo dejó porque se sentía inseguro. Le gusta llegar a acuerdos con propios y extraños. Trabajar sobre seguro. Es gran devoto de Santa Lucía y siente que está en el ocaso de su vida.

GUARDIA CIVIL: Alférez Provisional
Alférez es uno de los dos guardias civiles de Valdeconchas del Páramo. Cabo Cañaveral, el otro hijo del cuerpo, está disfrutando una baja por un cuerpo extraño en un ojo. Alférez cree firmemente que tres unicornios son un tricornio. Es un hombre que daría todo por la patria y por la matria. Nunca baja la guardia. Los dos guardias salen a diario por el pueblo con sus esposas. 

CURANDERA: Tendinitis Crónica
Tendinitis heredó la habilidad de curar de su abuela. Es experta en recolocar huesos y tendones. Sus palabras mágicas son “Sana, sana, culito de rana, si no te curas hoy te curarás mañana”. Conoce todas las hierbas del campo, incluso el orégano. Con ellas hace cataplasmas, sérum, infusiones, ungüentos. Hizo un curso CCC de Masajista y tuvo una máster class con San Judas Tadeo, el patrón de los imposibles, a quien encomienda a sus pacientes. Si algo en su vida se tuerce, pronto lo endereza. Es una crack.

SOBRINA DEL CURA: Pánfila Expósito
Pánfila estudió en las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Al acabar sus estudios se trasladó al pueblo. Su tío, el cura, la colocó en la Caja Rural. Ella le lee la cartilla y él el catecismo del padre Astete. Se educó en un moral recta y cristiana. Vive en la casa de su tío. Allí se encarga de cocinar, fregar y lavar la ropa de mosén, incluidos sus calzoncillos. Él la bendice a diario. Una mujer casta y sencilla. Nunca se la vio en la taberna ni en la discoteca. No se le conoce novio alguno.

MAESTRA: Doña Ciclopedia Álvarez
Doña Ciclo es una mujer respetada en el pueblo. Más de cuarenta años formando niños en las tres reglas y haciendo de ellos  buenas personas son su mejor carta de presentación. Con una curiosidad sin límites y un saber enciclopédico ejerce su maestría en el Colegio María Moliner, nombre del centro escolar del pueblo. Le faltan dos años para jubilarse. Sus alumnos la llaman seño, o maestra. El hijo del inglés la llama tícher. Todo lo hace al dictado. 

MAESTRO: Don Braulio Moyano
Maestro de la vieja escuela, de los que enseñan que la lengua de la mariposa se llama espiritrompa. Viste traje con chaleco de lino y gasta zapatos de charol y reloj de leontina. Trata a sus alumnos de usted. En el cajón de su mesa guarda –como buen maestrillo– su librillo. Le gusta enseñar los cabos y los golfos de España cantando. En su último examen cayó la ingle. Don Braulio es un hombre de ley. 

BOTICARIO: Don Cere Gumil
En el pueblo lo llaman el “Boticas”, pero calza sandalias, un cuarenta y dos. Le gustan los remedios caseros y es experto en elaborar reconstituyentes. 
Cere, -le dijo ayer un mozo del pueblo- quería un anticonceptivo. Con don -le replicó el farmaceútico-. Don Cere -corrigió entonces el muchacho- deme un condón. Es norma de la casa no despachar sin prescripción facultativa. Sus mejores recetas son la merluza a la vasca y el pollo al chilindrón. Nunca ha tomado un medicamento.

PANADERA: Tomasa Madre
Tomasa tiene las cosas muy claras. Llama al pan pan y al vino vino. Amasar y hornear son el pan suyo de cada día. Todo el que madruga la pilla con las manos en la masa. Dice que ya nadie compra en su tahona. Que todo el pan es procesado, o congelado o prefabricado. Pan para hoy y hambre para mañana. Pocos frecuentan un horno de verdad. Son unos mendrugos. A Tomasa le encantan las pantomimas, el mazapán y Peter pan. Dicen de ella que es trigo limpio.

ENFERMERA: Ana Filáctico
Por las manos de Ana han pasado cientos de botes amarillos envueltos en albal con una muestra de orina. Podría saber por el color -más pálido o más chillón- a quién pertenece cada envase. Ana vive momentos de máxima tensión, otros de mínima. Es una mujer muy analítica. Todo lo analiza. También es introvertida y aséptica. En el centro médico donde trabaja pesa y sopesa a cada paciente. Hay una sala de curas pero nunca se ha visto por allí a Don Discípulo.

MÉDICA: Doña Remedios Sanitas
Doña Remedios es la médico de cabecera del pueblo. Nadie como ella para hablar de las gentes de Valdeconchas. Conoce todas sus historias, las clínicas. Y también todas las úvulas y todas las lenguas de sus pacientes, ya sean españoles o de fuera.
Pasa consulta en el centro médico pero también va a las casas y atiende por teléfono. Algunos la llaman la “Garabato” porque no entienden su letra.

LECHERO: Leite Gaza
Leite es hijo de suizos, como los bollos. Sus vacas también son del país helvético. Cuando llegó al pueblo tenía muy mala leche pero se fue condensando y ahora es más dulce. En la vaquería es un poco autoritario. Su lema es “ordeño y mando”. Pero en casa la que manda es su mujer y teme que un día le eche de casa. Upe, la lechera, es la que lleva las cuentas. Leite admira a Mario Vaquerizo y a Raúl Vacas. Tiene un ordeñador personal y dicen que ordeñando es la leche.

Los desafortunados hechos ocurridos en Valdeconchas dan lugar a innumerables cartas donde no se habla de otra cosa. Pero la mayoría también escribe al diario local para dar su versión sobre los hechos. En la oficina de Correos, el cuartel de la Guardia Civil y la redacción del periódico no paran.

Estas son algunas de las cartas:


Carta a la señorita Pánfila Expósito

Estimada Pánfila:

Le escribo para contarle, y que a través de mis palabras no haya dudas y quede todo aclarado. Desde hace días corre un rumor por nuestro querido pueblo que todos sabemos quién ha difundido, pero no es eso lo que me quita el sueño. Me preocupa que cuando “el río suena, agua lleva”. Y el río suena. Solo hay que sentarse en la orilla y escuchar plácidamente cerrando los ojos y una suave corriente cuenta: “La pánfila se hubiera acostado con un forastero desletrado y el cura lo hubiera asesinado por hereje y desvergonzado”
No malinterprete mis palabras. No seré yo quien critique ni denuncie a quien me da de comer, pero para eliminar pruebas sería importante arrancar esas greguerías y aforismos que empiezan a brotar en la iglesia, que siempre cuentan verdades y en estos asuntos no es conveniente dejar letras sueltas porque pueden llegar al vencimiento.
Puede contarle a su tío, don Discípulo de Dios, que por lo demás está todo bajo control. La única pena son los productos que quedaron en el coche, producto de las extorsiones realizadas por el finado, que ahora se echarán a perder al quedar como pruebas del homicidio.
En cuanto a la pala, artífice del golpe de gracia, no se preocupe, la enterré con la nueva que me llegó este año. Ya estaba vieja y un poco oxidada.
Aprovecho la ocasión, ahora que está soltera, para declararle mi amor. Tengo sueldo fijo y como no hay mucho que hacer en mi trabajo lo invierto en un huerto precioso.
No se preocupe por su tío, él sabe que soy de buena familia. Verá con buenos ojos nuestra relación y que soy un hombre de palabra.
A sus pies

Epitafio Mármol


Carta al periódico
A la atención de doña Gracieta Recio Nal, directora de “La Voz de Valdeconchas”

Muy Sra. Mía:

Me complace dirigirme a usted, para aclarar de una vez por todas el fatídico entuerto en el que nos encontramos por culpa de la aparición de un cadáver hace unos días en los aledaños de la iglesia.
Con el objeto de echar tierra sobre los rumores que circulan por el pueblo, en primer lugar quiero revelar la identidad del fallecido, al que después de realizar varias pesquisas conseguí identificar: Don Narciso Bornos, jardinero de profesión. Ha trabajado en diferentes lugares, pero en todos ellos acabó siendo despedido por plantar sus narices donde no debía, y por cosechar líos de faldas fuera de temporada. De todos los lugares salía escopetado, pero recolectando una buena cantidad de productos, y dinero de todas aquellas mujeres a las que extorsionaba para no revelar su relación. Hay que aclarar que no solamente era experto en margaritas, al parecer, hacía maravillas con los gladiolos. Su verdadero éxito radicaba en una gran habilidad y un gran manejo de una gran herramienta de su trabajo.
Aunque la verdadera naturaleza de Narciso era su amor por el dinero. Se vendía a cualquier postor e iba saltando de mata en mata, chantajeando a sus víctimas, que caían atrapadas en su enorme falacia. Hay un rumor acerca de unas fotografías y documentos, que atestiguan ciertos comportamientos poco decorosos de los vecinos del pueblo. Estos papeles explicarían con detalle todos y cada uno de los artículos encontrados en el coche de la víctima, y entiendo que otros, lo habrían hecho con dinero en metálico. Por supuesto, todo esto son elucubraciones que un humilde servidor se hace. Quiero decir, estaré encantado de atender e intentar esclarecer estos hechos con cada uno de nuestros convecinos afectados.
Después de este análisis, llego a la conclusión que todos y cada uno de los habitantes del pueblo tendrían motivos suficientes para acabar con la vida de don Narciso, pero conociéndonos desde siempre, y habiéndonos carteado en innumerables ocasiones, puedo poner la mano en el fuego por mis maravillosos vecinos. En mi humilde opinión, creo que este hombre tuvo un desafortunado accidente cuando se dirigía a ver a don Discípulo de Dios, nuestro respetable cura.
Como bien sabéis, en algunas fechas concretas intentamos contactar con los vecinos de mi comunidad, y como ahora don Narciso es el más reciente, si tenemos suerte, intentaremos cambiar unas palabras con él, para aclarar este entuerto. En resumen, como decimos en nuestro maravilloso pueblo “Si en Valdeconchas sucede, que un buen vecino lo herede. Si no lo escribiste, se recordará como un chiste”.
Con orgullo he de decir, que al parecer he sido el único en todo el pueblo que no ha sucumbido a su maravilloso don. Por todos nuestros vecinos es sabido que dispongo de un precioso huerto en los aledaños de nuestro querido cementerio. Y a mí, no me va a enseñar un plantanabos del tres al cuarto como cuidar mis maravillosas florecillas.
Para terminar tengo que decir, el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Aprovecho la ocasión para desde aquí, ofrecer mis servicios, no solo de enterrador, sino de jardinero, ante la demanda existente en el pueblo. Puedo cubrir las necesidades de nuestras convecinas y algún convecino si fuera menester. No es necesario una gran habilidad, ni llamar a forasteros, cuando los de casa, los de toda la vida, estamos disponibles para cuidar los jardines del pueblo. Más vale un clavel cercano, que un girasol de mano en mano.
Con silencio, convivencia, y buena tierra se despide

Epitafio Mármol


Contestación a la señorita Pánfila

Mi amada Pánfila:

Qué alegría saber de usted. Cómo reconozco a través de sus letras el mismo amor que yo le profeso. Nuestras misivas se cruzaron por el camino, igual que nuestros sentimientos. No veo el momento de forjar un encuentro y dejarnos arrastrar por nuestras pasiones.
Tal y como me pidió en sus preciosas letras, rebusqué en los bolsillos del cadáver y encontré varios documentos y fotografías a los que usted hacía referencia. Debo ser el único del pueblo que no conocía los tejemanejes de este sinvergüenza.
Pobrecilla mía lo que debe haber sufrido siendo extorsionada por este mamarracho. Ahora entiendo la inquina que existía por parte de su tío hacia este forastero. Quiero que sepa que ahora su secreto está en buenas manos. Los documentos están en sitio seguro, por lo que ya no tiene motivo de preocupación, siempre que nos llevemos a bien.
Como creo que estará cansada de fregar, lavar la ropa y atender a su tío en todas sus peticiones, cuando quiera puede recoger sus cosas y trasladarse a mi humilde casita. Ya sabe que no es muy grande, pero es tranquila y silenciosa. Como le conté tengo un huerto precioso en la zona de entrenichos y aunque algunas molestias acaecen cuando hay entierros, después de las letanías, vuelve la tranquilidad rápidamente. Quizá el día más ajetreado es el de todos los santos, que viene de visita todo el pueblo y ofrezco pastas y aguardiente.
Desde que me carteo con usted proyecto en mi mente un futuro compartido con una piara de niños, a los que veremos corretear y saltar entre las tumbas.
Deseoso de recibirla entre mis brazos, su amor me hace rejuvenecer.

Eternamente suyo

Epitafio Mármol

Max Ferlam
Grupo B


Carta de la peluquera al boticario

Estimado Don Cere:

Imagino que habrá llegado a tus oídos el rumor de la semana. Cloti va prodigando que el cura ha matado al hombre que apareció muerto en la puerta de la iglesia. Dice que pilló a su sobrina en la cama con el fiambre. Antes de matarlo, claro. ¡Lo que nos faltaba en el pueblo! Además de un asesino, una necrófila. Por un casual, ¿fue el muerto a tu botica? ¿O la sobrina de Don Discípulo? Por saber si alguno de los dos compró condones o anticonceptivos. Cabría la posibilidad de que la Pánfila estuviera embarazada. ¡Qué fuerte sería! ¿Tú qué opinas del asesinato? Porque tengo clarísimo que fue un asesinato y que nuestro cura tiene las manos manchadas de sangre. Seguro que los pilló en la sacristía. ¿Crees que si se queda embarazada Don Discípulo permitirá que aborte? Ya sabes lo hipócritas que son los curas... En fin, ya me dirás si tomaron o no precauciones. Ojalá esté preñada. ¡Y de un muerto!

P.D.: ya tengo listo tu peluquín. Cuando quieras ven a recogerlo. Y, ya sabes, si quieres que nadie sepa lo de tu bola de billar, tendrás que traerme unas pastillitas de esas que tan contenta me ponen.

Pili

Lucía Sabater
Grupo A


Carta de la cotilla del pueblo al carnicero

Querido Torcuato,

Esta carta es para comentarte que Pánfila y el difunto eran amantes, le conoció en la caja rural, y muchas veces los veía pasar desde mi ventana haciéndose sus arrumacos.
Ella me comentaba que tenía mucho dinero de una herencia de un tio indiano que volvió al pueblo y que no le importaría conquistarlo y tener descendencia con el,
Mantén en secreto esta carta hasta que se vayan esclareciendo los hechos, solo si te enteras en tu carnicería de algo ,me comentas, pero nada de esta carta.

Clotilde


Carta de Evaristo Parasentencia a Tomasa Madre

Querida Tomasa,

¡Cuantas noches soñé con un desenlace como este! Tu ex aparecía muerto a la puerta de la iglesia. Desde que el muy hijo de su madre te abandonó y pasé a compartir contigo la masa madre y todo lo que hubiera que compartir, he pensado que el muy desgraciado volvería al pueblo para intentar interferir entre nosotros. Por eso soñaba que aparecía muerto y nos dejaba en paz para siempre. Que como soy el juez de paz, bien me lo merezco y, por la misma razón, también sería incapaz de cargármelo yo mismo y me conformaba con soñarlo.
De todas formas, a pesar de ser el juez de paz, desde que me enteré del hecho, no he tenido paz alguna. Temo por todo lo que se avecina. Aunque yo descubrí el cadáver a primera hora y borré todas las huellas que pude, creo que acabarán por enterarse de que era tu marido y que su muerte la produjo un saco de harina que había aplastado su cabeza. Yo tiré en el pantano el saco lleno de piedras y borré todas las trazas del fino polvo blanco. Además le recompuse como pude la cabeza, para que no pareciese que lo habían matado y que había fallecido al golpearse la cabeza de forma fortuita con una piedra. Menos mal que nadie me vio, porque si alguien lo hubiera hecho y hubiera ido con el cuento a Clotilde la cotilla, a estas horas lo sabría todo el pueblo, la capital y la mitad del extranjero.
Confío en que todo el asunto se demore convenientemente y no llegue nunca a esclarecerse quien es el finado y la causa de su muerte, lo que solo tú y yo sabemos. Así podrá Valdeconchas del Páramo seguir siendo un pueblo tranquilo, dedicado a las letras y a las epístolas, con un entorno bucólico, lleno de literatura y de la buena gente valdeconchense. Espero seguir compartiendo contigo tu masa madre, tus mazapanes, tus obleas, tu par de hogazas y tu croissant, que no son una pantomima ni yo soy un mendrugo. Que lo nuestro no está prefabricado, congelado o procesado, que está hecho a base de amasar bien nuestros encuentros y ardo en deseos de reanudarlo lo antes posible en cuanto esté el horno para bollos, no vaya a perder el juicio si lo demoramos en demasía y se nos pasa de cocción.
Tuyo que te quiere

Evaris


Carta de Evaristo Parasentencia a Gracieta Recio Nal, directora de “La Voz de Valdeconchas”

Estimada Sra. Directora,

Creo mi deber de ciudadano valdeconchense informarla del contenido de la carta que he recibido esta mañana y que he trasladado a la Guardia Civil, entregándosela al jefe del cuartelillo don Alférez Provisional, y a nuestra alcaldesa, doña Rosa Mosqueta. Dado que es un tema que afecta a toda la población, espero que la publicación de esta carta en su periódico sirva para que ningún valdeconchense este desprevenido.
El remitente es el señor Recuadro Amarillo, Administrativo de Nación de los Están Dos Unidos, que se dirige a mí como juez de paz de Valdeconchas del Páramo por orden expresa de su jefe, Donuts Trampa, en relación con la reciente muerte en extrañas circunstancias de un espía que habían enviado a nuestro querido pueblo. La carta está dirigida a mí como juez de paz, ya que conjeturan estos señores que entre personas de paz nos entenderemos mejor.
El mencionado espía, un supuesto compatriota nuestro huido hace años, aunque el hecho no está comprobado, había sido enviado a Valdeconchas para conocer de primera mano la riqueza que representaba el oro escrito de nuestras cartas y epístolas, las letras raras de nuestras frases y la situación léxicoestratégica de nuestro pueblo, que solo necesita de relatos breves, poesías, microrrelatos y haikus para comunicarse sin necesidad de tomar el Whatsapp, el e-mail, el teléfono o las redes sociales para hablar unos con otros.
La muerte del espía ha destapado el baúl de los truenos en la Mansión Nívea de su país, ya que no están dispuestos a que nuestras supuestas riquezas caigan en manos de los trusoxs o de los capuchinos, que son sus competidores habituales. Con este motivo, pacíficamente, con buenas palabras, sin jactancia ni prepotencia, me insinúan que están decididos a comprar nuestro pueblo y su término municipal o, en su defecto, a inundarlo de tecnología hasta administrar nuestras riquezas en beneficio propio.
Puesto que no ha quedado establecido quien es el fallecido, si su muerte fue suicidio o no, ni en este caso quien fue el asesino, siendo yo un juez de paz al que no le gusta hacer juicios de valor, he pensado invitar al Sr. Presidente Trampa a partir unas nueces con mi mazo de juez e intercambiar algunas greguerías y unos cuantos aforismos para que conozca nuestra idiosincrasia. Aunque no me fío excesivamente de esta posibilidad, ya que el Sr. Amarillo describe en su carta el dineral que les había costado entrenar al espía, conseguir un Seat Panda auténtico, falsificar los documentos oficiales del ayuntamiento y los albaranes del taller mecánico, así como un jamón, una leche y una cerveza de suficiente calidad para que dieran el pego en nuestro pueblo.
Ante la incertidumbre de la situación, sugiero que pasemos del tema, que mantengamos nuestra proverbial tranquilidad y sigamos a lo nuestro, confiando que cualquier otro asunto sin importancia distraiga a tan distinguidos personajes y se olviden de Valdeconchas del Páramo para siempre.

Evaristo Parasentencia (Juez de Paz de Valdeconchas del Páramo)

(Posdata. En caso de producirse la reunión con el jefe DonutsTrampa, sería recomendable la presencia del poeta Baúl Terneras como mi asesor en temas literarios)

Manuel Medarde
Grupo A


Carta del juez de paz a la panadera

Estimada Tomasa:

Le escribo para hablarle del suceso acaecido esta mañana en nuestro querido Valdeconchas; no sé si ya estará al corriente del fallecimiento de un varón de mediana edad, pues había pensado, que como usted es la más madrugadora del pueblo, quizá supiera algo al respecto.
Se me había ocurrido que tal vez viera esta madrugada al finado, antes de su fatal desenlace, quizás pasó por su tahona, para comprar una hogaza de pan con la que acompañar al jamón pata negra que dicen que llevaba el susodicho en el maletero de su Seat Panda. Como usted sabe, yo soy de los pocos que acudo a su panadería para comprar un bollo con el que acompañar mis nueces, que es un manjar exquisito, y digo yo que el jamón ibérico, así entre pan y dedo, pues está más rico.
Bueno, que solo era por comentar para indagar sobre la causa de la muerte, para que se haga justicia, y no dar crédito a esos rumores un tanto infundados que circulan por ahí, que crecen como la masa cuando yelda y ya no hay quien los detenga.
Se despide de usted esperando su respuesta, don Evaristo Parasentencia.

Jesús García
Grupo A


Carta del boticario a la peluquera

Estimada Pilu: 

Ya sabrás lo del muerto que ha aparecido a la puerta de la iglesia. Entiendo que probablemente tú conozcas a esa persona porque posiblemente haya pasado por tu peluquería cuando aún estaba vivo. Esto lo infiero de la serie artículos que han aparecido en el vehículo del finado, entre los que se encontraba un lote de productos capilares que pudieran tener una formulación defectuosa o contraria a la legislación sanitaria. 
Me gustaría que me permitieras ver la formulación del producto que normalmente tú utilizas para estos menesteres. 
En realidad, esto me sería de gran ayuda para desechar la sospecha que me corroe, ya que al llegar al lugar de los hechos, me ha llamado la atención, la intensa coloración rojiza de la piel del difunto. 
Esto delata, a todas luces, una ingesta accidental, premeditada, inducida o suministrada, sin obviar por ello una manipulación indebida e incluso la inhalación de una dosis mortal de cianuro sódico o potásico. 
Quedo a la espera de que me envíes la muestra solicitada. 
En señal de agradecimiento te obsequiaré con un lote de sérum de coco, sin susto. 

Recibe un abrazo tónico de tu amigo y cliente Cere.

Calgari
Grupo A


Carta de la Maestra D. ª Ciclopedia Álvarez a la Alcaldesa Rosa Mosqueta

Querida Burgomaestra Rosa Mosqueta, coma,
espero que a la llegada de esta, coma, se encuentre bien, punto y coma,
yo bien, A.D.G. punto.

El motivo que me conduce a escribirle, coma,
es mi gran preocupación ante los recientes hechos acontecidos, punto.

Como usted ya sabe, coma,
en mis cuarenta años de ejercicio profesional, coma,
he procurado mantener a salvo a cuantos alumnos han pasado por mi aula, coma,
y este suceso ha causado en ellos gran turbación, punto.

Por ello, coma,
me atrevo a sugerir una idea de cómo ha podido suceder tan tremenda tragedia, punto.

Según mi opinión, coma,
el finado, coma,
hace tiempo que venía conversando con la señorita Pánfila Expósito, coma,
sobrina del señor cura don Discípulo de Dios, punto.

Si bien, coma,
como es sabido por todos, coma,
su tío la tenía “atada en corto”, coma,
y es por ello que no habían querido hacer pública su relación, coma,
temiendo tal vez el rechazo de este, punto.

No olvidemos que, coma,
al tratarse de un forastero, coma,
no se conocía gran cosa sobre su vida, punto.

Pero es supuesto que ambos habían hecho planes para vivir juntos, coma,
muestra de ello, coma,
son los pasos que siguió el finado y los enseres encontrados en el Seat Panda, coma,
que conducía, punto.

El día de autos, coma,
se le vio a primera hora en la sede del ayuntamiento, coma,
donde solicitó empadronarse en esta localidad, coma,
y una de las viviendas vacías y subvencionadas, coma,
como lo muestran los papeles sellados por el secretario, punto.

Para conocer a los habitantes y ganarse su aprecio, coma,
decidió acudir a los diferentes negocios, coma,
de ahí la cántara de leche, coma,
que le vendió el lechero, coma,
el señor Leite Gaza, punto.

Así como la carnicería, coma,
donde compró un jamón al señor Torcuato y Mitad, coma,
un barril de cerveza que compró al tabernero Andy Soberano, coma,
después de tomarse un café, punto.

Después visitó la farmacia, coma,
donde Don Cere Gumil le vendió un lote completo de productos capilares, coma,
entre ellos un crecepelo, coma,
a pesar de que el forastero es poseedor de una larga melena, punto.

Como le comentó que estaba algo cansado, coma,
le solicitó también que le vendiese unas vitaminas, coma,
y también que le dolía un poco el estómago, punto.

Pero el señor boticario, coma,
le argumentó que no daba ningún medicamento sin receta, coma,
y le indicó dónde se encontraba la consulta médica, punto.

Hecho que se constata, coma,
en las dos recetas encontradas en el coche, coma,
y firmadas por la médica doña Remedios Sanitas, punto.

Más tarde condujo su coche hasta el taller mecánico, coma,
donde pidió cita para reparar el golpe en la puerta, coma,
que presentaba su coche, coma,
y que el día anterior le había hecho otro conductor, coma,
al saltarse un semáforo, punto.

El mecánico, coma,
señor Yimi Cárter, coma,
le informó que no tenía hueco ese día, coma,
por ello lo citó para esa misma tarde, coma,
tal y como muestra el albarán con el presupuesto de la reparación, punto.

Como todavía disponía de tiempo, coma,
pasó por casa del herrero, coma,
el señor Férrico Fundio, coma,
a recoger una reja de hierro fundido, coma,
que pensaba regalar al Juez de Paz, coma,
señor Evaristo Parasentencia, coma,
a cambio de casarlos en secreto al día siguiente, punto.

Y como quería darle gusto a su secreta novia, coma
pasó por la biblioteca, coma
donde solicitó a la bibliotecaria, coma
la señora Marta Páginas , coma
varios libros para leer ambos en su luna de miel, punto.

Por tanto, coma,
mi conclusión es que el acumulo de circunstancias, coma,
la tensión acumulada, coma,
el sinfín de tareas realizadas, coma,
y la emoción implícita de la relación y la posible boda, coma,
hicieron que el forastero sucumbiera a un posible infarto, punto.

Que tendrán que diagnosticar, coma,
con la oportuna autopsia, punto final.

Sin más, coma,
y esperando que estas conclusiones le sean de ayuda, coma,
quedo a su disposición para cualquier ayuda que precise, punto.

Un saludo, dos puntos,
doña Ciclopedia Álvarez, punto.
Maestra del Colegio María Moliner, punto y final.


Artículo para la Voz de Valdeconchas.
A/A de D. ª Gracieta Recio Nal

Un jamón, un barril y un Seat Panda: el misterioso caso del forastero que casi se queda a vivir.

El fallecido fue hallado junto a su coche con más equipaje emocional que maletero; el pueblo, mientras tanto, ya ha dictado sentencia.

La habitual placidez del municipio se vio alterada esta semana por un suceso que ha dado más conversación que la subida de los huevos: un forastero fue hallado muerto junto a su Seat Panda, vehículo que, a juzgar por su contenido, parecía más una mudanza improvisada que un coche utilitario.
En el interior del automóvil, los agentes encontraron un auténtico inventario digno de una boda rural: un jamón pata negra, un barril de cerveza, varios libros, un par de recetas médicas, un lote completo de productos capilares, (incluido un crecepelo, pese a que el finado lucía abundante melena), una reja de hierro fundido que no cuadraba con la tapicería, y diversos documentos oficiales con el flamante sello del Ayuntamiento. Como remate, apareció un albarán con la dirección del taller mecánico del pueblo, prueba inequívoca de que el difunto ya conocía nuestras infraestructuras.
Las pesquisas permitieron reconstruir una jornada tan intensa que ni en fiestas patronales: empadronamiento por la mañana, compras por todo el pueblo, visita médica, cita en el taller y encargo en la herrería. Todo ello mientras, presuntamente, planeaba casarse en secreto al día siguiente con la señorita Pánfila Expósito, sobrina del párroco, detalle que explica tanto la discreción como la prisa.
La hipótesis más seria apunta a que el forastero no murió de amor, sino de agotamiento: demasiados trámites, demasiadas emociones y un jamón demasiado grande para un solo día.
No obstante, la versión oficial convive con otra más jugosa. Y es que la cotilla del pueblo, siempre puntual y sin necesidad de confirmación alguna, ya ha difundido el rumor de que el párroco sorprendió al forastero en situación comprometida con su sobrina y que el desenlace fue tan fulminante como impropio. Las autoridades, por supuesto, han pedido calma y recuerdan que la imaginación popular corre más rápido que cualquier Seat Panda.
A la espera de la autopsia, el municipio sigue dividido entre quienes confían en la ciencia y quienes prefieren la versión con escándalo, sotana y cama ajena.
Lo único seguro es que el forastero llegó con intención de quedarse y acabó convirtiéndose en tema de conversación para todo el año.

ERA
Grupo B

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